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Opinión
![]() Rogelio Magallán
La estrategia
El Sol de Acapulco
11 de mayo de 2007
El líder de la fracción priísta en el Senado, Manlio Favio Beltrones, le ha solicitado abiertamente al gobierno del presidente Felipe Calderón, que retire, lo más pronto posible, al Ejército Mexicano de la lucha contra el crimen organizado, más precisamente, contra los cárteles de la droga que, de algunos años a la fecha, se han entronizado en una considerable parte del territorio nacional.
Esta opinión, venida de un personaje tan importante de la política nacional, se suma a la que ya han vertido en diferentes ocasiones varios especialistas en el tema que, dados los resultados hasta ahora logrados por la actuación de nuestras fuerzas armadas en la "guerra contra el narco", tal como la nombra el presidente Calderón, consideran realizar un cambio de estrategia, atacando por otros medios a los grupos que han hecho de la violencia y del crimen su razón de ser. Políticamente hablando, en su definición más simple, la estrategia es un conjunto de acciones y medidas adoptadas para dirigir con habilidad un asunto. En el caso que nos ocupa, se advierte fácilmente que, hasta el momento, la utilización de nuestro instituto armado para hacerle frente a los capos de la droga no ha logrado los resultados esperados. Diariamente, según consigna la prensa del país, continúa el baño de sangre que perpetra el crimen organizado, principalmente contra miembros de las distintas corporaciones policíacas que, faltos de adiestramiento y de un armamento solvente, se encuentran en un estado casi de indefensión ante los sicarios del narcotráfico. Por eso, en nuestra opinión, se deben establecer, paralelos a la fuerza pública, programas eficientes de desarrollo, pues no debemos olvidar que durante mucho tiempo, muchos de los municipios donde hoy prolifera el narco fueron olvidados por las políticas de desarrollo que instauró el gobierno en beneficio de otras regiones. Además, en una lucha que no se ve tenga un final cercano, aunque no se desea, poco a poco, el desgaste del Ejército tendrá un costo enorme para la República y sus instituciones, pues no debemos olvidar que el Ejército es la base del poder en cualquier sistema de gobierno, y su debilitamiento puede poner en crisis la estabilidad de la nación. Sanear y capacitar adecuadamente a las corporaciones policíacas, tanto municipales como estatales y federales, puede ser un remedio mejor para la erradicación del crimen y para recobrar la tranquilidad y la seguridad que tanto requerimos los mexicanos. No olvidemos que cuando suenan las armas las leyes guardan silencio. Columnas anteriores
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