Opinión / Columna
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Luis de la Hidalga
Incongruencias
El Sol de Acapulco
4 de febrero de 2010
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El Partido Acción Nacional nace como un partido de oposición, creado por Gómez Morín y quienes se sentían afectados por la Constitución de 1917 dadas las conquistas logradas por la Revolución, principalmente las garantías sociales recogidas en los artículos 3º en cuanto a la educación cuyo control perdía definitivamente el clero, el 27 relativo a la creación de la propiedad social del ejido y los bienes comunales, a la vez de la protección a los derechos del campesino, y el otorgamiento como propiedad de la Nación de las riquezas del subsuelo, entre ellas el petróleo por entonces en manos extranjeras de Inglaterra y los Estados Unidos, el 123 por la debida protección dada a los trabajadores urbanos, siempre explotados por el capital, y el 130 relativo a la separación de la Iglesia y el Estado.
Sin embargo, no obstante ser un partido reaccionario, había congruencia en sus disposiciones estatutarias y en su actuar político, y Gómez Morín cuidó mucho no tener carácter clerical, porque aunque simpatizaba con el clero por ser un reconocido católico, bien sabía el peligro que entrañaba darle entrada, porque al poco tiempo buscarían manejar la política oposicionista con vistas exclusivamente a sus intereses.
Pero al tiempo esa congruencia en el decir y hacer se rompió. Se abrieron las puertas al clero y hoy es manejado abiertamente con criterios confesionales y la incongruencia se ha adueñado de dicho instituto político que está muy lejos de aquél creado por Gómez Morín, y bien puede decirse que el PAN es la incongruencia absoluta, veamos algunos aspectos de su comportamiento actual, tanto de su líder estatutario, el presidente de su Comité Ejecutivo Nacional, como su jefe neto, el presidente Felipe Calderón.
Empecemos con el caso del Banco de México. A Guillermo Ortiz Martínez, quien lo manejó en forma espléndida en sus dos periodos, lejos de reelegirlo en momentos tan difíciles como los actuales, no tan sólo lo corre Calderón sino que nombra en su lugar a Carstens, el gordo del catarrito, quien como secretario de Hacienda fracasó rotundamente y no pegó una en sus tres años de ejercicio. O sea al fracasado se le premia, al exitoso se le corre. ¿No es una incongruencia? Además, nombra en su lugar a un desconocido en las finanzas internacionales y lo convierte en su delfín para el 2012, ¿no es además un error garrafal?
El caso de Téllez es parecido, Calderón dadas las circunstancias se ve obligado a renunciarlo como titular de la Secretaría de Comunicaciones, pero lo manda al cómodo asiento de presidente de la Bolsa de Valores.
Y sería largo describir todos los casos de sustitución-premio realizados durante la mitad de su ejercicio.
Veamos las coaliciones. La de Durango, ya firmada del PAN con Convergencia, PT y ¡PRD! Sí, el partido que no ha reconocido a Calderón y además es la izquierda a la cual ha atacado siempre por ser el partido de López Obrador que un día sí y otro también le critica, se burla y le insulta. ¿No es incongruencia?
Hoy Felipe Calderón se pronuncia al lado del clero en contra de los matrimonios gay y convierte a la Procuraduría General de la República en abogado defensor del clero, y eso va más allá de la incongruencia y la torpeza, porque es inconstitucional que un órgano de gobierno en un país laico defienda al clero católico, y así podríamos continuar in infinitum, pero vayamos mejor a la incongruencia ejemplar del ex presidente del PAN, el alma del yugo, Manuel Espino Barrientos, quien en un desplegado a media plana dirigido a Oaxaca se pronuncia en contra de las coaliciones, con los argumentos más sólidos de cualquier crítico, en síntesis dice: "Las coaliciones son válidas sólo si son éticas y las inspira una causa superior y no un simple afán de poder o deseo de suplantar un régimen establecido... Acción Nacional no puede empeñar el futuro de un pueblo, ni propio en una aventura electoral que busca ganar el gobierno con riesgo de perder los principios que le han dado credibilidad y prestigio. Ya lo hicimos en Nayarit y Chiapas, siendo un desastre el gobierno coaligado. Antes de una coalición debemos cerciorarnos de que sea democrática, que no sea un amontonamiento de siglas, mezcla de intereses... Por ello damos cinco condiciones éticas: Motivación de causa, y no sólo un afán de coyuntura, no un revanchismo político... Que el argumento fundamental sea construir un mejor futuro y no sólo crear un proceso del pasado... Que exista un programa con visión de Estado, que establezca prioridades para el desarrollo, defina alcances, metas de cumplimiento y responsabilidades a los coaligados... Que haya habido difusión de intención de programas para la sociedad y generar opinión pública... Y, dadas estas condiciones, haber consultado a los militantes de los diversos partidos y no dejar la decisión a las dirigencias". ¿Está claro?
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