Opinión / Columna
 
Jorge Ochoa 
El futuro es nuestro
El Sol de Acapulco
31 de agosto de 2009

  Existen noches pavorosas, inmensas, en las que se confirma la teoría de Albert Einsten sobre la Relatividad: una hora de gozo es más corta que un minuto de sufrimiento. Pese a que tendemos a desfallecer y es muy humano flaquear ante los problemas, lo cierto es que el destino nos pone a prueba como Dios lo hizo con Job, hasta el agotamiento de su paciencia.

Si de algo debemos estar seguros y conscientes, es de que en las situaciones más difíciles y las circunstancias menos propicias para la felicidad y el entusiasmo, lo único que nos queda es nuestra capacidad de optimismo; de cómo miremos el horizonte, porque el futuro es nuestro y de nosotros depende la forma y el estilo, la elaboración y el fondo que le demos, para que nuestros descendientes tengan a la mano un escenario más favorable a su desarrollo profesional, político, social y económico.

La humanidad, ¿cuántos períodos de sufrimiento no ha logrado superar? ¿Qué guerras tan largas no han concluido en un armisticio de vencedores y vencidos? Las bombas que detonaron la era moderna y arrasaron con ciudades enteras, hoy son símbolos de los errores humanos que no deben repetirse.

Todo pasa. La madrugada negra de esta noche sin estrellas, que la borrasca ha poblado de truenos y centellas, será al día siguiente una mañana luminosa, soleada y llena de presagios venturosos. Y alegres repetiremos esa vieja letanía de los dichosos: el sol sale para todos.

Estamos inmersos en una actualidad que no es fácil ni sencilla. La vida se acorta y pierde su sentido y valor. Aunque apenados y contritos, lo que no debemos perder es el entusiasmo por seguir trabajando duro y con perseverancia para que ninguna incidencia delictiva o catastrófica, frene el crecimiento económico de Acapulco y de Guerrero.

No me cansaré de repetir que contamos en la dirección política del Estado y el Ayuntamiento, con dos políticos conocedores de su especialidad pública: Zeferino Torreblanca y Manuel Añorve Baños, que están calados para la inclemencia y los tiempos difíciles. Ellos sabrán conducir con buen tino los destinos sociales de sus pueblos. En ellos confiamos. A nosotros sólo nos corresponde a su lado, facilitar que la maquinaria del progreso avance solidaria, comprometida y sin condiciones para que pronto más que antes, logremos superar los abrojos de un sendero tiempo-espacio que nos dificulta ser mejores y más exitosos.

Los malos tiempos no son eternos. Buenas nuevas habrá muy pronto para Guerrero y la luz de una nueva prosperidad nos iluminará en lo mediato. Seamos positivos. Tengamos paciencia.
 
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