Opinión / Columna
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Isabel Ortega
Turismo
El Sol de Acapulco
15 de marzo de 2010
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En el Gobierno federal se ha dado un relevo en el mando de la Secretaría de Turismo, arriba un nuevo perfil, una empresaria, no es la primera mujer en ocupar esa responsabilidad, pero la combinación de la iniciativa privada dentro de la toma de decisiones resulta interesante.
La Secretaría de Turismo había recibido la noticia de que desaparecería como tal, pasaría a ocupar una subsecretaría dentro de otra dependencia y las protestas se dejaron llegar. Se calmó un poco esa iniciativa, el titular se movió para justificar lo necesario de su presencia y en una reciente gira de trabajo fue reconocido por el presidente Calderón... sonaba a despedida, y así fue.
La empresaria que lo sustituye toma entre sus prioridades impulsar la infraestructura turística y apoyar a las medianas y pequeñas empresas que en este ramo generan empleo.
Guerrero tiene vocación turística. Acapulco, Taxco, Zihuatanejo nos representan en un triángulo sensacional. Sin embargo, otras zonas de la entidad tienen con qué convocar a un sector que no demanda playa ni sol abundante para reposar. Sólo que...
Sí, sólo que no tienen vocación de turisteros, es decir, no cuentan con infraestructura adecuada, ni dirección adecuada para atender a los visitantes. Ejemplo: Un evento nacional que demandó en la capital muchos espacios, ante la derrama la reacción fue ¡subir los precios! Y el evento se elevó para los organizadores que ya habían hecho promoción hacia la capital.
Los visitantes aislados se encuentran con que sus reservaciones no son respetadas, aun pagándolas antes. Quienes tienen eventos como conferencistas, paneles, etcétera, no pueden colocar propaganda del evento en los hoteles para darles la bienvenida y no pueden introducir algunos detalles como fruta o agua. No hay plus.
Este año del bicentenario, espacios en Chilpancingo, en Tixtla y otros lugares podrían hacer campañas para promover visitantes pero..., no habría cómo atenderlos si no hay promoción en terminales, ni en los taxis, ni nada. No se sabría dónde llegar y ya ahí, no sabrían qué visitar.
Chilpancingo y Tixtla han crecido, pero falta ahora el compromiso empresarial también para seguir beneficiándose de lo que los gobiernos hagan. Si los gobiernos no promueven no habrá movimiento turístico, pero si los habitantes no ofrecen alternativas, no mejoran su infraestructura, no contratan personal para restaurantes cercanos a zonas arqueológicas, no ofrecen souvenirs, entonces, se tendrían que buscar espacios subsidiados por los gobiernos para hacer frente al movimiento económico que sí le solicitan sus ciudadanos.
Así que también tocará a la nueva titular mover grandes capitales y apoyar a centros turísticos por excelencia. Pero no olvidar que los vacacionistas también buscan alternativas y ahí tiene que entrar el compromiso empresarial mexicano que, finalmente, verá incrementado su capital.
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