Opinión / Columna
 
Federico Nogueda Berdeja 
Pleito abierto
El Sol de Acapulco
15 de marzo de 2010

  Qué apasionantes e intensas se están volviendo las formas de atacarse con sus respectivas armas políticas los priístas y panistas conforme van pasando las horas hacia la cita de la última parada, Los Pinos, aunque de repente toma síntomas de circo, pero sólo para distraer o disfrazar la escena, ya que no hay nada de descuido ni broma en su objetivo fijo y central: todos contra Peña Nieto y el PRI, para seguir en la Presidencia.

Pero esta gran vorágine es tan inmensa que entre ellos mismos se comen, ya que todos están en la mira de todos, independientemente que de repente luchen juntos para atacar al que se supone es el contrario, pero al final se dan cuenta que ahí los contrarios somos todos. Y esto viene a evocación por el pleito abierto sin cuartel entre priístas y panistas, así como entre panistas contra panistas y priístas contra priístas, volviéndose una guerra de alta inteligencia, que consiste en utilizar las mismas armas para acabar con el enemigo, como con el amigo o aliado. Donde al final se corre el riesgo que todo quede igual por la gran confusión que tengan los que no la entiendan.

Los casos son muy claros y evidentes, ya que todo esto ha motivado que de uno y otro bando surjan revelaciones misteriosas y deshonrosas, como en el caso directo de los panistas en la Cámara de Diputados que señalaron en voz de la diputada por el Estado de México, María Elena Pérez, que Peña Nieto mató a su esposa, y los priístas le reviran a cargo del diputado Rubén Moreira Valdez, que Felipe Calderón se robó la Presidencia en 2006, y que el PRI la había legitimado por acuerdo, permitiéndole tomar posesión el primero de septiembre, bajo la promesa de que gobernaría para todos, pero según los diputados los traicionó. "Somos la generación del no. Los que le decimos a Calderón no vendas la patria; los que le decimos a Calderón tú no eres legítimo; los que le decimos a Calderón te robaste la Presidencia de la República".

O los pleitos entre César Nava y Beatriz Paredes, de que si se firmó el convenio y en el cual los priístas no cumplieron con el alza en los impuestos. Así como pleitos en el PAN, César Nava contra el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, por renunciar por causa de las alianzas PAN-PRD, acto que molestó al primero, armándose un ligero debate entre ellos; o el pleito entre Manlio Fabio Beltrones y Enrique Peña Nieto, en su lucha por la candidatura del PRI a la presidencia para el 2012. Dentro de las estrategias de Beltrones hacia Peña Nieto está la de acorralarlo para que hiciera público el pacto PRI-PAN, ya que de no hacerlo así, Manlio lo revelaría y con ello abriría los acuerdos que Peña Nieto -según versiones- ha entablado con el gobierno de Felipe Calderón, donde a cambio lo protejan con sucesos a futuros en contra de él.

Sin embargo, a pesar de que aparentemente existieron disculpas entre panistas y priístas por todas las calumnias que se aventaron a lo largo de estas semanas, y las aclaraciones de los priístas que atacan a otro priísta y de igual forma de los panistas contra otros panistas, eso no implica el fin a su guerra, sólo es un tiempo fuera de lo que viene, ahora vendrá la otra etapa que pronto sabremos cómo van a pelear. El fin último que persiguen los panistas es retener la Presidencia de la República, casi a como se dejen y los dejen, donde no va haber palabra en los próximos acuerdos que vengan, se van a volver a romper o desentender ambas partes, nadie va a respetar a nadie y el que mayor logre engañar ese va a ganar. Ya que a la cita a Los Pinos al final todos quieren llegar solos como grandes triunfadores que fueron. Pero lo que más nos preocupa a todos los que observamos, serían las consecuencias que va arrojar esta lucha sin cuartel, nuestro crecimiento económico y demás ámbitos que necesitamos crecer y desterrar.

E-mail: federicosol@yahoo.com.mx
 
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