Opinión / Columna
 
Alfonso Argudín 
"Hagamos algo por México"
El Sol de Acapulco
16 de junio de 2010

  Dijimos el miércoles pasado que el parásito clero católico, aunque estudioso y preparado (no como el de algunas nuevas sectas) dañó mucho a México convenciendo al pueblo que es bueno ser pobre, exprimiéndolo con el diezmo, primicias, donativos, cobros por todo y fomentado su ignorancia (la gente culta no goza el espectáculo de "encruzados" y similares y nos tacha de salvajes).

Lo malo es que nos seguirán dañando porque les importan sus dogmas, no la solución de los problemas de México y se oponen a toda medida de control natal, a pesar de ver que la "explosión demográfica" está hundiendo al país.

En primaria, me enseñaron que cuando llegó Cortés había 6 millones de indios; que el genial Morelos, en sus "proclamas" independentistas, se dirigía a "6 millones de habitantes de esta América Septentrional" y que, cuando triunfó la Revolución de 1910, en la que murió más de un millón de personas y terminada la mortífera epidemia de "influenza española", el total de habitantes en la República Mexicana era de 15 millones en todo el país.

En los 30's una campaña publicitaria decía "20 millones de mexicanos, no pueden estar equivocados", después fuimos 40, 80, ahora ya vamos llegando a los 110 y sólo en el D.F. y zona conurbada, hay más del doble de los que antes había en todo México.

Si en sólo 80 años hemos multiplicado por 8 nuestra población, de seguir ese ritmo, a fines de este siglo llegaríamos a los mil millones, más o menos los que tiene India y 2/3 de los de China, donde ya está prohibido tener más de un hijo.

La gente dice que el gobierno federal fracasó porque no logró originar un millón de empleos al año, pero lo que hay que hacer es no crear un millón de niños al año.

Hace 200 años Malthus dijo: "En el futuro habrá hambres, porque producir alimentos crece en razón aritmética como 1, 2, 3, 4, 5 y la de niños en geométrica como 1, 2, 4, 8, 16, 32..." y eso ya sucedió, pues ya no nos alcanza la comida e importamos maíz, trigo, frijol, etcétera vendiendo petróleo crudo, que pronto se acabará.

Sin embargo, los curas, seres humanos con las cualidades y defectos de éstos, pero anormales porque no se casan para tener hijos y la gente normal sí, predican la "abstinencia", que no practican, pues muchos tienen "barraganas" y descendencia como Hidalgo que tenía cinco hijas, Morelos tres, el padre Maciel no sé cuantos y hace poco en Acapulco hubo quienes "no dejaban títere con cabeza" y "usaban" a vírgenes, solteras y casadas.

Cuando yo era joven no había "píldoras anticonceptivas", los condones se rompían mucho aunque eran demasiado gruesos, disminuían el placer y ahora son delgadísimos y confiables.

Como la mortalidad infantil era muy alta, se ignoraba "el ritmo", no había píldora, era bueno tener muchos hijos, para que algunos sobrevivieran por eso las mujeres tenían 8 ó 10 hijos y las había de 15 ó más y muchas siguen la costumbrita (en la India, Mumtaz, la que inspiró el Taj Mahal, murió en su 16vo. parto).

Para acabarla de amolar, aquí la selección de los más aptos es al revés: Las mujeres cultas, educadas, profesionistas, empresarias, tienen uno o dos hijos, máximo tres, pero las campesinas siguen haciéndole caso a los curas teniendo "todos los hijos que Dios quiera", aunque Él no se meta en la cama de nadie, pero sí nos dio los instintos animales de la conservación y propagación de la especie.

Yo, como casi todos los mexicanos, estoy en contra del aborto ilegal y antihigiénico, pero a favor de las medidas para evitar embarazos no deseados. Si la vida empieza cuando un espermatozoide y un óvulo se unen ¿Por qué oponerse al condón, los implantes hormonales, a la "píldora del día siguiente", que actúan cuando aún no hay vida, pues aún no se fecunda el óvulo?
 
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