Internacional
Cuba y Miami verían a Raúl Castro jubilado en 2018
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Organización Editorial Mexicana
25 de febrero de 2013


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La Habana.- Hace más de 54 años que alguien que con el apellido Castro gobierna Cuba y es probable que eso siga así por otros cinco años más.

Tanto los cubanos en la isla como los exiliados en Miami y otras partes, se enteraron el domingo que 2018 será el año en la que se pondrá el sol para los hermanos Fidel y Raúl Castro, con la posible llegada de un nuevo liderazgo.

Raúl Castro, próximo a cumplir 82 años, aceptó el domingo un nuevo mandato por cinco años, pero dijo que serán sus últimos como presidente de Cuba.

Y por primera vez, dirigió los reflectores a una joven estrella en ascenso: Miguel Díaz Canel, recién designado primer vicepresidente y el primero en la línea como posible sucesor de Castro.

"Este será mi último mandato", declaró el presidente cubano, con voz firme.

Castro agregó que espera establecer un máximo de dos mandatos presidenciales consecutivos de cinco años y límites de edad para los cargos políticos, entre ellos la presidencia, aunque no especificó cifras.

Como nuevo primer vicepresidente del Consejo de Estado, Díaz Canel, de 52 años de edad, está ahora a un paso de la presidencia. Fue colocado por encima de cualquier otro funcionario cubano que no haya participado directamente en los vertiginosos días de la revolución de 1959.

En su discurso de 35 minutos, Castro dio indicios de otros cambios en la Constitución, algunos tan drásticos que deberán ser ratificados por los ciudadanos cubanos en un referéndum. El presidente, no obstante, ahuyentó cualquier idea de que el país abandone el socialismo pronto, diciendo que él no había asumido la presidencia con el fin de destruir el sistema cubano.

Castro alimentó el interés en la asamblea del domingo después de insinuar el viernes su posible jubilación y que en algún momento renunciaría.

Ahora está claro que aunque estaba bromeando sobre retirarse pronto, hablaba en serio cuando prometió que en el discurso del domingo iba a haber fuegos pirotécnicos y que hablaría de su futuro en el liderazgo cubano.

Al hablar ante el Parlamento sobre su decisión de elegir a Díaz Canel como el número dos, Castro dijo que Cuba había alcanzado "una transcendencia histórica, porque representa un paso definitorio en la configuración de la dirección futura del país mediante la transferencia paulatina... a las nuevas generaciones de los principales cargos".

Con el anuncio, Díaz Canel releva a José Ramón Machado Ventura, de 81 años, quien luchó con los hermanos Castro en la Sierra Maestra.

Castro elogió a Machado Ventura y otros viejos revolucionarios por ofrecerse a abandonar sus cargos a fin de que líderes más jóvenes puedan ascender.

En las calles de La Habana, donde la gente suele expresar un escepticismo hastiado de todo lo que suene a política, se percibió una emoción genuina.

"Esto es el inicio de una nueva etapa", expresó Roberto Delgado, un jubilado de 68 años, que habló con The Associated Press en una calle del frondoso municipio de Miramar.

"Ahora hay que esperar cómo se desarrollan los acontecimientos. Sin duda va a ser un proceso muy complejo y difícil, pero es algo importante lo que sucedió hoy", agregó.

"Estoy fascinada", dijo Regla Blanco, una trabajadora de 48 años. "Al fin se le deja paso a los jóvenes. Creo que eso va a darle ánimo a la gente, porque con todos esos hombres tan mayores uno pensaba que esto nunca iba a cambiar", agregó.

Desde que tomó el relevo de Fidel en 2006, Raúl Castro ha iniciado varios cambios económicos y sociales importantes, ha expandido la empresa privada, legalizó el mercado de bienes raíces y relajó las odiadas restricciones de viaje.

Sin embargo, el país sigue siendo gobernado por el Partido Comunista y cualquier oposición a este organismo carece de reconocimiento legal.

De hecho, varias decenas de manifestantes antigubernamentales fueron arrestados en toda la isla el domingo y estuvieron detenidos durante un par de horas acusados de provocar desorden público antes de ser puestos en libertad, según Elizardo Sánchez, un disidente que monitorea los derechos humanos en Cuba.