Futbol
Cuando el fin justifica los medios
El Sol de Acapulco
12 de octubre de 2009

Rubén Herrera Carreto

Acapulco, Guerrero.- El pasado sábado, al minuto trece del partido entre Guerreros y Orizaba en la Unidad Deportiva Acapulco, sucedió una desafortunada jugada en contra del equipo local.

El peligroso delantero Axel Cruz del cuadro albinegro se fue en rápida descolgada rumbo al marco guerrero. Con la marca del acapulqueño José Antonio Luna, último hombre en la defensiva local en su espalda, el delantero visitante entró a la media luna e intentó disparar hacia el marco de Néstor Alvarez y fue entonces cuando Luna estiró la pierna sin poder hacer contacto con el balón, pero recargando fuerte sobre el visitante que como pudo envió su disparo y con toda su humanidad rodó por el pasto.

Adalid Maganda, que estaba cerca de la jugada y con el apoyo de su asistente Roberto Domìnguez, marcó la falta fuera del área, ante las reclamaciones del propio Axel y sus compañeros que pidieron al silbante que expulsara al acapulqueño y que marcara penal.

Lo primero fue lo correcto y lo segundo no lo concedió Adalid, aplacando todo brote de reclamación posterior, imponiendo su autoridad y su personalidad.

Así la afición vio cómo los Guerreros se quedaban con diez hombres en el encuentro y por venir estaba la posibilidad de que el cuadro visitante lograra la anotación que abriera el marcador.

El tiro libre directo se cobró y la zaga acapulqueña, como pudo, rechazó el castigo y conservó inviolada su meta, mientras José Antonio, quien había recibido la oportunidad de iniciar un encuentro, se retiraba frustrado porque en una infortunada jugada le quedó mal a su técnico.

Al final de los noventa minutos de ardorosa batalla, los Guerreros Acapulco salieron airosos de la cancha de la UDA, gracias al acierto de Miguel Jiménez que de media chilena desde los linderos del área, mandó el balón a las redes del conjunto orizabeño para darle el triunfo a los Guerreros.

Pero, ¿qué tanto afectó la expulsión de Luna?

Entrevistado en el marco del festejo que organizó la Asofuveg el pasado domingo, con motivo de celebrar que ayer lunes se cumplieron 65 años de que se jugó un partido de futbol en forma en Acapulco, Mario Pérez estaba feliz, tanto por el resultado que su equipo obtuvo la noche del sábado, como por el reconocimiento que los veteranos jugadores le hicieron a su trayectoria futbolística.

Y ahí, en ese entorno, Mario nos volvió a decir lo que quiere de su equipo para darle satisfacciones a la afición acapulqueña, del trabajo que realiza para seguir conformando un conjunto partiendo de cero, de la capacidad de sus chamacos, de la unión en el grupo y de la facilidad con que ellos captan sus ideas para implantar y aplicar un sistema de juego, una homogeneidad en su conjunto, sin olvidar que tiene valiosas individualidades.

Y surgió la pregunta:

Esa falta que comete Luna al minuto trece, que le provoca su expulsión, que deja al equipo con diez hombres en la cancha y ante la inminente posibilidad de que en la jugada siguiente cayera el gol en contra, ¿fue justificada, no fue justificada? ¿Cómo la juzgas?

-"Sí, mira, uno quisiera que tu equipo no cometiera errores, pero es un deporte que se juega con lo más torpe de nuestro cuerpo que son los pies. Es un deporte que se da por aciertos y errores, y nosotros el único que cometimos fue ese que nos pudo haber costado el partido, que nos costó la expulsión de uno de nuestros jugadores, acapulqueño por cierto, que debutaba abriendo un partido, a quien yo le tengo mucha confianza y yo hablé con mi directiva, porque aquí hay un reglamento y esas son de las expulsiones justificadas".

Y dio sus motivos:

"Yo prefiero al final una expulsión y no un gol, porque un gol a lo mejor nos hubiera quitado la oportunidad de obtener el triunfo, pues, cambian los partidos, el contrario se crece, se atrinchera y te cuesta más trabajo y sí, esas expulsiones son justificadas".

Y ponderó la actuación de los diez jugadores restantes y sus cambios.

"Pero los que terminaron el partido dentro de la cancha, ¡mostraron una mentalidad!... Yo les he dicho que en este equipo yo quiero extraordinarios seres humanos, extraordinarios jugadores, extraordinarios hijos, extraordinarios futbolistas... pero también quiero unos cabrones dentro de la cancha que sepan defender a un equipo, sepan defender un resultado y a un lugar donde nos están dando todas las facilidades para poder triunfar".