Opinión
Mariana G. Acosta Castro
Derechos campesinos

El Occidental
5 de mayo de 2009

MUNDOS ENCONTRADOS

El 17 de abril se ha constituido como el Día Internacional de la Lucha Campesina, en el que se homenajea la lucha por la tierra y se exige el respeto a los derechos de campesinos y campesinas alrededor del mundo. Los campesinos han visto históricamente sus derechos violados, y han sido utilizados para obtener votos en las elecciones, siendo olvidados en segundos tras el triunfo de "x" o "y" partido. En general, cuando se habla de campesinos, se habla de pobres, se han convertido casi en un sinónimo.

De acuerdo con cifras del Movimiento Campesino Internacional, casi el 50% de la población mundial es constituida por campesinos, campesinas y pequeños agricultores. Aún así, las áreas rurales en el mundo son por lo general, las zonas más descuidadas por los gobiernos, concentrados en las grandes urbes y su desarrollo, dejando en segundo plano lo rural en cuestiones de educación, abastecimiento, servicios, derechos y desarrollo. Es dolorosamente irónico que "las familias rurales pobres representan el 75% de la población que sufre hambre endémica" (La Vía Campesina).

Cuando se hacen los grandes tratados comerciales y se toman las medidas en cuestión agraria, no se está pensando en estas familias campesinas, se piensa en la exportación de productos, en la producción industrial, y en las regalías del comercio que seguramente no llegaran a dichos campesinos. El modelo que se ha seguido internacionalmente en cuestión campesina no ha funcionado para alcanzar la calidad de vida digna, porque se toman decisiones pensando aquello que será mejor para ellos, pero no se evalúa junto con ellos, no son parte de las decisiones, son sólo peones en el tablero de ajedrez.

La tierra para nosotros los citadinos es un asunto lejano que no logramos conectar en nuestra cotidianidad, en cambio para un campesino, la tierra significa vida, alimento, vivienda, lo es todo: "La agricultura no es solamente una actividad económica pero también significa vida, cultura y dignidad para todos nosotros".

En América Latina y Asia, grandes extensiones de tierras son en su mayoría poseídas por relativamente pocas personas con altos recursos no empresas, mientras que a millones de campesinos se les niega el derecho a la tierra y todo lo que se necesita para producir alimentos (como lo es el agua, los árboles, la vida silvestre, etcétera) y llevar una vida digna. Esto se complica cuando la fuerte corrupción en nuestros sistemas no vela por estos derechos, permitiendo a grandes propietarios el acaparamiento de las tierras.

Es claro que el que carezcan de sus derechos no sólo afecta a los mismos campesinos, sino al resto del planeta, ya que al no disponer de derechos seguros en sus tierras, cuidan menos las formas de cultivo, utilizan agroquímicos, y siembran semilla transgénica, por lo que se descuida a la vez la sostenibilidad de la tierra misma.

En el espiral histórico, los campesinos y campesinas no han dejado de ser tomados como ciudadanos de segunda, aún cuando su labor representa la producción del alimento que llevamos día a día a nuestras bocas, al menos antes de que se nos sentenciara a consumir de grandes empresas como Wal-Mart.

El trabajo campesino debe respetarse, remunerarse justamente y debe otorgársele las herramientas necesarias para mantener la tierra sana, capaz de producir alimento y una vida digna para cada uno.

* Analista internacional.

analisis@notiemp.com
Columnas anteriores
Columnas

Cartones