Opinión / Columna
 
Páginas Blancas 
Edelmira González de Castro 
¡...Déjalo para tus celajes!
El Occidental
31 de enero de 2012

  Rosita Castro, mi inolvidable y querida cuñada, pianista exquisita, compositora y poetisa de gran gala, aparece en mi recuerdo con afectuosa sonrisa.

Ella colaboró también varios años en EL OCCIDENTAL con sus escritos y sus versos e inclusive tuvo una especial presentación en televisión al lado de Francisco Javier Contreras "Paquín", que en su programa la incluía e interpretaba algunas de sus canciones.

Ambas vivíamos entonces en sendos departamentos: ella ocupaba el cinco y yo el diez de un edificio adjunto a la famosa "Casa de los Perros", hoy Museo del Periodismo y Artes Gráficas, así que nuestra comunicación era constante, máxime que me invitaba a escucharla tocar el piano dentro de nuestros quehaceres de madres de familia y amas de casa compartiendo momentos muy gratos con música de Gonzalo Curiel y Agustín Lara.

En una ocasión me dijo que le gustaría componer canciones y desgranó en el piano algunos compases que me encantaron, la impulsé a hacerlo pero a la vez me dio idea de aprovechar algunos versos míos que tenía escritos en un incipiente volumen titulado "Celajes", para decirle que por qué no les ponía música. Le gustó la idea y de ahí empezaron a surgir dos que tres poesías mías en canciones cuyos títulos no recuerdo en estos momentos pero que ella les dio vida y belleza con su piano.

Versificar, junto con su arte musical, surgió en ella como arroyito de agua clara que pronto se convirtió en un extenso álbum de canciones suyas donde los diversos ritmos y estilos afloraron con la misma facilidad con que ella tocaba las teclas de su piano. De ahí a dedicarse luego a componer canciones infantiles fue todo uno, mismas que actualmente interpretan su hija Marisol y su esposo Enrique con gran éxito.

Pues bien, cuando empezaba nuestra amistosa relación ella tocando el piano y yo escribiendo poesías, en una ocasión le envié con uno de mis hijos pequeños un poemita que me pareció bueno para ser musicalizado, bajó mi niño a su casa y le entregó la letra con un recado mío diciendo: "Rosita ¿Te gusta esto que escribí para que le pongas música, o lo dejo para mis 'Celajes'". Su respuesta fue inmediata pues en menos que lo cuento ya había hecho de mis versos una lindísima canción que escuché arrobada. Pero...

Un día me dice: "¿Sabes qué, Edy? Estaba tan ocupada cuando me enviaste tus versos que por un momento pensé en mandarte decir ¡déjalo para tus 'Celajes'!, pero al leer la poesía me inspiró tanto que aquí está y espero te guste". ¡Y vaya que me gustó! Tanto así que aún ahora después de tantos años cada vez que hay luna llena me planto mirándola entonando las primeras frases: "Estés donde estés / y aunque te encuentres / en otras compañías / cuando veas la Luna / yo sé que pensarás en mí...". Bueno por ahí va la letra de esa melodiosa canción que se perdió en el centenar de aquellas bellísimas canciones de amor compuestas por ella que nunca vieron la luz pública.

Anoche pensaba en lo que escribiría hoy en mis Páginas Blancas ahora que entra febrero, el mes de la amistad y el amor. Me vencía el sueño y me dije: Déjalo para tus "Celajes"... Quizás por eso el recuerdo de Rosita Castro surgió ahora llenando esta hoja.
 
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