Opinión / Columna
 
Ronda de Negocios  
Luis Arturo Serrano 
¿Qué pasa en la junta de conciliación?
El Occidental
9 de marzo de 2010

  ¿Por qué razón o circunstancia ni el gobernador Emilio González Márquez ni algún otro funcionario ha intervenido para poner orden en la Junta de Conciliación y Arbitraje? Las frecuentes intromisiones y desacertadas decisiones del secretario del Trabajo y Previsión Social del Estado (STPS), Ernesto Alfredo Espinoza Guarro, prácticamente han copado al titular de la Junta, Alfonso Gutiérrez Santillán. Es un secreto a voces que este funcionario no tiene prácticamente ni autoridad ni margen de maniobra: quien realmente maneja los asuntos obrero-patronales en la dependencia encargada de la justicia laboral es el director del Trabajo, Salvador Isaac Valencia Ayón, mientras que la inestabilidad y la incertidumbre se han enquistado en la dependencia y, como consecuencia, se han disparado aún más los niveles de manipulación de asuntos y corrupción.

Primero fue la designación de los auditores especiales que supuestamente se encargarían de vigilar las tareas realizadas por el personal con el propósito de evitar aparentemente la parcialidad hacia algunas de las partes en conflicto, las injusticias en contra de los trabajadores y para combatir los altos niveles de corrupción en la dependencia, pero la realidad es que no se lograron las metas y sólo se entorpecieron las negociaciones y aumentaron las conductas irregulares ante la inconformidad de los grupos empresariales y las centrales obreras al grado que la CROC, la CTM y la Coparmex han formado una alianza para oponerse a las medidas improcedentes que se están implementado y que distorsionan la tranquilidad de las relaciones laborales.

La última acción que también ha provocado el rechazo común, de acuerdo a lo que señaló Antonio Álvarez Esparza, líder de la CROC, fue la contratación de pasantes de la carrera de Derecho de una universidad privada para trabajar como conciliadores, una de las funciones más delicadas y que requieren capacidad, sensibilidad, sentido común y realismo en la aplicación de la justicia obrero-patronal.

Sin embargo, la actuación de los jóvenes e inexpertos conciliadores se ha caracterizado por la arrogancia, la prepotencia y las presiones a los trabajadores, para que acepten las liquidaciones que unilateralmente les ofrecen las empresas, aunque éstas no sean las que marca la ley y vayan en su perjuicio y obviamente generando inestabilidad en sus familias también. ¿Dedicarse sólo a exigir que sus instrucciones se acaten sin chistar es conciliación? Bueno.

Álvarez Esparza dijo durante una entrevista que ciertamente México necesita una legislación laboral moderna, con visión de largo plazo, que fomente la productividad y la armonía en las relaciones obrero-patronales, no de una normatividad que sólo busque por todos los medios la desaparición de los sindicatos, creados para proteger los derechos de los trabajadores.

laser1717@yahoo.com
 
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