Opinión / Columna
 
Ramiro Díaz Valadez 
Los tumores malignos de la política por estos días se reactivan
El Occidental
8 de febrero de 2012

  En las naciones gobernadas por capitalistas o neoliberales se reactivan los tumores malignos del cáncer de la política, cada vez que se activan las campañas electorales, porque en ellas se juegan los fieros intereses de las mafias usufructuarias de los partidos y los negocios derivados del poder inmundo, emanado de los enjuagues para inducir el voto y cuanto se requiere para mantener al pueblo oscuro de la conciencia, sometido y si es posible contento con quienes ejercen el mando en sus diferentes expresiones.

Y por estos días corresponde a los mexicanos el cíclico circo de la elección de candidatos, las candidaturas, las campañas y el rico colorido de caras, discursos y la fiesta de abrazos apapachados, golpes en las espaldas y saludos efusivos, risas a todo lo que dan los hocicos, expresiones, poses, ofrecimientos en su conjunto para dejar la impresión de todas las virtudes de todos los tratados de teología, religiosidad, pureza, sinceridad, apego a la pura verdad al ofrecer a cual más todo lo que les permite la imaginación, la inspiración.

Ha sido así por siempre hasta rallarse desde hace mucho el disco que se vuelve a renovar hasta el hartazgo de una gran parte de la población clientela de los tales cirqueros que brotan del fango para postularse sin merito alguno y por el contrario, cuantos vienen de puestos públicos cargados de malas cuentas por lo que han hecho o dejado de hacer y sin embargo tampoco se agotan los enjambres de votadores en las urnas, como estigma carmático de nuestro pueblo.

El voto de la ignorancia es propiamente la desgracia nacional y va para largo tiempo porque se alimenta de televisión, escuela y religión, ingredientes fabricados por los vende patrias de todos los tiempos, los patrones y los hambreadores encargados de malograr conquistas populares como el sindicalismo revolucionario, independiente y obrerista, las manifestaciones de fuerza campesina, estudiantil o de intelectuales que defienden la justicia y las causas del pueblo.

Responde a esto la guerra de Felipe Calderón mucho más que procurar el fin de la delincuencia, porque como perro no come perro, resulta absurdo suponer que los criminales aniquilen criminales como cuantos han robado inmensas fortunas que están a la vista sin que ninguna institución se ocupe de volver al dominio de la nación todo lo privatizado por los diferentes depredadores del patrimonio nacional, para lo cual los partidos propiedad de las mafias apátridas han nombrado candidatos que recorren el territorio sin compromiso alguno, porque los del PRI y los del PAN ya vienen bien comprometidos con quienes los patrocinan, en tanto que la izquierda salida de la escuela que más enseña a robar que hacer justicia, cobrar que curar enfermedades o hablar sin respeto a la palabra donde los mexicanos hemos perdido toda posibilidad de contar con los caudillos cubanos, venezolanos, bolivianos que iluminan a otros pueblos hermanos de Latinoamérica.
 
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