Opinión / Columna
 
Carlos Felipe Arias García 
¡Pan y circo!
El Occidental
10 de febrero de 2012

  A la usanza del Antiguo Imperio Romano (31 antes de Cristo al 476 después de Cristo) México y los mexicanos y Jalisco y los jaliscienses recibimos -el pasado 5 de febrero- buena dosis de ¡pan y circo!

Antes de ampliar mi comentario, abro un paréntesis para recordar que de acuerdo a la bibliografía consultada, la frase "Pan y circo" (Panem et circenses) fue creada en el siglo I por el poeta romano Juvenal, insertándola en su "Sátira" (10 81) para describir la costumbre de los emperadores romanos de regalar trigo y entrada a los juegos circenses para mantener al pueblo distraído de la política".

Actualmente "'Pan y circo' es una locución latina peyorativa, que describe la práctica de un gobierno que para mantener tranquila a la población u ocultar hechos controvertidos, provee a las masas de alimento y entretenimiento de baja calidad y con criterio meramente asistencialista". Cierro el paréntesis y continúo.

Literalmente hablando ni los mexicanos ni los jaliscienses, exceptuando la obesa y carísima burocracia actual, han recibido una sola migaja de pan de parte de sus respectivos gobiernos.

Sin embargo y para el efecto de la colaboración de hoy, basta decir que son 11 y 17 los años cumplidos de administraciones federales y estatales emanadas del Partido Acción Nacional, con resultados que reflejan el rezago que acumula nuestro país y nuestra entidad; argumento suficiente para entender el tono irónico que aplico a la comparación del pan... ¡con el PAN!

En cuanto a circo hay mucho qué hablar. En obvio de tiempo y espacio me referiré a los procesos electorales internos del PAN realizados el domingo, para definir quién de entre tres y cuatro precandidatos registrados surgirían los "abanderados del partido blanquiazul" a la Presidencia de la República y al Gobierno de Jalisco, para la elección constitucional del 1 de julio próximo.

De este circo, el circo panista, vale la pena destacar y comentar:

Uno.- Que si bien es cierto en el convite y la propaganda oficial presuntuosamente el PAN se ostentaba demócrata. "por hacer un proceso interno abierto a todo aquél con credencial de elector", olvidó que antes (1999 y 2005 para ser preciso) el PRI lo aplicó para elegir a su candidato presidencial. Dos.- Que si bien es cierto el despliegue mediático del panismo vanidosamente aventuró "una gran afluencia de votantes" provenientes de su padrón nacional (un millón 800 mil para el caso del candidato a la Presidencia) y del total de electores jaliscienses (más de cuatro millones para el caso del candidato al Gobierno de Jalisco), no obstante que antes y durante la jornada hubo irregularidades escatológicas: acarreos, coacción y compra de votos, lonches y refrescos, padrones rasurados, mapaches, balazos, invitaciones desde el púlpito y hábitos religiosos, robo de urnas, urnas embarazadas y amenazas de impugnación, los dirigentes y estrategas panistas quedaron en ridículo con su pronóstico al recabar en conjunto los precandidatos a la Presidencia (Vázquez, Cordero y Creel) menos de 420 mil sufragios (72% de abstencionismo de su lista de militantes y adherentes).

Y peor les fue en el caso del proceso local, pues los aspirantes (Guzmán, Cortés y Petersen) alcanzaron a reunir, juntos, 120 mil votos; lo que equivale a decir que a las urnas acudieron tan sólo tres de cada 100 electores potenciales, o que fueron desairados por 97 de cada 100.

Tres.- Que si bien es cierto, las cifras anteriores desnudaron la vana y exagerada presunción del PAN, sus corifeos y panegíricos intentando impresionar a propios y extraños por "haber rebasado las expectativas de la fiesta cívica", insertaron en los medios de comunicación una serie de gráficas que evidencian la falta de seriedad de los organizadores.

Me explico. Las largas filas de electores que esperaron hasta cuatro horas para emitir su voto y depositarlo en la urna no tiene otra explicación: la lentitud con la que operaron los responsables de cada centro de votación tenía tres objetivos a cual más de perversos: desesperar a los votantes, desanimarlos o, peor aún, usarlos para la foto del día siguiente.

No hay duda de lo anterior. Para demostrarlo basta una simple operación aritmética: si fueron 120 mil los votantes que acudieron a 262 mesas receptoras ubicadas en Jalisco, y éstas permanecieron abiertas seis horas, es tanto como decir que en promedio votó un jalisciense cada minuto o, dicho en otras palabras, que el proceso interno panista además de ser un cochinero (redes sociales dixit) resultó un fracaso; para este caso sinónimo de "PAN y circo".
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas