Opinión / Columna
 
Alejandro Ruiz Juárez 
Cien años perdidos
El Occidental
4 de febrero de 2012

  Han transcurrido 101 años del inicio de la llamada Revolución Mexicana y aunque México es un país que ha avanzado mucho social y económicamente, se siguen dando muchas de las condiciones prevalecientes en 1910, como un aumento de mil por ciento en su demografía, pero un decremento en sus recursos naturales y con ello una paulatina degradación en el medio ambiente y la salud y especialmente en el medio rural, la población continúa con los problemas que le aquejaban hace un siglo.

Prueba de ello es la miseria extrema de las etnias indígenas que no ha sido posible incorporarlas al progreso de otros estratos sociales, destacándose en los últimos días lo que sucede en el estado de Chihuahua, donde los 25 mil tarahumaras (rarámuris) continúan viviendo casi en una edad de piedra, lo que ha motivado una cruzada nacional para recabar víveres y otros elementos que les permitan subsistir, agravándose la situación por el frío extremo que se ha acentuado en el norte de la República.

Pero decíamos que a cien años de distancia del inicio de la gesta revolucionaria, el país ha sido talado inmisericordemente y estados donde hubo bosques exuberantes ya son llanos áridos, por lo que nos preguntaríamos ¿por qué se permitió esa tala desproporcionada de nuestros bosques?, y la respuesta está en la corrupción que en esas y otras cuestiones ha imperado.

La falta de agua es total en muchas entidades de la República y también nos hacemos otra pregunta, ¿por qué no se hicieron los embalses y las obras de riego necesarias para abatir la sequía que hoy enciende las luces de alarma en casi todo el territorio nacional?

Pareciera que la Revolución se equivocó en materia agraria, pues se dotó gratuitamente de miles de hectáreas al sector campesino que, según el viejo dicho priísta, está organizado (el ejido) para votar y no para producir, lo que resulta en que el campo mexicano con una extensión casi diez veces mayor a la de toda Europa, produce mucho menos que todo aquel continente. La solución sería atacar la corrupción que deja sin bosques, sólo para mencionar un ejemplo, y la realización de una política hidráulica que alivie la crisis de la falta de agua a nivel nacional. Aunque está la promesa presidencial: Ningún mexicano padecerá sed...
 
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