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Opinión
![]() Los Grandes Días
Manuel Mejido
Yo no fui...
Organización Editorial Mexicana
28 de agosto de 2008
* Sólo en agosto, cuatro aumentos a la gasolina
* Reyes Heroles culpa al secretario de Hacienda * Agustín Carstens responsabiliza a Estados Unidos Al registrarse el cuarto incremento en el precio de las gasolinas y el quinto en el diesel tan sólo en agosto, Jesús Reyes Heroles, director de Petróleos Mexicanos, se deslindó del incremento y dejó en claro que Pemex es "única y exclusivamente ejecutor de las decisiones de la Secretaría de Hacienda..." Entonces, a nadie sorprenderá si Agustín Carstens, encargado de las finanzas públicas, decidiera culpar al presidente Felipe Calderón por el alza de los energéticos a los consumidores, porque corresponde al primer mandatario tomar las decisiones sobre las políticas económicas. Antes de anunciar el incremento en el precio de alimentos, combustibles, energéticos u otros bienes y servicios proporcionados por el Gobierno de la República, son consultados los encargados de las áreas que se verán afectadas. Jamás se hace de manera unilateral. Previamente la Secretaría de Hacienda realiza análisis entre los funcionarios públicos para conocer el posible impacto en el incremento de los costos a los usuarios. También consulta a distintas cámaras y confederaciones patronales, así como a asesores independientes. Es tarea del secretario de Estado, o en este caso del director de Pemex, convencer al secretario de Hacienda de la inconveniencia de aumentar el precio en los combustibles y demostrar el impacto negativo para la economía del país. Cuando los argumentos para impedir el incremento son insuficientes o es urgente elevar los precios, porque la crisis y la inflación así lo demandan, el funcionario público debe salir ante los mexicanos para convencerlos de lo "doloroso" pero conveniente que fue la decisión. Pero nunca deslindarse del problema. Hablarle al pueblo de la "necesidad de tomar la medicina amarga", que a estas alturas ya parece cicuta. Diversas voces cercanas a Los Pinos aseguran que el costo del litro de los combustibles en México se encuentra en buen nivel, porque en Estados Unidos, que se toma como punto de referencia para la economía nacional, el precio del galón de gasolina para automotores se vende en más de 4 dólares. Convirtiéndolo a mililitros y pesos, medidas utilizadas en México, un litro valdría un dólar, es decir, 10 pesos con 25 centavos. En cambio, en el país la gasolina magna, la más económica, vale 7 pesos con 33 centavos y la premium, de mejor calidad, 9 pesos con 14 centavos. Lo que no explican esos genios financieros es que el salario, el poder adquisitivo, la pésima pavimentación, el mal estado de los vehículos, el tráfico y otros muchos factores ocasionan que los mexicanos gasten más en combustibles que los estadunidenses. Además, la calidad de las gasolinas mexicanas, importadas de la Unión Americana, no son las mismas que disfrutan los automovilistas allende el rio Bravo, porque nos envían la de menor refinación. Durante una reunión con integrantes de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), celebrada el martes pasado, el director de Pemex afirmó que el aumento en las gasolinas y el diesel no generó un alza en los precios de bienes y servicios. El líder de la Canacintra, Miguel Marón, desdijo inmediatamente a Reyes Heroles, al señalar que "este tipo de incrementos encarece los costos de producción para las empresas, tanto por concepto de transportación como de producción..." Resulta lógico que el valor de los bienes ofrecidos por las empresas se incremente cada vez que los combustibles elevan su costo, lo cual genera la escalada de precios que la administración calderonista no ha podido frenar. Para calmar el reclamo popular por el aumento en las gasolinas y la canasta básica, Agustín Carstens adelantó que es muy probable que no haya nuevos impuestos en la Ley de Ingresos de 2009, aunque no deberían haber más porque fue aprobada íntegramente, y está en práctica, la reforma fiscal presentada por el presidente Calderón. Ante los diputados, el martes pasado, el secretario de Hacienda advirtió una reducción en el Producto Interno Bruto y una mayor inflación a la estimada para este año. De inmediato, Carstens responsabilizó del fracaso en el cumplimiento de las metas al mal momento por el que pasa la economía estadunidense. Como siempre ocurre, el Gobierno confía en poner en circulación, vía obra pública, miles de millones de pesos, porque el 2009 es un año electoral y el PAN quiere, como antes el PRI, carro completo y no soltar la Presidencia. Si las políticas económicas emprendidas durante este sexenio fallaron, el siguiente tendrá que corregir el camino y así sucesivamente, en un cuento de nunca acabar. mejido@elsoldemexico.com.mx Columnas anteriores
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