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Comunidad y Cultura Local
¿Árbol o nacimiento?
Foto: Archivo / El Occidental.
Lo que importa es preservar las tradiciones
El Occidental
19 de noviembre de 2008
Ofelia Márquez Sequeyro
Guadalajara, Jalisco.- En esta época en la que estamos más preocupados por las deudas económicas, que prácticamente nos ahogan este fin de año, a poco más de un mes de que llegue la Navidad -hay que reconocerlo- en lo último que pensamos es en celebrar a lo grande. Y eso se nota: otros años, por estas fechas ya se ven muchos hogares bellamente decorados, ya sea con árboles navideños o nacimientos. Ahora, más allá de la discusión acerca de qué es lo que según las tradiciones religiosas debe colocarse en el hogar de los cristianos, el punto es que no hay recursos suficientes para comprar los adornos, las figuras, las luces y los detalles que hagan de estas fechas, coloridas celebraciones. Es una lástima, porque de todas estas costumbres, nuestros hijos aprenden a seguir o no con la tradición. YO PONGO ÁRBOL NAVIDEÑO La colocación del tradicional árbol de Navidad tiene sus orígenes en la antigua creencia germana de que un árbol gigantesco sostenía al mundo, y que en sus ramas estaban sostenidas las estrellas, la Luna y el Sol, de ahí que le pongamos luces de colores. Es también símbolo de vida, por no perder en invierno su verde follaje cuando casi toda la naturaleza parece muerta. En algunas casas en los países nórdicos durante el invierto se cortaban algunas ramas y se le decoraba con pan, fruta y adornos brillantes para alegrar la vida de los habitantes de la casa mientras transcurría el invierno. El árbol en sí tiene varios significados religiosos, ya que ha sido utilizado como símbolo de la unión entre el cielo y la tierra: ahonda sus raíces en la tierra y se levanta hasta el cielo; por eso en muchas religiones, sobre todo en las orientales, el árbol es un signo de encuentro con lo sagrado. Se cuenta que un misionero inglés en Alemania, en el siglo VII, comprendiendo que era imposible arrancar de raíz esta tradición pagana, la adoptó dándole un sentido cristiano, haciendo que el árbol adornado fuera también un símbolo del nacimiento de Cristo. Hay quien asegura que Lutero fue quien introdujo esta costumbre al adornar con manzanas un árbol para tratar de explicar los dones que los hombres recibieron con el nacimiento de Jesucristo. Los primeros documentos que nos hablan de la costumbre de colocar en Navidad árboles de abeto o de pino en las casas son del siglo XVII y menciona a la región de Alsacia, tierra que se encuentra como Alemania y Francia. En los países nórdicos, en el siglo XVI se empiezan a reunir las familias en torno a un árbol de Navidad. El árbol de Navidad representa el haber recobrado dichos dones gracias al sacrificio de Jesucristo. ¿Y EL NACIMIENTO? El nacimiento, por otra parte es la representación "plástica" de la natividad de Jesús. En los evangelios canónicos se narra la adoración al Niño Jesús por los pastores y por los Reyes Magos, en cambio en los llamados evangelios apócrifos se relata con mayor detalle el mismo episodio, motivo por el cual estos últimos fueron los más consultados por los artistas en busca de inspiración para crear sus obras. Por el siglo VII la escena de la natividad adquiere la importancia para ser utilizado en los cultos. Algunas crónicas afirman que el pesebre más antiguo que se conserva -aunque sólo en parte-, está en la basílica romana de Santa María la Mayor. Este adoratorio guarda la misma estructura de la cueva de Belén. Pero fue San Francisco de Asís (1182 en Asís, Italia), quien después de conseguir una autorización del Papa Honorio III, instaló el primer nacimiento en la ermita de Greccio, en 1223. El religioso celebró el nacimiento de Jesús, colocando un altar frente a la ermita con una escenografía mínima. En México, las religiosas franciscanas elaboraban bellísimos nacimientos, especialmente con Niños Jesús de cera, hermosas piezas escultóricas que permanecían en exhibición durante un año. Los artesanos mexicanos asimilaron rápidamente las técnicas artísticas traídas de Europa, de manera que las maderas estofadas y policromadas fueron comunes en los nacimientos mexicanos de la Colonia. Luego, el Nacimiento se modificó hasta llegar a ser una abigarrada mezcla de estilos y motivos en los que aparece el portal rodeado de magueyes, guajolotes, pastores y tipos populares del México romántico del siglo XIX: el carbonero, el cazador, la tamalera, etcétera, hechos de barro, cera, madera, de fibras vegetales, hojalata, trapo y de todo material que corresponde a las ramas artesanales del país. Fuentes: * www.churchforum.org/info/Liturgia/Navidad/xmas/navARB.htm * www.uv.mx/popularte/esp/scriptphp.php?sid=376 |
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