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Sociedad
De vacaciones en Mazatlán
Aunque nublado, el paisaje es hermoso en Mazatlán, Sinaloa. Foto: El Occidental.
Ciudad de contrastes, es uno de los destinos turísticos favoritos de los extranjeros
El Occidental
2 de octubre de 2008
Ofelia Márquez Sequeyro
(Primera parte) Guadalajara, Jalisco.- Este año sí pude ir de vacaciones a Mazatlán. Esa fue la razón por la que me ausenté el mes pasado, así que, como era de esperarse, retomo la actividad periodística con renovada inspiración, tanto, que decidí compartir con los lectores de EL OCCIDENTAL algunos detalles de este viaje al puerto mazatleco, que aunque no fue el primero, sí fue especialmente agradable. Para quienes no conozcan sus playas (que de verdad me encantan), los que ignoren las costumbres de sus habitantes, la historia de esta ciudad y las joyas culturales que tiene -aunque no presume-, va este reporte especial. CON VOCACIÓN TURÍSTICA Las playas de Mazatlán (excepto la zona denominada Cerritos) son hermosas: la arena es morena pero fina, el agua cristalina y las olas no suelen ser muy altas. Los mazatlecos, cuya subsistencia depende directamente del turismo, son especialmente cordiales, atentos a las necesidades de sus visitantes y acomedidos; los que no, se limitan a mirar con algo de indiferencia a los fuereños, fácilmente identificables porque sufren "derritiéndose" con el calor húmedo de la región. La ciudad no puede ocultar la marcada diferencia entre las calles de la zona turística (Zona Dorada) y las del centro o la periferia (donde precisamente el mes pasado hubo inundaciones que causaron estragos en la infraestructura urbana y millonarias pérdidas para sus habitantes). No obstante, los visitantes tienen aquí lo necesario para que su estancia sea más agradable: de tres años a la fecha, la aparición de por lo menos dos grandes tiendas de autoservicio y de igual número de plazas comerciales, así como de un gran complejo de salas cinematográficas, le han añadido un importante plus a Mazatlán. Aquí todos viven y se preparan para incursionar en una de las dos principales actividades económicas de las que depende este rincón sinaloense: el turismo y la pesca -principalmente de camarón-, aunque ahora la población joven tiene otras aspiraciones, y ya empiezan a llenarse los cursos profesionales en carreras como mecatrónica. El comercio también es un eslabón importante en la cadena productiva mazatleca: por toda la Zona Dorada, la venta de artículos playeros representa el pan nuestro de todos los días para cientos de familias. A lo largo del malecón es fácil encontrar "ofertas" de playeras que van desde los 15 hasta los 250 pesos; trajes de baño, inflables y claro está, las infaltables piezas de bisutería (en algunos casos verdaderas obras de arte) elaboradas con caracoles, conchas y hasta combinadas con piedras preciosas. Gente trabajadora hay en Mazatlán, nadie puede quedarse ocioso. En las playas de los más exclusivos hoteles de la Zona Dorada, hay quienes con banquito en mano le hacen pedicure al turista que descansa cómodamente en su palapa, y el negocio por lo general es bueno. Continuará. |
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