Finanzas
Insiste Bush al Congreso en que apoye rescate financiero
Bush trató de sofocar la revuelta en su propio Partido Republicano, que hizo fracasar las negociaciones sobre el paquete de rescate. Foto: AFP
Organización Editorial Mexicana
26 de septiembre de 2008

AP

Washington, Estados Unidos.- El gobierno de Bush y el Congreso revivieron nerviosamente este viernes las negociaciones sobre un paquete de rescate financiero de 700 mil millones de dólares, un día después de que el mayor colapso bancario en la historia de Estados Unidos ofreció un brutal recordatorio de los riesgos de un fracaso.

"Yo estoy convencido de que para el domingo vamos a tener un acuerdo sobre esta ley que la gente pueda entender", dijo el representante demócrata Barney Frank, que ha tenido un papel clave en ocho días de conversaciones para evitar un desplome económico.

La presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi añadió que "se están logrando progresos", aunque ni ella ni Frank divulgaron detalles en una conferencia de prensa en la tarde.

Los representantes demócratas hablaron unas pocas horas después de que el presidente George W. Bush llamase a los legisladores a actuar prontamente.

Bush trató de sofocar la revuelta en su propio Partido Republicano, que hizo fracasar las negociaciones sobre el paquete de rescate.

Bush formuló un breve anuncio público en la Casa Blanca, un día después que un aparente acuerdo sobre el proyecto de rescate se frustró.

El presidente dijo esperar que los legisladores tuvieran desacuerdos sobre los detalles del plan pero expresó que no hay otro remedio que actuar. "No hay desacuerdo en que hay que hacer algo sustancial", afirmó.

En una pequeña señal de progreso, los republicanos en la cámara baja enviaron a su segundo líder, Roy Blunt, a sumarse a las charlas luego que sus objeciones a una solución de emergencia habían llevado las conversaciones a un estancamiento la víspera.

Asimismo, demandaron "consideración seria" para un plan republicano que involucra menos participación gubernamental y menos costo a los contribuyentes que los 700 mil millones solicitados por el secretario del Tesoro Henry Paulson.

Los participantes de una reunión la noche del jueves a la que convocó el presidente Bush en la Casa Blanca con líderes del Congreso y los candidatos presidenciales John McCain y Barack Obama dijeron que el encuentro cayó en discusiones, principalmente entre los republicanos.

"Yo no pensé que nosotros íbamos a tener que ser el árbitro de una guerra ideológica en el interior del Partido Republicano", dijo Frank, un demócrata por Massachusetts, en declaraciones el viernes por la mañana a la cadena de televisión CBS.

Durante la reunión, el líder republicano de la Cámara de Representantes, John Boehner, expresó sus dudas sobre el plan, y McCain no se comprometió a apoyarlo, dijeron fuentes de ambos partidos que fueron puestas al tanto del encuentro. Pidieron guardar el anonimato porque la sesión fue privada.

El senador republicano Richard Shelby, que también fue entrevistado por la CBS, dijo que muchos legisladores republicanos detestan la propuesta que ha sido promovida por la administración, principalmente por el secretario del Tesoro Henry Paulson.

"Básicamente, creo que la propuesta de Paulson está mal estructurada", afirmó Shelby. "Básicamente no hace nada para el golpeado acreedor de hipotecas. Hace mucho para tres, o cuatro o cinco bancos".

Una revuelta entre los republicanos estancó el jueves los esfuerzos para armar un plan de rescate económico, un vuelco caótico en una jornada que parecía encaminada al éxito.

Los fatigados negociadores del Congreso trabajaron hasta tarde en la noche, acompañados por Paulson en un esfuerzo por reanimar o rearmar la propuesta que Bush dijo que requiere la aprobación urgente del Congreso para evitar "una larga y profunda recesión".

Cesaron en sus esfuerzos después de las 10 de la noche, más de una hora después de que el único republicano de la cámara baja involucrado, el representante Spencer Bachus, dejó la sala.

Los demócratas culparon a los republicanos de la Cámara de Representantes por el estancamiento. Esos conservadores se han quejado de que el plan sería demasiado costoso para los contribuyentes y representaría una intrusión federal inaceptable en las empresas privadas.

Las conversaciones se reanudarán el viernes, en busca de rescatar a las instituciones financieras en problemas y reanimar el flujo de crédito.

La pieza central del plan sigue siendo que el gobierno adquiera los activos vinculados con hipotecas pertenecientes a instituciones financieras en problemas, en un intento por impedir que se vayan a la quiebra y ello desate una serie de eventos ruinosos en cascada, incluyendo la pérdida de ahorros para el retiro, un incremento en la ejecución de hipotecas, empresas clausuradas y despidos.