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Internacional
Opacado por su vice, McCain apuesta por un mensaje austero y patriota
McCain aseguró que no trabaja para sí mismo, ni para el partido ni para un grupo de intereses particulares: "Trabajo para Ustedes". Foto: AP
Organización Editorial Mexicana
5 de septiembre de 2008
DPA
Saint Paul, Minnesota, Estados Unidos.- La presión sobre John McCain era inmensa. Su propia número dos, Sarah Palin, prácticamente le había robado el show con un discurso inspirador que arrancó de sus asientos a los asistentes a la Convención Republicana en Saint Paul, Minnesota, y la elevó a la categoría de estrella. Desde que por fin hizo su aparición en el Xcel Energy Center, la desfavorable comparación con Barack Obama y su grandiosa proclamación como candidato demócrata frente a 80 mil personas hace una semana era inevitable. Con astucia, los republicanos rebajaron de entrada las expectativas. Cuando le preguntaron qué iba a hacer McCain para contrarrestar la brillante retórica y la escenificación de Obama, el escritor de discursos del republicano, Mark Salter, sentenció: "No lo intentamos. Lo que queremos es una comparación de contenidos". Los dos mensajes principales de McCain quedaron rápidamente claros. El candidato de 72 años se presenta como un tenaz reformador, un partidario del cambio igual que Obama, pero con otros objetivos. Sólo menciona al impopular presidente George W. Bush una vez y al principio, para marcar distancia y despegarse de la imagen que los demócratas quieren endosarle como continuador de las actuales políticas. Al mismo tiempo, McCain juega la carta que Obama no tiene: la de prisionero de guerra en Vietnam y de inconmovible patriota con un amor por Estados Unidos que no necesita ser demostrado. Los rastros de la tortura durante su cautiverio en Vietnam hablan por sí mismos. También promete revolucionar la forma de hacer política en Washington junto a Sarah Palin, gobernadora de Alaksa, y terminar con la corrupción, el derroche y la codicia. "Permítanme ofrecer una advertencia a la vieja gente de Washington de los grandes gastos, hacer nada, yo primero, el país segundo: llega el cambio", advirtió. McCain aseguró que no trabaja para sí mismo, ni para el partido ni para un grupo de intereses particulares: "Trabajo para Ustedes". Obama sale bien parado en el discurso de McCain. Palin se encargó el día anterior de lanzar cáusticos ataques contra los demócratas, y los analistas de campaña coinciden en que esa será la división de trabajo entre los candidatos republicanos hasta las elecciones. McCain promete hacer lo que haga falta para terminar con las paralizantes disputas partidarias en Washington, pero subraya su respeto e incluso su admiración por su rival: "Tenemos diferencias de opinión pero todos somos estadounidenses, y eso significa para mí mucho más que todo lo demás". Unos 150 kilos de confeti caen entonces desde el techo del Xcel Energy Center y 300.000 globos flotan para coronar al candidato republicano y comenzar la campaña en serio. ¿Y cómo queda McCain después de la convención? No hay dudas de que la espectaluaridad de su proclamación no estuvo a la altura de Obama. Pero los expertos coinciden en que McCain tiene lo que se necesita. El republicano pasó los últimos meses haciendo malabares para contentar a la base conservadora que no lo consideraba suficientemente conservador sin perder su atractivo para los moderados e independientes. La víctima principal de estos compromisos y cambios de opinión -como en materia de impuestos- fue su mensaje político, que se diluyó golpeando su credibilidad. Eligiendo a la ultraconservadora Sarah Palin, McCain consiguió finalmente liberarse: la base conservadora la adora, y no sólo la calma reina en el frente interno, sino que hay señales incluso de una confianza recuperada. Ahora McCain puede concentrarse en pulir su imagen de "maverick", de pensador independiente con coraje para decisiones heterodoxas y enfoques nuevos. "Está muy bien que la base republicana celebre, pero no puede ganar la elección sólo con eso", admitió a la televisión un estratega de la campaña de McCain. "Debe ganar nuevas capas del electorado", diagnosticó, antes de ponerse a hablar de Sarah Palin, como muchos hicieron después del discurso del candidato. La estrella de la convención fue sin duda la candidata a vice, que logró unas cuotas de audiencia cercanas al récord de Obama. |
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