Migración
"Obama no. Ya nos dio la espalda una vez": ilegal
Imagen de la casa de Barack Obama, en Chicago. Actualmente en ese lugar la seguridad es impenetrable, debido al resguardo policiaco
El Sol de Tlaxcala
3 de septiembre de 2008

Elízabeth González

Chicago, Illinois, EEUU.- En Chicago, Barack Obama, el candidato demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, tiene su ancla.

En la zona residencial de Kenwood-Hyde Park (donde actualmente vive, o más bien donde permanecen sus muebles, su mascota y su casa, mientras él viaja por todo el país en campaña) hay mucho movimiento y muy pocos pueden acercarse siquiera a la cuadra donde él crió a sus hijas Sasha y Malia, de siete y diez años de edad, respectivamente.

El barrio es elegante, conservador, tranquilo y muy famoso, porque Frank Lloyd, uno de los arquitectos más emblemáticos del siglo XX en Estados Unidos, dejó allí su huella impresa.

No por nada ahí tienen su centro el polémico reverendo Jesse Jackson, directores de cine, intelectuales y muchos vecinos que ahora ven perturbada su paz por una fuerte vigilancia y las decenas de vehículos, con antenas transmisoras para televisión o radio, que custodian uno de los tantos cuarteles del posible primer presidente de raza negra en ese país.

Ésa es la ciudad de Barack y la cuna de la abogada Michelle Obama, su esposa, quien es recordada en los barrios negros del South Side de Chicago como la hija de una profesora de escuela y de un trabajador de servicios.

En las calles no hay espectaculares con su cara, pero sí muchos ciudadanos con playeras con su foto impresa en todo lo ancho. "The Hopeful", "Go", "We can come true the dream" son las consignas impresas en las prendas blancas que tapan las pieles morenas de sus seguidores, de los chicagoans, de los suyos.

Los activistas son muchos. Obama, también senador por el estado de Illinois, está en botones, playeras, gorras, carteles que participan en desfiles y en boca de todos, o casi todos, porque a los tlaxcaltecas, y en general a los mexicanos, en especial quienes están en ese país ilegalmente, las elecciones presidenciales no les interesan.

"No podemos votar"

Edie Balach, profesora de inglés profesional en la extensión en Chicago de la Universidad Autónoma de México, afirma que la clase media estadounidense tiene altas expectativas de que Barack Obama traiga bajo el brazo favorecedoras políticas en materia de salud, educación e inmigración.

Esto, dice, genera una esperanza para los ilegales mexicanos, puertorriqueños (de estos países proviene la mayoría de migrantes) y de otras partes del mundo, a quienes ella conoce bien a través de su trabajo de 20 años como instructora de inglés.

Empero, muchos mexicanos no piensan lo mismo. Es más, ni siquiera se interesan en el tema de las elecciones, porque no pueden votar.

Mauricio N., originario de Hueyotlipan, sabe que la familia de Obama tiene fuertes lazos en Chicago y hasta cree que puede ganar la elección. Esto, asegura, "no estaría bien, porque va a ayudar más a los morenos (negros), a los de su raza, porque de por sí ellos no trabajan y reciben muchas ayudas del Gobierno sólo porque son pobres, pero, pues no sé, yo ni voto".

Humberto Vázquez, nacido en San Lucas Tecopilco, Tlaxcala, cree que Obama ni siquiera tiene posibilidades, pero ni le va ni le viene el asunto, porque él, como otros 450 tlaxcaltecas en esta ciudad, tampoco podrá votar y, si pudiera, tampoco lo haría por él.

"Cuando él iba para senador dijo que iba a apoyar que a los ilegales se les diera amnistía, pero luego, cuando se propuso el tema, se rajó y votó en contra, y eso aquí a la gente no se le olvida. No podemos votar, pero, si pudiéramos, por él no lo haríamos, porque ya nos dio la espalda una vez", afirma.

Mariano Xicohténcatl Pérez, de Yauhquemehcan, tampoco le daría su voto a Obama. Él cree que involucrarse en la política está de más, porque los ilegales "somos algo que los políticos no quieren ver. No nos dan papeles, pero bien que nos dan trabajo, porque nos pagan barato. En donde yo vivo nadie se interesa en las elecciones, no somos de aquí".

Gersaín Vázquez, de Apizaco, opina que Obama no logrará ser presidente, porque aquí "gana quien tiene más dinero, como allá en México, y McCain (John McCain, el candidato republicano) sí tiene mucho; él tiene muchos negocios con el petróleo y tiene mucha lana. Él sí puede ser".

Irma Romo, de Tecopilco, considera que los mexicanos están un tanto alejados del tema político, porque "primero está su trabajo. Aquí se viene a trabajar, y en el tiempo que queda está la familia".

Socorro Martínez, con orígenes en Panotla, con más de 20 años de residir en este país, también está distante del tema. "Yo ni sé. Mi esposo sí va y vota, porque somos legales aquí, pero yo pues ni tengo tiempo, pues con Damián (su nieto) ni salgo".

Costaba 20 dólares votar para presidente de México

Los mexicanos ilegales tuvieron su oportunidad de votar, pero, desencantados de la política, prefirieron no hacerlo. Sendas informaciones provenientes de México les hacían saber que en la elección presidencial del pasado seis de julio de 2006 podían sufragar mediante boletas obtenidas en el consulado general.

La mayoría de los tlaxcaltecas sabe que la disputa era entre el hoy presidente, el panista Felipe Calderón Hinojosa, el perredista Andrés Manuel López Obrador y el priísta Roberto Madrazo Pintado, pero ninguno ejerció su derecho, y es que, según los migrantes, el consulado cobró 20 dólares por cada una de las boletas.

"Sabemos que en México pagaron por las boletas y por todo lo que se iba a hacer aquí, pero ya en el consulado nos decían que eran 20 dólares. Eso es más de 200 pesos. No tenían por qué cobrarnos, si ya todo venía de allá. A lo mejor no era muy caro, pero no tenían por qué cobrarnos; por eso nadie quiso ir".