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Internacional
Siete muertes dejó Gustav a su paso por Luisiana
Aún se desconoce el alcance de los daños materiales en las zonas de Luisiana afectadas. Unas 800 mil personas se encuentran sin electricidad, según las autoridades. Foto: AFP
Organización Editorial Mexicana
1 de septiembre de 2008
DPA
Nueva Orleans, Estados Unidos.- El huracán "Gustav" causó la muerte de siete personas a su paso este lunes por Luisiana, según las autoridades del estado del sur de Estaods Unidos. En Baton Rouge, la capital del estado, dos personas murieron cuando un árbol se derrumbó sobre la casa en la que se habían refugiado después de escapar de aún más al sur. Otro hombre murió por las mismas causas al norte de Lafeyette. Al mismo tiempo, cuatro pacientes de un hospicio murieron mientras esperaban ser evacuados por helicóptero al sur del estado. "Gustav" tocó este lunes tierra al oeste de Nueva Orleans con menos fuerza de la prevista. A su paso por el Caribe, el fenómeno causó más de 60 muertos, la mayoría en Haití. El huracán "Gustav" llegó este lunes a Estados Unidos y pasó muy cerca de Nueva Orleans tres años después del devastador "Katrina". Pero a diferencia de entonces, los diques de la ciudad aguantaron las embestidas y la población y las autoridades recibieron a la tormenta preparados, por lo que el número de muertos fue sólo de siete. "Gustav" tocó tierra en la localidad de Cocodrie, a unos 100 kilómetros al suroeste de Nueva Orleans, a media mañana local. El fenómeno llegó con vientos de unos 175 kilómetros por hora, menos fuerza de la prevista después de que, en su trayectoria por las cálidas aguas del Golfo de México, llegase a alcanzar rachas sostenidas de 220 kilómetros por hora. Las autoridades reportaron siete muertos relacionados con el huracán. Dos personas en Baton Rouge, la capital del estado, y una en Lafayette murieron por caídas de árboles, mientras cuatro pacientes de un hospicio murieron cuando esperaban a ser evacuados por helicóptero del sur de Luisiana. Aún se desconoce el alcance de los daños materiales en las zonas de Luisiana afectadas. Unas 800 mil personas se encuentran sin electricidad, según las autoridades. A medida que se adentraba en Estados Unidos hacia el noroeste, el meteoro comenzó a perder fuerza. Según los últimos datos del Centro Nacional de Huracanes (NHC), "Gustav" es ahora un huracán de categoría uno, con vientos regulares de 120 kilómetros por hora, y se dirige a través de Luisiana al noreste de Texas. El NHC prevé que el meteoro sea degradado a tormenta tropical por la noche o mañana por la mañana, y que prácticamente desaparezca antes del miércoles. El Centro advirtió de la posibilidad de fuertes lluvias en Luisiana, el sur y el oeste de Mississippi, Arkansas, el sur de Missouri, el sureste de Oklahoma y el noreste de Texas, que podrían dejar entre 15 y 30 litros por metro cuadrado, con zonas aisladas de hasta 45 litros. También existe el peligro de la formación de tornados en los extremos del huracán, que tiene un radio de unos 55 kilómetros. Los primeros efectos de "Gustav" en territorio estadounidense comenzaron a notarse durante toda la noche y desde primera hora de la mañana, con el viento y la lluvia azotando con creciente fuerza la zona costera. A medida que el huracán se acercaba y cuando ya estaba en tierra, las cadenas de televisión mostraron numerosas zonas inundadas cerca de Nueva Orleans y en la propia ciudad. También se pudo ver cómo el agua rozaba el límite en algunos de los diques que protegen la ciudad, e incluso algunas olas los sobrepasaban. El cuerpo de ingenieros del Ejécrito, responsable de su diseño y construcción, aseguró que los muros aguantarán. El NHC previó que la presión de las mareas descendiese durante la noche. "Gustav" fue la primera gran prueba para las nuevas presas construidas en la ciudad después de "Katrina", cuando los muros se derrumbaron y originaron unos mil 800 muertos y decenas de miles de desplazados. De los 14 mil millones de dólares que el gobierno destinó en un plan hasta 2011 para reparar los diques, ya fueron invertidos cuatro mil en mejoras de los diques. Esta vez todo fue distinto. Desde hacía días las autoridades federales y locales llevaban tiempo preparándose. Según algunas estimaciones, unos dos millones de personas abandonaron la región en los últimos días, y el alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, ordenó la evacuación obligatoria de la ciudad. Las calles de Nueva Orleans estuvieron durante todo el día casi desiertas. Prácticamente los únicos vehículos que circularon fueron las patrullas de la Guardia Nacional. El presidente George W. Bush, blanco de las más duras críticas por "Katrina", aseguró que la coordinación esta vez fue "mucho mejor" que para el paso del devastador huracán hace tres años. Bush, que viajó a Texas para informarse de primera mano, en mangas de camisa y sin corbata, sobre los preparativos para la eventual llegada del huracán, otorgó parte del crédito a los gobernadores de los estados de Luisiana, Mississippi, Alabama y Texas, los principales afectados, pero apostilló que "el gobierno federal también está muy implicado". Sin embargo, las autoridades extremaron la prudencia en sus anuncios y advirtieron que el verdadero alcance de los efectos de "Gustav" no se conocerán hasta dentro de unos días. Nagin pidió expresamente a sus ciudadanos que no saliesen a las calles y que no regresen a sus casas, "porque aún no es seguro". El alcalde reiteró además que aquellos que aprovechen la situación para saquear comercios y viviendas serán detenidos y encarcelados directamente en la prisión federal de Angola, cerca de la ciudad. Las preocupaciones de las autoridades se centraron en las barcazas que rompieron amarras y quedaron a la deriva en el río Mississippi, que a su paso por Nueva Orleans tiene 760 metros de ancho. En esa situación se encontraban dos barcos de la Armada estadounidense, cada uno de unos 100 metros de eslora, que lograron ser amarrados provisionalmente en un muelle en el canal Industrial, que atraviesa la ciudad. "Si se sueltan y comienzan a golpear algunas de las paredes del canal podríamos tener un gran problema,", avisó Nagin. Además, el NHC también advirtió del peligro de crecidas de entre tres y cuatro metros en la marea en la costa del Golfo de México. |
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