Opinión
Los Grandes Días
Manuel Mejido
Ventarrones de cambio

Organización Editorial Mexicana
26 de agosto de 2008

* Riesgosas las modificaciones estatutarias del PRI

* Los legisladores apoyarán la reforma energética

* Abandonarán el centro por la socialdemocracia

El Partido Revolucionario Institucional se unirá al de Acción Nacional para abrir las puertas de la industria petrolera a la iniciativa privada, nacional o extranjera.

Durante la Vigésima Asamblea Nacional, llevada al cabo la semana pasada en Aguascalientes, en una votación de "fast track", casi cinco mil militantes aprobaron modificar diversos estatutos que dieron origen y esencia nacionalista al PRI.

Entre los más significativos cambios está permitir a sus legisladores y gobernadores votar y apoyar libremente las reformas constitucionales para que empresas privadas realicen la explotación, exploración y distribución de los energéticos, enviadas al Congreso por el presidente Felipe Calderón.

Beatriz Paredes, dirigente nacional del tricolor, que siempre se opuso a la privatización, no se refirió en lo más mínimo a la iniciativa de cambios para el manejo de Pemex, con lo cual aceptó de hecho la propuesta que pretende el gobierno calderonista para abrir los energéticos mexicanos al mejor postor.

Lo importante ahora es saber con toda claridad quién decidirá las compañías participantes en la rapiña, porque a ellas irán asociados los que concedan los permisos. Según los expertos, las empresas que trabajan a lado del gobierno para quedarse con la gran rebanada del pastel son las estadunidenses y las españolas.

Previo al encuentro, Paredes Rangel buscó el apoyo de sus correligionarios para frenar cualquier escisión, como se esperaba, porque aún hay priístas que se oponen a compartir las ganancias de Petróleos Mexicanos con empresarios voraces.

Entre los cambios estatutarios modificados fueron otorgar mayor poder a su dirigencia, la suspensión "fast track" de los militantes traidores, la profesionalización de sus políticos, la obligación de sus dirigentes de acercarse al pueblo y candados para evitar su divisionismo interno.

Aún más sorprendente fue el cambio de rumbo en su ideario. Para el 2009 el PRI ya no será un partido de centro, porque formará parte de la socialdemocracia, cuyo objetivo es "reformar el capitalismo democráticamente mediante la regulación estatal y la creación de programas y organizaciones patrocinados por el Estado para aliviar o eliminar las injusticias inflingidas por el sistema capitalista de mercado".

Durante su discurso, Beatriz Paredes advirtió que: "No podemos volver a equivocarnos, debemos anteponer los intereses de la sociedad y del partido a los intereses personales y de grupo. En nuestro nuevo sistema político, y especialmente en el electoral, con una alta pluralidad de competencia, la división del partido nos podría llevar a la diáspora y a un rechazo civil equivalente a la desaparición".

Es cierto que las leyes, reglamentos y códigos electorales ya no son los mismos de hace setenta años, cuando se fundó, por lo cual se volvió prioritaria su adecuación. Fue necesaria una refundación de todas las instituciones políticas, aunque al PRI le había funcionado mantenerse en el centro, porque el PAN está a la derecha y el PRD a la izquierda.

La exgobernadora de Tlaxcala confió que con las modificaciones a los estatutos partidistas en todos los procesos electorales hasta el 2011 (23 estados, 31 congresos locales, dos mil 442 ayuntamientos y 16 delegaciones), los electores apoyen incondicionalmente al partido.

Aprovechando la debilidad demostrada por el gobierno calderonista en materia de seguridad pública, Beatriz Paredes y Manlio Fabio lanzaron duras críticas al presidente Calderón, con el objetivo de debilitar la investidura presidencial que garantice al tricolor un posible regreso en el 2012.

Tanto Beatriz Paredes como los consejeros del tricolor hicieron caso omiso al rechazo ciudadano a la privatización de Pemex. Según las encuestas y diversos analistas, los electores votarán por los partidos que se opongan a las reformas energéticas panistas.

El reiterado rechazo de la apertura energética al capital privado permitió al PRD repuntar en la preferencia de los mexicanos. Revirtió el rechazo ciudadano ocasionado por el bloqueo y movilizaciones posteriores al 2 de julio del 2006.

Tampoco debieron ignorar que el pueblo siente una especial admiración y respeto por Lázaro Cárdenas y la expropiación petrolera. En cambio, repudia el neoliberalismo, la globalización y la extranjerización de sus recursos naturales.

El PRI, encabezado por Beatriz Paredes, arriesgó todo su capital político y preferencia electoral al modificar sus estatutos. En las urnas se sabrá si fue para bien o para mal la decisión.

mejido@elsoldemexico.com.mx
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