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Opinión
![]() Los Grandes Días
Manuel Mejido
Organización Editorial Mexicana
19 de agosto de 2008
* Se cumplen las promesas labastidista y foxista
* Consolidado el proyecto educativo globalizador * Borra la SEP la enseñanza nacionalista priísta En la educación del pueblo existen prioridades para cada una de las naciones en el mundo. Pero en México se han acumulado tantas, que ya no saben cuál resolver primero, cuál implementar ni cuál eliminar. Ayer que arrancó oficialmente el ciclo educativo 2008-2009, la Secretaría de Educación Pública anunció el cumplimiento del sueño de la campaña labastidista del 2000, el de inglés para todos, aunado a la promesa de la administración foxista, de su famosa, costosísima e incumplida Enciclomedia en todas las escuelas y que se instaló en algunas aulas marginadas sin energía eléctrica. En un mundo globalizado, tanto el conocimiento de computación como del idioma inglés son necesarios, para algunos pedagogos hasta son indispensables. Lo lamentable es que los mexicanos no dominan el español y sólo uno de cada 20 estudiantes de nivel básico tienen computadora con internet, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Resulta sorprendente que durante el sexenio foxista se anunció la implementación de avanzados métodos de enseñanza para las escuelas públicas. Sin advertir que al menos el 10 por ciento de los 206 mil planteles en el país carecen de energía eléctrica. Empero, que le benefició con un millonario donativo de Bill Gates en computadoras sin que se conozca su destino. Así de irrisorio fue el gobierno foxista, primera administración panista en que se profundizó el drama mexicano. La mayoría de quienes aprendieron a leer y escribir son analfabetas funcionales, por carecer del conocimiento básico de ortografía, gramática, historia de México y universal, geografía, y ni que decir de las ciencias puras como matemáticas, biología, química y física. Esa fue la base de la sociedad contemporánea mexicana, a cuya nueva generación, en fiel obediencia al imperialismo, pretende imponérsele el dominio de un idioma que no es el suyo, además del manejo de aparatos tecnológicos, que en su vida diaria, lamentablemente, pocas veces utilizará. Durante la última década, la educación se ha segmentado. La pública dejó de serlo desde el momento en que se impuso la "cuota voluntaria" para el nivel básico, preescolar, primaria y secundaria, con el argumento de allegarse de recursos para "modernizar las instalaciones", cuando la Constitución obliga al Estado a proveer los recursos económicos a las instituciones educativas. Prueba del proyecto discriminatorio educativo panista es el hecho de que sólo cinco mil escuelas formarán parte de la "Revolución Educativa". Fuera quedaron 201 mil instituciones, como siempre ocurre, será la mayoría. Suficientes, únicamente, para la foto y el mensaje mediático con objetivos electorales. Con el arribo de Vicente Fox a Los Pinos, las escuelas privadas, la mayoría confesionales, también llegaron al poder, por ser el primer Presidente egresado sólo de instituciones particulares. Desde entonces, el número de nuevo planteles oficiales disminuyeron, y los que sobrevivieron simplemente fueron abandonados, lo que favoreció a los de paga. Del 2000 a la fecha, la validez oficial otorgada por la SEP se incrementó en más del 65 por ciento, de acuerdo con cifras de la misma dependencia. El objetivo es consolidar una sociedad enconada, dividida y con limitadas posibilidades de desarrollo para los más pobres, fomentar una cultura económica basada en el apoyo a la industria maquiladora, antes que una promotora de la ciencia, que garantiza la evolución de cualquier nación. Para ensamblar los productos inventados, fabricados y diseñados en el Primer Mundo, es decir, los Estados Unidos, se requiere hablar un poco de inglés y utilizar las computadoras. Para cumplir con las exigencias de los fabricantes, el pueblo mexicano deberá tener medianos conocimientos. Prioritario es resolver la nula capacitación y la ignorancia de los maestros que se comprobó durante a aplicación del examen para conseguir una base docente en la SEP, realizada la semana pasada. Se exigió siete de resultado, una calificación mediocre para los profesores. Pero dos de cada tres de los aspirantes reprobaron el examen, lo cual es vergonzoso y peor si ahora se pretende "prepararlos" en inglés y computación, cuando son incapaces de dominar los conocimientos básicos. Parte de los siete mil maestros seleccionados en la prueba de la semana pasada serán asignados para primer y segundo grado de primaria, con el fin de complementar la reforma preescolar de hace dos años, así como en quinto y sexto del mismo nivel, para consolidar las modificaciones a las secundarias. De esa manera se completará la Reforma Integral de la Educación Básica, promovida por las administraciones panistas, con lo cual quedará consolidado el proyecto globalizador, proestadounidense y conservador de la ultraderecha, representada por el blanquizaul. Atrás quedará la el plan de enseñanza nacionalista priísta, que nada, pocos beneficios dejó a los mexicanos, pero que al menos respondía a los intereses de la nación, no de los extranjeros, el clero y los empresarios. mejido@elsoldemexico.com.mx Columnas anteriores
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