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Opinión
![]() Los Grandes Días
Manuel Mejido
Organización Editorial Mexicana
14 de agosto de 2008
* Desde Texas el FBI exige cooperación a México
* Exigen reforzar todavía más la frontera sur de EU * En septiembre llega al país la ayuda estadunidense Alejada de las primeras planas de los diarios y los reflectores de la televisión mexicana, en la Universidad de Texas se lleva al cabo la "Quinta Conferencia Anual para Fortalecer la Seguridad Fronteriza", donde participan funcionarios y personajes del sector privado de Estados Unidos y México para presentar sus propuestas o exigir soluciones. El martes pasado, durante su intervención, el director de la Oficina Federal de Investigación (mejor conocida por sus siglas en inglés como FBI), Robert Mueller, demandó a las policías mexicanas mayor cooperación para detener la ola de violencia que afecta a la región. Como si la inseguridad en la zona del Río Bravo se tratara de un asunto unilateral, Mueller remarcó que "al FBI le preocupa sobremanera el alto grado de violencia en la frontera común, donde pululan traficantes de droga y de inmigrantes clandestinos que pugnan por el control territorial..." Es de entenderse que tanto los narcotraficantes como las bandas de "polleros" que burlan los sofisticados equipos de seguridad de la Patrulla Fronteriza operan del lado mexicano y no en suelo estadunidense. Y lo hacen para surtir a los adictos estadunidenses y llevar indocumentados que realizan los trabajos que "ni los negros quieren hacer" en la Unión Americana. Para demostrar que los asesinatos en la zona fronteriza se incrementaron, el director del FBI utilizó las cifras de delitos cometidos en Ciudad Juárez, que rebasa los 700 homicidios vinculados con el narcotráfico y el crimen organizado, en lo que va del año. Es decir, del lado mexicano. Robert Mueller debió citar las estadísticas de las muertes violentas ocurridas en California o cualquier otro estado fronterizo de la Unión Americana o de la impunidad en su país a los delincuentes que reciben en la frontera la droga o los indocumentados y los transportan a los lugares de venta que incluye al Potomac frente a la Casa Blanca, pero optó por tomar el mal ejemplo de lo que sucede en México. Cínicamente, el encargado de la agencia policial más entrometida del mundo, reconoció que en el último año se incrementaron las redadas y los cateos a domicilios, empresas y sitios de trabajos con el fin de encontrar inmigrantes indocumentados y repatriarlos a sus países de origen o hacia México. Ignoró mencionar la violación a los Derechos Humanos en las redadas policiacas que hostigan, incluso, a hispanos legalizados. Los grandes logros de las corporaciones estadunidenses en las garitas ubicadas en su frontera con México lograron "la detención de 300 personas vinculadas con el terrorismo", según afirmó sin pruebas, Ralph Bashman comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza de la Casa Blanca. Claro que es imposible minimizar el problema de inseguridad que se sufre en México. Pero de ahí a que todo lo malo entra a los Estados Unidos por su frontera sur, hay un abismo. En los 48 estados continentales existen cuando menos 49 aeropuertos internacionales y cuenta con 19 mil 924 kilómetros de litorales con 22 puertos marítimos. Todo puede pasar en tan extensos límites marítimos como aeroportuarios, gracias a la corrupción y la impunidad. En 1958 en Washington se detuvo a un pakistaní que traía opio. La flagrancia se ignoró porque era un agente de la CIA y se corría el riesgo de que se conocieran las operaciones encubiertas en Asia. Sorprende la ligereza de informar la supuesta "detención de 300 terroristas" en las garitas estadunidenses en la frontera con México. Tanta eficiencia quedó bajo sospecha cuando parte del comando terrorista de Al Quaeda entró por Miami, Florida, gobernada por el hermano del presidente George W. Bush, se inscribieron en una escuela "patito" de aviación y se trasladaron a Nueva York para cometer el atentado del 11 de septiembre de 2001 con aviones que estrellaron en las Torres Gemelas y parte del capitolio. Otros ingresaron a Estados Unidos por Canadá y la Costa Este, gozando de una sospechosa libertad de movimiento lo mismo en Europa que en territorio estadunidense. Nada tuvo que ver la frontera con México en donde el servilismo del foxismo permitió que agentes del FBI inspeccionaran a los viajeros en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, sin que se explicara y menos justificara, esa acción intervencionista. Ambos funcionarios también olvidaron que en su país son compradas e ingresadas a México las armas con las que asesinan, atracan y secuestran los cárteles de la droga y demás bandas delictivas de todo el mundo, porque allá es más fácil adquirir una pistola o un rifle que una botella de licor. Aprovechando la Quinta Conferencia Anual para Fortalecer la Seguridad Fronteriza, el director del FBI y el comisionado de las aduanas pidieron más recursos al Congreso estadunidense para reforzar, aún más, las medidas de seguridad y seguir avanzando en la protección de los ciudadanos. El martes mismo, durante la comparecencia ante senadores de la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa Cantellano, anunció que para septiembre próximo llegarán al país la primera parte de los recursos acordados en la Iniciativa Mérida, que incluye helicópteros, aviones, equipo de telecomunicaciones, aparatos de rayos "X" y Gama. De momento no se tiene fecha precisa para iniciar la capacitación de policías mexicanos allende el Río Bravo. Ni del ingreso de agentes estadunidenses para supervisar los resultados que reporte Los Pinos a la Casa Blanca. Paradójicamente, ayer se inició en Hollywood, California, la "Vigésimo Sexta Conferencia de Gobernadores Fronterizos", donde participarán los mandatarios de Baja California, Chihuahua, Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila, Sonora, Texas, Nuevo México y el estado anfitrión. Un espíritu cordial en que se realizarán mesas trabajo, reuniones entre los mandatarios estatales quienes al finalizar el encuentro, firmarán una carta de buenas intenciones y el exhorto a trabajar de manera conjunta para acabar con la pobreza y la inseguridad en la región. ¿De qué servirá? Los mandatarios fronterizos parecen no advertir que a Washington le importa más sellar su frontera sur que cumplir con los buenos deseos de los gobernadores de ambos países. Ya lo dijo en Texas, Robert Mueller: "las autoridades federales (estadunidenses) siempre han manifestado su preocupación de que la violencia no pare del lado mexicano sino que termine desbordándose al lado estadunidense de la frontera común..." Lo previsible, sin tener un oráculo, es que se incrementarán las medidas racistas y discriminatorias jurídicas, tanto al interior como en la frontera sur de la Unión Americana que son el caldo de cultivo de la xenofobia y la clonación del Muro de Berlín en el Muro de la Ignominia. mejido@elsoldemexico.com.mx Columnas anteriores
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