Opinión
Los Grandes Días
Manuel Mejido
Prioridades confusas

Organización Editorial Mexicana
7 de agosto de 2008

* Los problemas nacionales se desbordan

* Dominan el hambre y el desempleo al país

Las prioridades del presidente Felipe Calderón comenzaron a confundírsele. Ya no sabe qué atender primero, si la inseguridad, el desempleo, el hambre, la salud, la educación, la reforma energética o los conflictos internos de su partido.

Conforme transcurre su segundo año de gobierno, Calderón descuida las políticas económicas, tanto macro como micro, por destinar mayor tiempo a las urgencias ciudadanas. El problema es que el día sólo tiene 24 horas y su gobierno seis años.

Mientras que los asesinatos durante el sexenio ya superan las cinco mil 200 muertes, las detenciones de capos, sicarios, líderes de bandas organizadas o funcionarios corruptos aún no se advierten entre el pueblo. Sólo se difunden decomisos de todo tipo de drogas o la aprehensión de integrantes de pequeños grupos delictivos.

Para tensar aún más el ambiente, la iniciativa privada aún no abre nuevas fuentes de empleo, ni invierte su capital. El Gobierno nacional tampoco realiza obras públicas que reactiven a las grandes empresas.

Existe un rezago anual de 800 mil empleos, de acuerdo con analistas de la Facultad de Economía de la UNAM, quienes consideran que por cada nueva fuente formal y fija, se necesitan otras seis en igualdad de condiciones. En tanto que en el comercio informal se establecen 25 trabajadores por cada plaza legal.

* El Presidente del empleo estA en apuros

Todo el capital político y la esperanza económica de los panistas se centra en la aprobación de la reforma a Pemex, lo cual resulta un acto muy arriesgado, por la poca probabilidad que tiene de lograr el consenso en el Congreso, tal y como la proponen en Los Pinos.

Por si todo lo anterior no fuera suficiente, de acuerdo con las proyecciones del Banco de México, la inflación esperada para el primer semestre del año ya superó a la estimada por la administración calderonista para todo el 2008.

De nada sirvió frenar los precios de algunos productos de la canasta básica, ni de los combustibles, porque los aumentos se hicieron antes que el Presidente ordenara frenar la escalada. En tanto que la gasolina no ha dejado de subir los siete centavos mensuales.

Otro extraordinario ingreso (aunque poco digno de presumir) que registró un descenso en su captación fueron las remesas de dólares que envían anualmente los indocumentados mexicanos de Estados Unidos. Unicamente en mayo del 2007 ingresaron al país dos mil 260 millones de dólares. Para el mismo mes, pero de 2008, el Banco de México registró una caída de 80 millones de dólares.

Lo que más preocupa a los economistas es que las clases marginales o bajas son las que subsisten con las remesas. La nueva situación las ubica ante una mayor vulnerabilidad de hambre y desprotección. Cuando el pueblo tiene hambre es capaz de cualquier cosa.

Por esto, los sociólogos advierten poca probabilidad de que los índices delictivos disminuyan a corto plazo.

Como panacea, el Gobierno de la República optó por disponer de los elevados excedentes petroleros. De acuerdo con el Presupuesto de Ingresos de la Cámara de Diputados para el 2008, el precio del barril se promedió en 49 pesos. La bonanza petrolera mundial lo disparó hasta casi triplicar lo presupuestado.

Resulta lamentable que la falta de normatividad en el manejo de los excedentes petroleros permitan que hasta el día de hoy se desconozca el destino de los más de ocho mil 500 millones de dólares que la Secretaría Hacienda contemplaba recaudar a lo largo del año.

En tanto, el PAN en el Senado advirtió que "pagarán el costo político quienes obstruyan la reforma energética", según Juan Bueno Torio, director de Pemex Refinación durante el sexenio foxista y acusado de muchos fraudes.

Ayer se reunieron los dirigentes de los tres grandes partidos, PAN, PRI y PRD, para iniciar las negociaciones del debate energético que podría concluir, durante el mes de septiembre, con la aprobación de una nueva reforma al sector energético, pero centrada en el manejo financiero de Petróleos Mexicanos, durante el mes de septiembre.

El problema es que los panistas pretenden discutir y aprobar la propuesta enviada por Los Pinos, debatida y desacreditada por la mayoría de los ponentes en la mesa de diálogo del Senado, concluidas el mes pasado. Por su parte, los perredistas insisten en que no la aprobarán y mejor optarán por analizar la priísta.

Es urgente poner orden en el país. Para lograrlo se requiere de mano dura, la aplicación imparcial de las leyes y garantizar empleo y alimento al pueblo. No es empresa fácil, pero es posible.
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