México
Ocupa México noveno lugar mundial en explotación sexual infantil
Organización Editorial Mexicana
8 de junio de 2008

Especial de Arturo Gómez Salgado / El Sol de México

Ciudad de México.- El 13 de febrero del 2006, el pequeño Heriberto Gómez Santiago, de apenas seis años de edad, fue llevado por su madre, Verónica Santiago Méndez, a la unidad de urgencias del hospital "Juan Graham" en la ciudad de Villahermosa, Tabasco, para ser atendido de una hemorragia en el área genital-anal.

Ante el asombro de los médicos que suponían que había sufrido una cortada por vidrio u objeto punzocortante, el menor presentaba desgarramiento del colon por penetración violenta, además de numerosos golpes en distintas partes del cuerpo. Heriberto requirió de sutura para cerrar la herida en el área anal y de once puntos en la parte trasera de la cabeza, consecuencia de una lesión por golpe contuso.

Heriberto es uno de los 25 mil menores que en México cada año son víctimas de los desvíos sexuales de los adultos, que en un 50 por ciento tienen una relación de parentesco -tíos, primos, hermanos, padrastros, novios o parejas de las madres- y en otra proporción similar son "enganchadores" pertenecientes a redes de pedófilos que impunemente operan en escuelas, parques, centros turísticos y páginas de internet.

El victimario de Heriberto, un acaudalado empresario que aprovechó la ausencia de la madre, a quien contrató como sirvienta, no pudo ser juzgado. Se amparó y luego se dio a la fuga, protegido por sus propios familiares, autoridades corruptas y una legislación ambigua que castiga el delito de trata de personas y explotación sexual infantil, pero que permite la libertad bajo caución, lo que es aprovechado por los pedófilos para huir del país y evadir a la justicia.

A poco más de dos años de ese aberrante suceso que pudo ser documentado porque fue necesario levantar un acta médica, Heriberto continúa recibiendo asistencia psicológica, pero los médicos anticipan que en adelante ya nada será igual. Padecerá de trastornos en su comportamiento -depresión y agresividad progresiva- y temor permanente a relacionarse con otras personas.

"EL TRABAJO" EN LA RED

Incursionar en el negocio de la pornografía y lograr grandes ganancias es relativamente sencillo. Primero introducen las imágenes en una web casi siempre a través de servidores extranjeros; luego distribuyen las fotos o videos mediante enlaces con otras páginas, por el correo electrónico o a través de listas de distribución que surgen en grupos de noticias o chats que almacenan en servidores como el FTP, que permite el intercambio de ficheros.

Las consultas de los enfermos usuarios han hecho multimillonarios a personas como Succar Kuri, actualmente preso en una cárcel de Arizona; Thomas White y Salvador Gámez Martínez, porque el pederasta no es sólo el que corrompe y abusa sexualmente de los menores, sino el que produce, distribuye y consume pornografía infantil, precisa la organización Mujeres Hoy, dedicada a rastrear en internet páginas con pornografía infantil y a pederatas que utilizan la red para "enganchar"a menores.

En la búsqueda por las redes de internet de México, España y Alemania, se detectan mensualmente mil 200 sitios que reportan a la organización "Protégeles", que hace la denuncia respectiva para fincar responsabilidades, aunque en México son contados los casos en que los pederastas son consignados ante la ambigüedad para comprobar ese tipo de delitos, reconoce el presidente de Acción Contra la Pornografía Infantil (ACPI), Guillermo Cánovas.

Es tan lucrativo el negocio de la pornografía infantil, explica, que de 72 mil sitios detectados en 2006, ahora suman más de cien mil y se estima que cada 22 segundos se abre una nueva página tanto para "enganchar" a menores de edad como para ofrecer sus servicios a personas adultas.

Naturalmente, ese gran negocio involucra todo un equipo de hackers que navegan constantemente por la red para contactar menores de edad, a quienes les ofrecen regalos e invitan a fiestas con el fin de introducirlos a la pornografía infantil o sumarlos al círculo de pederastas sin que se den cuenta sus padres.

Guillermo Canovas expresa que ante un mayor acceso de los menores de edad a las computadoras, es necesario que los padres de familia estén pendientes de sus hijos ante cualquier cambio de comportamiento o actitud y eviten la instalación de webcams, con lo que se acrecienta el riesgo de contacto con las redes de pederastas.

LUCRATIVO NEGOCIO

En su estudio "Infancia Robada", el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y la Familia (UNICEF) expone que la pedofilia es un problema grave de proporciones epidémicas, ya no sólo vinculado a las desviaciones sexuales y pérdida de valores morales de los victimarios, sino a uno de los negocios más lucrativos después del narcotráfico, en el que están involucrados empresarios y políticos que han encontrado en la pornografía infantil y venta de menores una manera más de enriquecerse.

La UNICEF señala que el abuso de niñas y niños en sus diversas formas como son prostitución, pornografía y turismo sexual, genera ganancias anuales por más de 32 mil millones de dólares, lo que explica el gran poder económico de las mafias de la pedofilia que, en el caso de México, aprovechan la proclividad a la corrupción de jueces y ministerios públicos y recovecos legales que les permiten actuar impunemente.

Un cálculo sobre las dimensiones de este problema que crece en la medida en que es mayor el número de niños en pobreza y abandono, lo da la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que estima que anualmente en el mundo, más de un millón y medio de infantes son sumados mediante coacción y engaños al mercado de la explotación sexual.

En su estudio, la OEA refiere que México ocupa el alarmante noveno lugar en explotación sexual infantil y aunque por increíble que parezca, aún con la reciente modificación a su legislación para sancionar enérgicamente a quienes incurren en ese delito, continúa en ascenso el número de niños que son utilizados para grabar videos o que son alquilados como "acompañantes" en centros turísticos o fiestas privadas.

A ese respecto, el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores de Antropología Social señala que en México se dan las condiciones para el crecimiento desmesurado de la explotación sexual infantil tanto por la complacencia de autoridades que protegen a las mafias de pedófilos, como por la pobreza y desintegración familiar.

Los niños en pobreza son los más expuestos a caer en las redes de explotación sexual y en México, el 63 por ciento de los menores viven en condiciones de alta marginalidad, 3.5 millones tienen que trabajar para apoyar a sus familias y un millón no asiste a la escuela.

Alejandra Hernández Roque, del Departamento de Psiquiatría y Medicina del Adolescente del Hospital Infantil de México "Federico Gómez", asienta que la pedofilia es un problema de alarmantes proporciones, porque sólo se denuncia uno de cada cinco casos en que los padres detectan comportamiento irregular del menor (angustia o depresión aguda) o cuando son evidentes las lesiones físicas.

La especialista señala que redes de pederastas se han asentado en el país al amparo de la impunidad, debido a que durante años se mantuvo la ambigüedad en las leyes para tipificar la explotación sexual infantil y ahora con las recientes reformas al Código Penal poco se avanzó, ya que sólo se endurecieron las penas y no se ataca de fondo a las mafias que con su poder económico utilizan toda clase de resquicios legales para continuar con su lucrativo negocio.

"En la actual Ley para Prevenir y Sancionar la Trata de Personas, modificada en octubre de 2007, efectivamente se establecen penas más enérgicas -de nueve a 18 años de prisión-, pero persisten vacíos legales que permiten a los pederastas obtener su libertad bajo fianza para luego huir del país".

FACTORES DE RIESGO

El Centro de Atención Psicoterapéutica de la Facultad de Psicología de la UNAM expone que el hecho de ser mujer aumenta el riesgo de abuso sexual, sobre todo entre las edades de cinco a diez años. Por cada menor víctima de los pederastas, tres de cada uno es niña.

Destaca que las condiciones de riesgo para los menores es la ausencia de padres biológicos, desintegración familiar y pobreza. Se estima que 95 por ciento de niños de la calle ya sostuvo al menos un encuentro sexual con una persona mayor.

En su estudio, los académicos destacan que algunos indicadores de abuso sexual en los menores son: dificultad al caminar o sentarse, ropa interior manchada o ensangrentada, dolor o comezón en el área genital y en algunos casos la presencia de infecciones de transmisión sexual.

Un menor que ha sido víctima de abuso sexual presenta cambios radicales en su comportamiento, exagerada curiosidad sobre temas sexuales, depresión o aislamiento de sus amigos y familia, problemas de conducta y rechazo a las personas adultas.

Los psicólogos precisan que el abuso sexual en los menores nunca se olvida y es consecuencia de traumas, fobias y dificultad para socializar o enfrentar situaciones complicadas, por lo que, de detectarse ese problema, la víctima deberá recibir atención terapéutica para diluir el sentimiento de culpabilidad y les permita recobrar la confianza en sí mismos y los sentimientos afectivos.