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Opinión
![]() Excmo. Sr. Guillermo Rischchyrski
Canadá: bilingüe, multicultural y diverso
Organización Editorial Mexicana
30 de abril de 2008
Canadá es un país oficialmente bilingüe (inglés y francés), surgido de los acuerdos entre sus habitantes aborígenes originales y los colonizadores franceses e ingleses. Desde entonces, su diversidad ha aumentado gracias a un flujo constante de inmigrantes.
Cada año más de 250 mil inmigrantes, procedentes de todas las regiones del mundo, escogen a Canadá atraídos por su calidad de vida y su reputación como una sociedad abierta, pacífica y humanitaria, la cual le da la bienvenida a los recién llegados y valora la diversidad. La composición cultural, étnica y lingüística refleja la diversidad de nuestros más de 32 millones de habitantes. Desde sus inicios, la diversidad ha sido una de las características fundamentales de Canadá. Conforme los franceses, primero, y los ingleses, después, colonizaban Canadá, se firmaron tratados que reconocían la autonomía de los aborígenes. En el momento de la fundación de nuestro país, la dualidad lingüística fue consagrada en la ley y, desde entonces, los canadienses hemos creído en las virtudes de los acuerdos y el respeto mutuo como medio para garantizar que nuestro desarrollo sería pacífico y que se preservarían las bases de nuestra diversidad. En el transcurso de nuestra historia como nación, los gobiernos canadienses han llegado a respaldar la legitimidad del derecho de las minorías a conservar su cultura y sus tradiciones. Sin embargo, se han sufrido reveses, como quedó demostrado con la promulgación de leyes regresivas, particularmente durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, a partir de 1950, se ha llegado a entender que la diversidad etnocultural y los derechos de las minorías son ingredientes esenciales de una identidad inconfundiblemente canadiense. En 1960, la Declaración de Derechos prohibió la discriminación por causas de raza, origen nacional, color, religión o sexo por parte de los organismos federales, y de manera gradual, nuestras políticas en materia de inmigración dejaron de enfocarse primordialmente en Europa. Durante los últimos 50 años, la mezcla de países de origen ha diversificado los orígenes etnoculturales de los recién llegados a Canadá. Para dar un ejemplo, en la actualidad, uno de cada seis canadienses pertenece a una minoría visible. Toronto, la ciudad más grande de la provincia más grande de Canadá, es una de las ciudades más multiculturales del mundo. Más de la mitad de su población nació fuera de Canadá. En 1971 Canadá se convirtió en el primer país del mundo en adoptar una política oficial de multiculturalismo. Esta política prevé programas y servicios para apoyar a las asociaciones etnoculturales y ayudar a las personas a superar las barreras que impiden su participación plena en la sociedad canadiense. Esto no significa que en Canadá no existan tensiones derivadas de las diferencias entre personas. Sin embargo, conforme se hace frente a estas tensiones, los canadienses aprenden a adaptarse y relacionarse los unos con los otros, a pesar de sus diferencias. Actualmente se está expandiendo nuestro concepto de qué es lo que constituye la diversidad. La diversidad no abarca ya únicamente el lenguaje, el origen étnico, la raza y la religión, sino que también incluye características multidisciplinarias, tales como el género, la orientación sexual y el rango de capacidades y edades. El enfoque de Canadá sobre este concepto está respaldado por un amplio marco de leyes y políticas. También nuestras diez provincias y tres territorios cuentan con leyes, comisiones de derechos humanos y programas de promoción de la diversidad. Creo que el futuro de Canadá depende del mantenimiento y fortalecimiento de su capacidad para reunir a personas con muchas diferencias. La mejor manera de servir al bien común es cuando todos son aceptados y respetados por lo que son, y a la larga, esto contribuye a lograr una sociedad adaptable, más armoniosa y más creativa. Los canadienses valoran la diversidad porque enriquece la expresión cultural y hace que la vida diaria sea más variada e interesante. La diversidad en el lugar de trabajo promueve la innovación, estimula el trabajo en equipo y la creatividad y ayuda a expandir los mercados para los bienes y servicios. Nuestra experiencia con la diversidad nos ha enseñado a aceptar y respetar opiniones diferentes. Los canadienses le dan la bienvenida al debate y están dispuestos a escuchar, discutir, negociar y ceder por el bien común. Esto nos ha convertido en eficaces mediadores internacionales. Entendemos las virtudes del acuerdo y el respeto y la importancia de la negociación para la solución pacífica de los conflictos. Ante tanta violencia en el mundo, alimentada por la intolerancia racial, religiosa y étnica, Canadá recibe solicitudes de manera regular para que aconseje y proporcione asistencia acerca de la resolución de conflictos, derechos humanos, democratización y el establecimiento de las instituciones que requiere una sociedad civil. Canadá constituye una prueba de que es posible que mujeres y hombres pertenecientes a las numerosas religiones y culturas del mundo vivan juntos. |
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