Ciencia y Tecnología
Descartan especialistas de la UNAM onda calorífica alarmante
Organización Editorial Mexicana
11 de abril de 2008

El Sol de México

Ciudad de México.- Pese a que todavía no concluye la temporada de calor, investigadores del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, afirmaron que se puede asegurar que no se presentará una onda calorífica alarmante en el país. Es más, se prevé que este año sea menos caluroso que los cuatro anteriores. Así que hay que mantener la calma frente a las temperaturas que se han registrado.

No hay de qué preocuparse. No es sorprendente que se registren temperaturas altas entre abril y mayo, empero éstas no han superado el límite. La máxima temperatura obtenida en el Distrito Federal fue el 9 de mayo de 1998 cuando el termómetro llegó a los 33.9 grados.

De acuerdo con los registros del Programa de Estaciones Meteorológicas del Bachillerato Universitario (PEMBU), en la estación ubicada en la Escuela Nacional Preparatoria 7, Ezequiel A. Chávez, en la delegación Venustiano Carranza -zona con las temperaturas más altas-, se encontró que este año no es tan cálido como se había anunciado.

Así lo dieron a conocer Víctor Orlando Magaña y Ernesto Jáuregui, investigadores del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, quienes abundaron en el tema: En los meses transcurridos del 2008, los indicadores más altos se obtuvieron el 22 de enero, con 25.5 grados centígrados; el 24 de febrero, con 26.8; el 31 de marzo, con 28, y el 4 de abril, con 28.9 grados.

Los mayores registros del año pasado fueron: el 1 de marzo, con 30.3 grados centígrados; el 22 de abril, con 30.1; el 2 de mayo, con 31.4, y el 4 de junio, con 32.2 grados.

En 2006, el 12 de marzo se alcanzaron 33.4 grados; el 28 de abril, 31.7; el 7 de mayo, 30.4, y el 12 de junio, 29.3 grados; 2005 presentó el 24 de marzo, 29.4 grados; el 27 de abril, llegó a 31.3; el 26 de mayo, a 30.6, y el 5 de junio, a 33.4 grados.

CALOR SIN ALARMA

La máxima temperatura obtenida en el Distrito Federal fue el 9 de mayo de 1998, cuando el termómetro llegó a los 33.9 grados. El fenómeno climatológico "El Niño" influyó en ello. Sin embargo, no se suscitó una onda de calor, aseguró el jefe del Departamento de Climatología Urbana del CCA, Ernesto Jáuregui.

Estas ondas se presentan al repetirse un clima mayor a los 30 grados como mínimo por tres días consecutivos en la Ciudad de México, pues este límite varía en cada urbe. Por ejemplo, en Mexicali este gradiente no es significativo, explicó.

Los indicadores actuales no son alarmantes ni más altos que los anteriores, y son parte del fenómeno natural denominado "isla de calor", que se observa en todas las metrópolis del mundo y que consiste en el contraste térmico entre la ciudad y el campo, señaló.

Una de las características más relevantes de este hecho, es que es directamente proporcional al número de habitantes de la urbe y va en aumento. La Ciudad de México presentaba una isla de calor de 1.5 grados a finales del siglo XIX, y ahora tiene cuatro grados de diferencia, indicó.

Lo que es un hecho, insistió, es el aumento en la frecuencia de temperaturas mayores a los 20 grados en este siglo, es decir, se duplicó la incidencia respectiva. En antaño se registraban con una frecuencia de ocho eventos por década y en la actualidad suman 18 cada diez años.

La variación del clima no es algo novedoso, señaló, pues la esencia del gradiente urbano es su variación. Se observa que desde 1877 hasta el 2000, este cambio se ha presentado en una escala de montaña, aumenta en un periodo y desciende en otro, lo preocupante es que la periodicidad de ondas de calor es mayor.

Por su parte, el coordinador del Programa Transversal de Cambio y Variabilidad Climáticos, Víctor Magaña, añadió que es importante diferenciar el tiempo climatológico del clima. El primero, explicó, se refiere a cuando en un día cualquiera hace mucho calor y al otro ya no, mientras que el segundo es una condición que caracteriza una época del año.

Es conocido que los meses más calurosos son abril y mayo en esta ciudad, recordó, considerados también como una etapa de transición mientras llegan las lluvias, por ello también se les denomina "periodo de secas".

Por lo anterior, indicó, no es sorprendente que haya temperaturas altas en ese lapso, empero, no han superado el límite del registro térmico, por lo que no debe haber alarma, dijo.

EL CAMBIO CLIMATICO Y EL FUTURO

En la actualidad, no hay nadie que ponga en duda la presencia del cambio climático, aseveró Víctor Magaña, y tampoco se discute que ésta será la principal causa del calentamiento global. Sin embargo, aún no se observan claramente cuáles son los efectos, porque para ello se tendrían que conocer las condiciones futuras.

La modificación implica el aumento en la temperatura por las actividades humanas, entre ellas, la quema de combustibles fósiles, que alteran la composición de la atmósfera, el cambio de uso de suelo o la sustitución de árboles por asfalto, entre otras causas, detalló.

Todo ello explica que el planeta emita más radiación, que queda atrapada en lugar de fluir, pero como ha sido un proceso gradual y a nivel global, la temperatura va subiendo poco a poco; quizá por esta razón todavía era motivo de polémica hace algunos años, especificó.

No obstante, en la actualidad se especula sobre cuáles serán los efectos, pero no se sabe cómo se traducirá en precipitaciones y cómo será la afluencia de eventos extremos por el calor. Por ello, se están haciendo estudios para analizar la probabilidad de la incidencia.

El cambio climático presenta dos parámetros para afrontarlo, mencionó. El primero se refiere a un problema de riesgo, por el cual existen amenazas de que se eleven las temperaturas, existan más eventos de lluvia extrema y suba el nivel del mar, entre otros aspectos.

Otra circunstancia de este riesgo es la vulnerabilidad, recalcó, por ello es necesario estimar cuáles podrán ser los impactos para estar en condiciones de reducir la inseguridad.

La transformación del entorno provoca incremento de calor, pero en la actualidad no se puede asegurar que esa sea la causa del aumento de las temperaturas, pues hasta ahora la fuente principal es la urbanización.
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