Finanzas
Pone Alemania el freno a los biocombustibles
Organización Editorial Mexicana
8 de abril de 2008

DPA

Berlin, Alemania.- El ministro del Medio Ambiente de Alemania, Sigmar Gabriel, anunció en Berlín que se dará marcha atrás con el plan de aumentar en 2009 a 10 por ciento el porcentaje de etanol en la gasolina, quedando la proporción en 7 por ciento.

Alemania tomó la decisión en un contexto mundial de crecientes críticas a los biocombustibles, porque su producción agrava la crisis alimentaria al disparar los precios de los granos y daña el medio ambiente.

El ministro, sin embargo, justificó la decisión en que un combustible de esas características dañaría millones de motores de autos viejos, cuyos conductores "ganan poco dinero y no pueden permitirse autos más caros", dijo el ministro.

En su momento, la conversión al etanol se saludó en Europa como un modo indirecto de reducir las emisiones de dióxido de carbono.

"Hoy la pregunta es si producir etanol en realidad no daña más el clima que el combustible que está destinado a reemplazar", admitió el ministro, quien habló de los perjuicios que causan el uso de fertilizantes y la deforestación para despejar áreas para cultivo.

A pesar de la decisión, el ministro insistió en que el objetivo ambiental de la Unión Europea de usar gasolina con 10 por ciento de etanol para 2020 "sigue siendo alcanzable".

Lo mismo vale para el propósito del gobierno alemán de llegar a 2020 con 40 por ciento menos de emisiones de dióxido de carbono (CO2), aunque para eso deberá replantear el oneroso programa energético y ambiental aprobado en agosto, que lo puso al frente de Europa en esas materias.

Como por ahora no puede aumentarse el porcentaje de etanol en la gasolina, para cumplir con las metas ambientales deberán ahorrarse entre cuatro y cinco millones de toneladas de CO2 mediante el uso de ecoenergías, cuyo porcentaje en la producción de electricidad tendrá que llegar en 2020 a 30 por ciento en lugar del 27.5 por ciento planeado.

Las críticas al biocombustible no valen para la energía proveniente de biomasas, resultado de materias primas como desperdicios orgánicos, madera, plantas o lodo. Sin esta fuente alternativa, que representa 75 por ciento de la ecoenergía, las metas alemanas de protección del medioambiente no se podrían alcanzar.