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Opinión
![]() José Dolores Mártir Velázquez
El último servicio de este ciclo
El Occidental
5 de abril de 2008
Dice Federico Arreola, ex director de Milenio, y luego jefe de Finanzas del "Peje", que "el chuchismo es la fase superior del talamantismo", refiriéndose al dilecto discípulo de Rafael Aguilar Talamantes, Jesús Ortega, cabeza principal de la corriente socialdemócrata o a la derecha del PRD. Talamantes, hoy desaparecido del escenario político, se hace presente sin embargo, a través de su continuador, en la estrategia y la táctica de construir una oposición al modo y gusto del gobierno, aunque éste sea de extrema derecha. La carta de Calderón para controlar al PRD está en juego. Al pasar la decisión para designar al triunfador en las elecciones internas del PRD, al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), el asunto quedaría cómodamente en manos del gobierno panista. De este modo, mágicamente los votos se irán acumulando a favor de los Chuchos y en contra de Encinas, hasta que los primeros sean declarados ganadores por una nariz, siguiendo el modelo electoral de julio de 2006, para robarse la Silla Presidencial de la República.
Hoy, jueves 3 de abril en su programa de radio mañanero, Héctor Martínez Serrano comentaba que el PRD estaba a punto de ruptura, por las actitudes y palabras de su secretario general, J. Guadalupe Acosta Naranjo. Y esa sería la cereza del pastel que los Chuchos podrían ofrecer a Calderón, para que saque adelante su proyecto antipatriótico de entregar los recursos petroleros a las transnacionales, y en especial al imperialismo norteamericano. Estas no son especulaciones o ganas simples de molestar a los panistas. Los conozco de cerca. Gildardo Gómez Verónica, Miguel Agustín González Torres y Héctor Javier Coronado Orozco, fueron la bancada panista en la Legislatura L del Estado, en la cual yo también participé. En múltiples ocasiones intercambiarnos opiniones sobre la mejor manera de resolver los problemas principales del país y especialmente el de la corrupción y la pésima distribución de la riqueza nacional. Ellos me presentaron a Rueda Montoya, que luego sería diputado local también, desafortunadamente hoy fallecido. Personalmente admiraba la contundencia de mis juicios en tribuna en muchas ocasiones y en una ocasión aprovechando mi situación de diputado independiente al abandonar el PSUM por haberse metido el gobierno en su seno, me propuso la posibilidad de que yo ingresara al PAN. ¡No! -Le dije- ustedes son muy mochos y yo no milito en religión alguna. Soy librepensador, no admito dogmas escuetos; soy marxista-leninista, aunque tal ubicación ideológica se salga de la moda actualmente. "¡No importa" -me contestó-, gente con energía y agudeza como tú, es lo que el PAN necesita". Le hubiera dicho más. Que soy mexicano, y pienso y siento como mexicano. Que siento y pienso en mi patria y sus recursos naturales y humanos, y mi preocupación es defenderlos de los predadores, hablan en inglés o en español con "zs". Creo en la preservación de su independencia, de su soberanía y de su libertad, y en la posibilidad de que, con la participación de su pueblo, podamos construir un régimen económico, social y político más justo y más democrático. Y... nada de eso constituye preocupación o interés en la actividad pública o de gobierno ni del PAN y menos de la ultraderecha que lo capturó. Tiempo más tarde, cuando el PAN era ya gobierno en Jalisco, con Ramírez Acuña, me visitaron un par de veces en mi casa, dos de sus amigos cercanos, para proponerme -una vez más- afiliarme a su partido. Después de muchas argumentaciones, a ellos les dije: "Yo puedo ser amigo y colaborador de funcionarios y gobernantes cualesquiera que sea su color político, así ellos son capaces de respetar mi personalidad ideológica, política y cultural, porque en última instancia no estaría trabajando para ellos, sino para la comunidad plural, y en el entendido de que un gobierno administra para toda la sociedad y no para los miembros de su partido exclusivamente". Y para finalizar, les dije: "Yo soy un producto de la educación popular. Estudié en la red de escuelas primarias y secundarias fundadas por el presidente Lázaro Cárdenas. Conocí de niño cómo aplicó la democracia concreta para la defensa del sistema político revolucionario y para la defensa nacional, al entregar un millón doscientos mil fusiles a los obreros y campesinos de México. Y cómo respetó la libertad y la independencia del movimiento sindical, dirigido entonces por Vicente Lombardo Toledano... En cambio el partido de usted (el PAN) nació para combatir al cardenismo". "Me mencionaron entonces las ventajas materiales que podría lograr si decidiera afiliarme con los panistas, además -insistieron- nadie lo sabrá... Pero lo sabría yo -contesté-, y lo sabría mi familia, y quienes hoy son mis amigos"... Y esa es la razón por la que no paso de ser un pensionado de la UdeG, comiendo frijolitos sin remordimientos ni disfrutando victorias económicas estériles. También ocurrió, cuando era diputado, que Jorge Humberto Chavira, coordinador de la mayoría priísta entonces que me ofreciera un cheque en blanco para callarme la boca y no criticar sus manejos, nada claros, que redundaron en la engorda de su faltriquera y el casonón que compró en Zapopan, y en donde acostumbraba recibirnos de vez en cuando a quienes participamos en esa Legislatura. Fue el diputado Luis Albino Reyes Robles -buen amigo, por cierto- el mensajero para ofrecerme el cheque. Me remití directamente con Chavira, para agradecerle muy cumplidamente su preocupación por mi bienestar familiar, pero pidiéndole fuera muy gentil en guardarme el documento hasta que surgiera alguna necesidad que me obligara a ponerle la cantidad en el espacio en blanco. Chavira puso un gesto sombrío y nada me contestó. Y por todo esto digo: ¿Qué, será tan difícil para otros, conservar la dignidad y la decencia? Qué, los objetivos de la vida no podrán pasar de las ambiciones por llenar la tripa de mal año, presumir un carro de medio millón de pesos, viajar como locos a cuenta del erario y traficar influencias a favor de la familia, los cuates y los cómplices, a menudo los mismos? ¿Qué, los colegios privados y universidades manejados por religiosos, no les enseñan a sus alumnos lo que es la moralidad verdadera, la vergüenza, el patriotismo y la comprensión del mundo real en el que nos movemos cotidianamente? En el caso de los Chuchos, y otros acridios de la izquierda publicitaria, sus contingentes están formados por expriistas y gente proveniente de las miserables filas de pusilámines y mediocres que tuvieron a bien enarbolar las banderas democráticas, progresistas y revolucionarias, sólo para cubrir sus ambiciones personales de llegar a comer con manteca y rozarse con grandes miembros, como decían albureramente los militares de mis tiempos bajo banderas. No sabemos cuál será el costo que Calderón tendrá que pagar a los Chuchos, por dividir al PRD. Pero se sabrá, porque no hay nada juramentado para evitar que se sepa. Comentarios al teléfono: 36-17-07-24. * Profesor e investigador de la UdeG. dolmart16@gmail.com Columnas anteriores
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