Opinión / Columna
 
Alejandro Ruiz Juárez 
La Revolución Mexicana en Jalisco
El Occidental
23 de noviembre de 2013

  Alejandro Ruiz Juárez



En su sexenio como gobernador de Jalisco, el licenciado Flavio Romero de Velasco ordeno la edición en cuatro tomos de la "Historia de Jalisco", obra dirigida por el eminente historiador José María Muriá que refiere el devenir de esta entidad federativa desde antes de la Conquista de México hasta el contemporáneo reciente (1982), pero una parte muy especial es la relativa a la etapa revolucionaria de 1910 a 1915 en que se sucedieron importantes sucesos de la misma en Jalisco.

Si bien del día 20 de noviembre de 1910 en que se inició la lucha armada en todo el país, al 31 de marzo de 1915 en que Francisco Villa fue derrotado por última vez en Guadalajara, fueron muchas las acciones revolucionarias; los primeros seis meses de la gesta armada, es decir la "revolución maderista" que culminó con la renuncia de Porfirio Díaz a la Presidencia de la República, no contempló mayor acción en el Estado. Sobresalió en este lapso un famoso guerrillero maderista que combatió al porfirismo en diversos lugares, especialmente Ameca. Se llamaba Cleofas Mota.

Al triunfo del maderismo y de la entrada triunfal del "Apóstol de la Democracia" a la Ciudad de México se convocaron elecciones presidenciales donde triunfó abrumadoramente el propio Madero, acompañándole en la fórmula como vicepresidente José María Pino Suárez porque estaba vigente la Constitución Política de 1857. En Jalisco gobernaba el señor Manuel Cuesta Gallardo, pero luego de elecciones locales fue elegido el licenciado Jesús López Portillo y Rojas quien se desempeñó hasta marzo de 1913 en que pidió licencia para ir al gabinete del usurpador Victoriano Huerta como secretario de Justicia.

En lo que sería la segunda etapa "revolucionaria", Venustiano Carranza proclamó el Plan de Guadalupe y se inició una nueva lucha en contra de Victoriano Huerta. Esta nueva etapa duraría poco más de un año con tres ofensivas: En el norte Francisco Villa, en el oriente el general Pablo González y en el occidente-pacífico el general Álvaro Obregón que avanzó desde Sonora hasta Colima y después de las batallas en Empalme Orendain y El Castillo, tomó Guadalajara el día 8 de julio de 1914.

Esto significó la "puntilla" para Victoriano Huerta que abandonó el país tres días después y Álvaro Obregón después de los Tratados de Teleoyucan entrara triunfante a la Ciudad de México. Pero Carranza ya se había distanciado de Francisco Villa y antes de Emiliano Zapata, convocándose a una "convención" en la Ciudad de México que después se trasladó a la ciudad de Aguascalientes, donde las fuerzas revolucionarias no coincidieron en propósitos, iniciándose nuevamente la lucha entre Carranza contra Villa y Zapata. La "convención" nombró como gobernador de Jalisco al general Julián Medina, famoso por haber disparado al reloj del Palacio de Gobierno, en tanto el gobernador "constitucionalista" general Manuel M. Diéguez se retiró a Ciudad Guzmán.

Diéguez volvió a la ofensiva y desalojó a Julián Medina de Guadalajara, por lo que personalmente vino Francisco Villa a principios de 1915 reconquistando Guadalajara y Diéguez de nuevo retirándose esta vez a Colima, pero al recibir refuerzos de Carranza volvió a recuperar Guadalajara en momentos en que Villa se aprestaba a ir al Bajío, donde definitivamente sería derrotado en las batallas de Celaya, León y Santa Ana del Conde. Vale la pena leer esta obra para saber no sólo de la revolución, sino de otros acontecimientos importantes en la historia local.


 
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