Zona Metropolitana
Ambulantes ¿impunidad o complacencia en Guadalajara?
Grupos de vendedores ambulantes invaden las principales calles y avenidas del Centro Histórico de Guadalajara a complacencia de las autoridades e inspectores. Foto: Ricardo Chávez.
El Occidental
12 de marzo de 2013

Redacción

Guadalajara, Jalisco.- Hoy abordamos un tema que quizá para las autoridades municipales no sea de su agrado porque a nadie le gusta ser criticado "sin fundamento". Pero eso pasa cuando uno pierde el control de un asunto por demás ríspido y el problema crece como un monstruo de mil cabezas.

De ahí surgen temas como "tomaremos el control", "ya estamos en pláticas", "nadie por encima de la ley", "los meteremos en cintura", etc. etc. Y la verdad es que pasan los días y la imagen del primer cuadro de la ciudad de Guadalajara se va deteriorando cada vez aún más y, por supuesto al último, los medios de comunicación tenemos "la culpa" por no ser "objetivos" y ver que las autoridades sí están trabajando...

Más directo: me refiero a la presencia de grupos de vendedores ambulantes que invaden las principales calles y avenidas del Centro Histórico de Guadalajara a complacencia de las autoridades e inspectores que los "apapachan" en todo momento cuando su labor es poner orden en el comercio informal.

Que quede muy claro: no estamos en contra de la actividad laboral que desempeñan cientos de familias mediante el comercio informal ¡NO! porque como bien dice el Art. 123 de nuestra Constitución que "todo mexicano tiene derecho a un trabajo digno..." lo único que hace falta es disposición de las autoridades para que les brinden un espacio digno y no anden dando espectáculo de tianguis en nuestra hermosa ciudad o con redadas inútiles que de nada sirven porque al otro día vuelven a aparecer.

Hay que ver en qué se falló. Porqué el espacio que se les brindó en pasadas administraciones en la Plaza Guadalajara no les funcionó y decidieron volver a tomar las calles... en fin, las preguntas son muchas y las acciones pocas.

No es posible que para unas cosas los inspectores del Ayuntamiento de Guadalajara estén muy prestos, imponiendo multas y metiendo psicosis a todos en materia de impuestos y sancionando a quien cometa faltas administrativas... ¿a todos? bueno perdón, menos a los ambulantes.

Usted que está leyendo estas líneas amable lector sabe de lo que hablamos. Cuántas veces no se ha estacionado junto a un parquímetro y al lado está un inspector que, si usted no le echa una moneda al aparato inmediatamente le extiende su multa de 330 pesos, "aunque sólo se haya estacionado unos segundos". DE ESOS INSPECTORES NECESITAMOS para los ambulantes. ¿Se imaginan a un inspector darles una boleta (multa) a los informales por estar vendiendo y obstruyendo en la vía pública? ellos mismos (los vendedores) se mueren de risa.

Nos tocó vivir una experiencia por demás incómoda y con mucha frustración e impotencia la digerimos. Resulta que unos días antes de la llegada de nuestro Presidente Enrique Peña Nieto a la explanada del Hospicio Cabañas, los inspectores del ayuntamiento tapatío salieron a las calles del Centro a solicitar, a rogar, a pedir, a suplicar a los vendedores ambulantes que no salieran a vender dos días por la importancia que representaba la visita de nuestro Jefe del Ejecutivo Federal.

¿Y qué creen? como arte de magia ¡puf! desaparecieron al muy estilo de la película Oz. Las calles limpias. La gran Calzada Independencia como en sus mejores momentos, resplandeciente y brillosa... Lástima que sólo dos días nos duró la "magia", porque en la tarde cuando se fue el Mandatario se rompió el encanto y volvieron los ambulantes a invadir no sólo la banqueta, sino las paredes de la Calzada, en especial la de este periódico, como lo han hecho ya costumbre y de manera cotidiana para exhibir en un tendedero playeras, camisas, chamarras, chácharas, etc.. etc... ¡qué decepción!

Señores inspectores y autoridades de Guadalajara ¡Ya basta!

EL OCCIDENTAL no estará jamás en contra de la actividad comercial de los vendedores ambulantes ni mucho menos prohibirla porque todos tenemos derecho a un trabajo digno, lo que no solapamos es que utilicen las paredes y espacios de esta editora ya que contaminan su imagen por la falta de un espacio digno para ellos.

Así pues, no nos resta más que ofrecer disculpas a nuestros anunciantes, clientes, amigos y demás personalidades de la vida política y empresarial por el penoso espectáculo que encuentran cada vez que nos visitan, por la carencia de conciencia y el disfraz de las autoridades e inspectores por solucionar este problema.