Justicia
Murió niño de siete años a causa del Bullying
El Occidental
12 de marzo de 2013

Víctor Manuel Chávez Ogazón

Guadalajara, Jalisco.- El llamado Bullying cobró una víctima fatal en Jalisco. Un niño de siete años al que sus compañeritos sumergieron en una taza de baño, provocando que el agua entrara a sus pulmones, lo que finalmente le costó la vida. El pequeño recibió atención médica 72 horas después de ocurridos los hechos en el área de urgencias de la clínica del IMSS de Lagos de Moreno y ahí le ordenaron exámenes, que se desarrollaban cuando cayó en paro cardiaco.

Los médicos determinaron su traslado a la ciudad de Guadalajara, donde finalmente dejó de existir.

Jonathan Ortiz, de siete años, estudiante de la escuela primaria urbana federal Valentín Gómez Farías turno vespertino, en el municipio de la Unión de San Antonio, Jalisco, es el pequeño fallecido.

Su mamá María del San Juan Ávalos de la Cruz comentó que el pasado 18 de febrero sucedieron los hechos. El pequeño narró que sus compañeros, constantemente bromeaban con él y lo agredían, pero ese día lo metieron al baño y lo sumergieron en la taza de un escusado. El agua se fue a sus pulmones.

Sus padres, que lo notaban extraño, decidieron llevarlo al médico, pero uno particular lo dio de alta; otro médico familiar también y entonces, tres días después, decidieron llevarlo al hospital del IMSS T7 de Lagos de Moreno, donde le ordenaron varios exámenes, que se llevaban a cabo cuando el pequeño cayó en paro cardio respiratorio.

Los médicos lograron estabilizarlo y lo trasladaron a la ciudad de Guadalajara, donde falleció a causa de una fuerte infección en pulmones.

Al principio un agente del Ministerio Público tampoco quiso hacerse cargo argumentando que no tenía huellas de violencia, sin embargo, finalmente sus familiares presentaron querella en la fiscalía de Unión de San Antonio.

Los familiares señalaron como el responsable de los hechos a un niño con el alias de "Beto", junto con otros dos no identificados.

La escuela primaria se ubica a siete kilómetros de la comunidad Encinillas, en Unión de Tula. Mientras que sus padres, María del San Juan Ávalos y Jonathan Ortiz, son trabajadores de una granja porcícola y apenas con la ayuda de algunos vecinos, lograron reunir recursos para el funeral del pequeño Jonathan, que fue velado en su casa y sepultado en el panteón local.