Opinión / Columna
 
José de Jesús Vázquez Hernández 
Guardias comunitarias, ¿solución o problema?
El Occidental
21 de febrero de 2013

  TEMA DE ESTUDIO

En estos últimos días se ha comentado bastante acerca de la conformación de grupos de guardias comunitarias en diferentes entidades del país, como Oaxaca, Guerrero y Michoacán, con intentos en otros estados, según dicen, ante la falla de la policía formal institucional.

Estos grupos en principio podrán ser una solución a los problemas de inseguridad que padecen los habitantes de las comunidades donde se han puesto en práctica y que de acuerdo con los medios de comunicación, sus habitantes perciben desde su conformación mayor seguridad.

A la vez, si no se tienen o se crean las bases legales para el sustento de tales agrupaciones de guardias comunitarios, lo que podría ser una solución puede revertirse en problema mayor y un caldo propicio para la violación de los derechos humanos y la siembra de un ambiente que pueda generar oposición a las instituciones y conflictos internos.

Como luego dicen, las nuevas autoridades a nivel federal, las estatales y municipales, tienen entre manos un barril de pólvora que si no lo desactivan o manejan con los lineamientos institucionales y con la debida prudencia, podría crecer y explotar en cualquier momento.

Algunas de las causas que se manejan, como origen de la creación de estos grupos armados de policías comunitarios, para su autodefensa, son en algunos casos apoyados en los usos y costumbres de sus localidades, además en la falta de confianza en las policías legalmente establecidas, que no actúan cuando deben o se coluden con la delincuencia organizada.

Entre la población existe una mutua desconfianza entre policías y ciudadanos, los primeros porque tienen temor de ser denunciados cuando actúan en contravención a sus obligaciones y los ciudadanos a la vez señalan que no saben de quién cuidarse más, si de los policías o de los delincuentes.

Afortunadamente no todas las comunidades, ni todos los policías padecen estos males que agobian a gran parte de la población en México, hay quienes hacen su labor con honestidad y respeto a las leyes que los regulan, además tratan de involucrarse más con los ciudadanos de las colonias donde periódicamente atienden sus quejas y denuncias.

Sin embargo, lo que parece un círculo vicioso, se puede convertir en una bola de nieve y que en la medida que avanza crece, pues con el ejemplo de las ya establecidas, nacen nuevos grupos de policías de autodefensa, ante la impotencia, el abandono, la vejación constante sufrida por sus pobladores, quienes cansados de la indolencia de sus autoridades e impunidad con que actúan, prefieren tener cerca a personajes que ellos conocen, aunque carecen de la preparación necesaria para el desempeño de esta función de seguridad.

El presidente Enrique Peña Nieto y sus colaboradores saben de la implicación de este problema y con el fin de atender lo han estado analizando y plantean algunas estrategias de solución, como un mando único en las policías, entre otras, pero mientras se ponen de acuerdo y en práctica, la percepción de la inseguridad crece.

Sin embargo no hay que olvidar que nadie tiene derecho a hacerse justicia con su propia mano y que mientras haya vida, hay esperanza.

jjsusvah@hotmail.com
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas