Regiones
Atengo, se queda grabada en el alma
Virgen de la Natividad.
El Occidental
26 de agosto de 2012

Francisco Aguiar Barajas

Jalisco.- Se dice que Atengo, es tierra a la que Dios favoreció en aquellos lejanos días, colmándola de belleza incomparable. Un lugar donde los días, los años y los siglos se empeñaron en quedarse. El sitio perfecto para dar comienzo a una vida, a una historia.

Cuenta una vieja leyenda, que todo aquel que se va de Atengo, se lleva grabado en el alma el recuerdo de este pueblo y con ello la vivencia de sus tradiciones que sigue conservando y que motivan el añorado regreso a esta tierra, porque aquí permanecen recuerdos impregnados en sus viejas casonas, en sus empedradas calles, en sus legendarios portales, en cada sendero.

Lejos de Atengo, llegan las añoranzas de aquellos tiempos que hacen volar la imaginación y retornar a esta tierra, para mirar una vez más, el sol que nos alumbró al nacer, sus paisajes, su naturaleza. Para volver a percibir sus aromas, sus sabores. Para encontrarnos nuevamente con nuestro pasado y nuestro presente. Para recordar las calles que se perdieron entre el polvo del olvido y la distancia, para recordar a quienes se adelantaron en el camino. Aquellos que nos legaron esta bendita tierra.

VIRGEN DE LA NATIVIDAD

Centinela de la memoria y de los siglos, guardiana de la historia, hogar del tiempo, joya de la arquitectura colonial, acuñada por la fe y la imaginación de nuestros ancestros, es la Virgen de la Natividad.

Es en este místico lugar, donde las costumbres se convierten en un acto de fe. Donde año tras año desde 1615, durante el transcurso de cuatro siglos, se ha llevado a cabo la romería más antigua de toda América Latina. La cual congrega el 30 de agosto de cada año, a más de 20 mil peregrinos, en torno a esta madre que guía y protege a los habitantes de la región.

Su santuario simboliza el amor de un pueblo y recorrer sus espacios, es un viaje en el tiempo, admirar su fachada es ser cómplice del pasado. ¡Reliquia del mestizaje! Relicario del arte, cuyas paredes custodian celosamente el tesoro más valioso de la evangelización de estas tierras. Obra bendita, que impacta para siempre en la memoria de cuantos la contemplan.

ATENGO...

Atengo es un pequeño pueblo situado en el suroeste del estado de Jalisco, a 1417 metros sobre nivel del mar, con una superficie de 413 kilómetros cuadrados. Su nombre de etimología náhuatl significa "lugar situado al borde del río". Sus primeros pobladores fueron indígenas náhuas que adoraban un ídolo de piedra al que llamaban "Pupuca". Sobre el año de la fundación de este prehispánico pueblo, poco es lo que se sabe exactamente, pero el historiador Luis Enrique Orozco, señala que fue conquistado en 1525 por el capitán Francisco Cortéz de San Buenaventura cuando se dirigía a Tepic. La conquista espiritual fue realizada por Fray Juan de Padilla en 1532. En 1538 los caciques principales de Autlán, Tenamaxtlán y Atengo fueron a Zapotlán, llevando consigo a sus familias, donde recibieron el bautismo de manos del mismo fraile junto con otros muchos indios.

En este pintoresco pueblo, situado entre colinas y valles se venera con especial cariño y devoción en la única Basílica de la diócesis de Autlán, una hermosa imagen de la Virgen María misma que dejara Fray Diego Serrano en 1598. Esta celebérrima y taumaturga imagen es conocida como Nuestra Señora de la Natividad de Atengo y es muy venerada en toda la diócesis de Autlán.

El 31 de mayo de 1918 este pueblo recibe la categoría de municipio, cuya población actualmente es de cinco mil 200 habitantes. Las actividades predominantes son la agricultura y ganadería, así como también la elaboración de productos lácteos.

Su gastronomía la conforman tradicionales platillos como pepián, mole birria y chiles rellenos todos estos acompañados de tortillas hechas a mano, 100% de maíz. Antojitos mexicanos como: tamales, enchiladas, tostadas, pozole y sopes. Sin faltar el atole blanco, champurrado, tepache y cuala.

La economía de este pueblo depende en un gran porcentaje de divisas que envían los hijos ausentes que radican en el vecino país de los Estados Unidos, no hay familia que no tenga varios parientes allá sin faltar la emigración de familias enteras en busca de un mejor futuro. Una gran cantidad de ellos retornan con alegría al pueblo que los vio nacer, durante las festividades de su Santa Patrona a finales de agosto, permanecen un par de semanas aproximadamente y después de divertirse y convivir con los suyos entre fiestas y mariachis, al final retornan con gran melancolía a la tierra del éxodo para repetir la historia al siguiente año.

JOYA DE LA EVANGELIZACIÓN

De corte franciscano, inició su construcción en 1615 y finalizó en 1699. En 1948 por un privilegio especial, fue agregado a la Basílica Lateranense de Roma con el fin de ganar en este Santuario las Indulgencias de la nombrada Basílica. Conserva su techo original y el piso de duela con madera de mezquite, a más de 300 años de su construcción se encuentra en buen estado y está considerado como una joya de la arquitectura colonial.

De estilo colonial, inicio su construcción en 1953 y fue consagrada en 1959 por el Excelentísimo Cardenal de Guadalajara José Garibi Rivera. El 21 de noviembre de 1964 este santuario fue agregado a la Santa Basílica Liberiana de Roma para ganar en nuestro santuario las indulgencias de la nombrada basílica.

Elaborada en Michoacán en la llamada Casa de los Once Patios entre los años 1520 y 1530, con tan sólo 37 centímetros de altura y un peso de 328 gramos, esta antiquísima joya de la evangelización fue donada a nuestro pueblo por manos de Fray Diego Serrano en 1598. La pequeña escultura fue coronada el 30 de agosto de 1966 por decreto de sus Santidad el Papa Juan XXIII. Es la imagen religiosa más antigua de la diócesis de Autlán y dueña de un amor encomiable de miles de fieles.

ATRACTIVOS

En el municipio de Atengo se han encontrado varios dibujos grabados en las rocas, mismos que esculpieron nuestros ancestros hace ya más de 700 años. Los temas son muy variados y oscilan entre los esquemas geométricos como círculos, espirales y recuadros y los figurativos como animales y siluetas humanas; la ubicación y gran cantidad de éstos nos hace pensar en una ruta nómada tribal.

Por los vestigios de los antepasados que se han encontrado en este lugar y por la existencia de otros dos montículos asombrosamente idénticos, uno en Soyatlán y el otro en el Ojo de Agua, se cree que no es un cerro natural, sino fabricado por los primeros pobladores de Atengo. Por la ubicación en que se encuentra, éste pudo haber sido un centro ceremonial prehispánico, donde se le rendía culto al gran "Pupuca", dios que veneraban las tribus de estos lugares.

Localizado en una meseta por la rivera del río Atengo, a unos cinco kilómetros al norte del actual poblado, en una extensión de cuatro hectáreas, se encuentra este lugar donde se aprecian los restos de las viviendas que habitaban sus pobladores, que a la llegada de los conquistadores y evangelizadores se contabilizaron en varios miles siendo Atengo el centro de la población más grande de la región. Se han encontrado numerosos fragmentos de utensilios de uso cotidiano como pedacera de cerámica, partes de metates y molcajetes y varias piedras inamovibles que presentan perforaciones cónicas de diferentes tamaños.

Construido en 1980 con un estilo muy similar al de San Francisco California y con más de 100 metros de largo, este puente se ha convertido en uno de los atractivos turísticos por su peculiar estilo, además es un paso obligado para un sector del pueblo durante el periodo de lluvias.

Con nacimiento en las entrañas de los cerros de este municipio, las aguas de este río dividen el pueblo en una cuarta parte; en la rivera puede pasar un día de campo a la sombra fresca de los mezquites y sauces, practicar la pesca, nadar en sus tranquilas aguas o si lo prefiere extasiarse con la caída impresionante de las cascadas que forma el río muchos kilómetros antes de llegar al pueblo.

Con una altura de dos mil 650 metros sobre el nivel del mar y una distancia en línea recta de 20 kilómetros del pueblo de Atengo, este es uno de los cerros más altos del estado de Jalisco. Es el lindero natural entre el municipio de Atengo y el de Ameca, el pico de esta majestuosa montaña está formado por un gran peñón de más de 40 metros de altura. La vista que nos ofrece desde su cima es sencillamente impresionante. El acceso es a pie o a caballo por un sendero fresco y arbolado.

Ya muy cerca de los confines de Atengo hacia la parte Norte y colindando con Ameca, existe un lugar especialmente asombroso, ya que ahí, en una superficie de dos kilómetros cuadrados se levantan impresionantes monumentos de roca sedimentaria, cuyas caprichosas formas las hace parecer gigantescos monstruos petrificados. Son aproximadamente 10 figuras monumentales y su altura va desde los 10 hasta los 90 metros, en estas colosales moles de roca se pueden practicar deportes extremos como tirolesa, rapel, escalada etcétera.

A 10 minutos de la cabecera municipal rumbo a un sitio denominado el "Corral Falso" se encuentran estas cavernas de varios metros de longitud, las cuales tienen un origen de accidentación geológica originado por el desmoronamiento de un acantilado. Para poder introducirse a éstas se necesita llevar equipo adecuado.

Atengo forma parte de los seis municipios que conforman la Sierra de Quila: 15 mil hectáreas de bellos bosques de pino, encino, roble, etcétera, de fácil acceso por Tecolotlán, Cofradía de Pimienta o Yerbabuena, este paradisíaco lugar te ofrece uno de los cerros más altos del estado de Jalisco: El Huehuenton con dos mil 570 metros sobre el nivel del mar y lo mejor es que se puede subir sin ningún esfuerzo o equipo. Actividades como camping, senderismo, ciclismo de montaña, entre otras. Aquí se encuentran: el árbol con la figura más caprichosa: La Lira, cascadas, extraordinarios paisajes y otros atractivos naturales. Si quieres conocer un lugar donde la mano humana se ha detenido y con suerte avistar un venado, un coyote, un armadillo y hasta un jaguar, solo tienes que desplazarte a 40 minutos de la cabecera municipal y llenar tus sentidos de aire puro y vivir una experiencia que promete ser inolvidable.

En la plaza principal, tienen lugar las típicas kermeses los domingos y días de fiesta, sus legendarios portales de madera y teja roja. A media cuadra de la plaza se encuentra la Casa de la Cultura que fue construida en el año 2006 con la finalidad de impartir en ésta, talleres de arte. Además de contar con una sala de exposiciones de diferente índole.

Ubicada en el histórico Mesón del Abuelo, ahora Hacienda Don Eduardo, esta es una casona con más de 100 años de historia, construida del tradicional adobe, esta galería alberga gran parte de la historia, el arte y la cultura de este pintoresco pueblo: escultura, pintura, cerámica, fotografías y piezas de origen prehispánico.

Situado en la calle Otumba, número 7, en este espacio se aprecia el legado valioso de los antepasados: arados, puntas de flecha, ruedas de carreta e instrumentos de trabajo y labranza, pruebas fehacientes de cómo era la vida de antaño; así como también muestras de la cultura de otros estados de México.

El sábado siguiente a la solemnidad del Jueves de Corpus de cada año, la imagen original de la Virgen de Atengo es llevada en peregrinación a realizar su tradicional visita al pueblo vecino de Tenamaxtlán, acontecimiento que se viene llevando a cabo desde el año de 1615 hasta nuestros días. A las 6:00 de la mañana se celebra en la Basílica de Atengo la misa de despedida, para enseguida iniciar la caminata hacia Tenamaxtlán.

Después de celebrar la misa de despedida en Tenamaxtlán a las 7:00 de la mañana, da inicio la más impresionante romería, que es única dentro de la diócesis de Autlán, en la cual, la cuatro veces centenaria imagen de la Virgen de la Natividad regresa a su Basílica. Este día se dan cita más de 20 mil peregrinos venidos de distintos lugares de Jalisco, incluso del vecino país de Estados Unidos para acompañarla, algunos caminando descalzos, con notoria y marcada devoción; sin faltar las bandas de música, mariachis, danzas y una gran cantidad de cohetes que alegran su regreso a casa. Alrededor de las 12:00 del día la imagen hace su arribo a la Basílica en medio de incesantes repiques y aplausos de toda aquella compacta multitud. Este acontecimiento se ha convertido en un ejemplo único y genuino de la religiosidad popular. Este día inicia la fiesta patronal y finaliza el 8 de septiembre.

El Viernes Santo en el atrio de la Basílica a las 11:00 de la mañana da inicio la representación del Vía Crucis viviente. Los jóvenes de Atengo siguiendo la tradición, personifican la Pasión y muerte de Jesucristo. En medio de un profundo respeto y misticismo, entre alabanzas y rezos se recorren las principales calles del pueblo escenificando las 14 estaciones del camino al Calvario.

El festival de mayo da inicio el día 25 para finalizar el 31 de mayo, Atengo festeja su aniversario del decreto mediante el cual recibió en 1918, la categoría de municipio. Durante seis días se ofrecen diferentes exposiciones de pintura, fotografía, artesanías, gastronomía, etc. además de intercambios de eventos culturales entre municipios que se prestan para ello.