Opinión / Columna
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Páginas Blancas
Edelmira González de Castro
Dos asuntos emotivos
El Occidental
23 de enero de 2012
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A veces las cosas ajenas, cuando sus motivos son profundamente sentimentales, nos atraen con mayor atención que las propias. Lo digo porque en estos días me enteré de dos asuntos familiares que realmente me conmovieron.
Del primero fue cuando me enteré por Internet de un comunicado del diputado federal licenciado Enrique Ibarra Pedroza sobre la gira que realiza esta semana el candidato presidencial licenciado Andrés López por algunas poblaciones de nuestro estado de Jalisco, anotando al final de su mensaje con palabras sencillas pero profundamente sentidas su pesar por el fallecimiento de una tía suya ya anciana que recientemente había pasado a mejor vida y por la que guardó siempre gran ternura y gratitud por las atenciones y cariño que recibió de ella en su niñez y parte de su vida de estudiante.
Para quienes conocemos de cerca a Enrique, hombre probo, serio, formal, con esa categoría que la cultura y el profesionalismo en su trabajo político y social le da, encontrar en él una faceta sentimental de esta naturaleza nos llamó a comprenderlo aún más, sobre todo por la oportunidad que tuvimos hace tiempo de estar en su natal Tototlán, Jalisco, pueblo muy hermoso, donde fuimos recibidas cordialmente por sus familiares que habitan una linda casona con macetas y flores y sobre todo sus amables atenciones en un ambiente que te llena de paz y armonía. Sí, sus emotivas palabras lamentando la muerte de su tía Trini, sinceramente nos conmovieron profundamente.
El otro asunto que también nos llegó hondo lo fue cuando escuchando por la radio las noticias de Carmen Aristegui, "La periodista más escuchada de la República Mexicana" -con toda la razón del mundo catalogada de este modo- en que se refería al traslado a Estados Unidos del licenciado Alonso Lujambio, secretario de Educación, en un helicóptero especial del Gobierno para ser atendido de algo grave que lo aqueja.
Después nuestra querida Carmen continuó con otros asuntos a cual más ilustrativos para la debida y total información que los ciudadanos nos merecemos (aunque con los obligados cortes de propaganda federal donde el ya irónico "vivir mejor" sí, con las alzas de precios, asesinatos al por mayor, impunidades y todo eso que nos abruma e irrita), antes de cerrar su noticiero la voz tan femenina de la Aristegui, dulcificada al máximo, nos conmovió cuando solicitó a sus radioescuchas si podría alguien donar sangre para su padre enfermo que urgentemente la necesitaba. Puso a disposición de los posibles donantes el teléfono de uno de sus hermanos, Mauricio, para recibir las llamadas de quienes pudieran y desearan acceder a dicha necesaria donación.
Ella, la mujer cumbre dentro del periodismo nacional, con esa importancia como inteligentísima comunicadora mexicana, ¡solicitando a su auditorio esa ayuda de vida para su papá enfermo! Fue cosa que nos conmovió profundamente. Estos fueron los dos asuntos emotivos que desee compartir con mis amables lectoras.
Hubiésemos deseado expresarles nuestro sentir con un abrazo fraterno tanto a Enrique Ibarra Pedroza como a Carmen Aristegui. Con estas frases lo hacemos.
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