Zona Metropolitana
Hoy, Héctor Robles Ibarría es doctor Honoris Causa
HÉCTOR Manuel Robles Ibarría.
El Occidental
3 de diciembre de 2011

Francisco Aguiar Barajas



El maestro Héctor Manuel Robles Ibarría fue investido con el doctorado Honoris Causa que le otorgó la Organización de las Américas para la Excelencia Educativa en un emotivo acto, donde el doctorante recordó sus modestos orígenes, su irrenunciable deseo de estudiar, los complicados traslados en mula durante dos días para ejercer la noble tarea de la enseñanza y el propósito de abrir las puertas a quienes como él desean superarse a través del estudio.

Una ceremonia cálida y vibrante la efectuada en el marco del reconocimiento a una trayectoria de 47 años de servicio a favor de la niñez y la juventud de México, donde los doctores César Ornelas Pérez y Pablo García Escalera invistieron al doctor Robles Ibarría con el birrete, la toga y la medalla del premio "Sepientae" que le otorgó la Universidad de Cartagena el mes pasado.

Al acto asistieron ex alumnos, maestros y un grupo de egresados, quienes recibieron del rector del Centro Universitario Enrique Díaz de León, sus cartas de pasantes, lo que resultó un momento de particular significado para estos últimos.

En su intervención, el rector Robles Ibarría se dijo orgulloso de no haber perdido el origen y las raíces de San Pedro Lagunillas, en Nayarit donde nació; su traslado a Tepic, la capital nayarita, donde realizó sus estudios de primaria y secundaria trabajando para costearlos y su traslado, más tarde, a Ciudad Guzmán, donde cursó la carrera de maestro normalista en la Escuela Normal Regional, creada a instancias del secretario de Educación Jaime Torres Bodet, resultado de una campaña emprendida por el presidente Adolfo López Mateos para terminar con el analfabetismo.

Fue por ello que al concluir sus estudios, el maestro Héctor Manuel Robles fue asignado a la comunidad de Concordia, en Chiapas, donde permaneció por espacio de dos años en la Escuela Plan de la Libertad, donde para llegar, se requería de un pesado viaje de dos días en mula sobre la agreste Sierra Madre Oriental.

La formación educativa de los niños resultó para el maestro de 19 años, un reto relativamente fácil, porque no hay obstáculo que no pueda superarse a esa edad.

Animado de retos y metas a alcanzar, al maestro llegó a Guadalajara alentado por el deseo de ofrecer algunas alternativas de enseñanza, al crear su primer centro de enseñanza técnica.

Fundó más tarde una escuela secundaria, vino después una preparatoria, para dar paso a lo que es hoy el Centro Universitario Enrique Díaz de León, reconocido por su calidad educativa y planes de estudio que lo colocan entre los mejores del occidente de México, con carreras en administración, contaduría, derecho, mercadotecnia, negocios internacionales, ciencias de la comunicación, arquitectura, diseño gráfico, turismo, y gastronomía, además de maestrías y doctorados.