Opinión / Columna
 
José de Jesús Martínez Gil 
El genocidio en Libia
El Occidental
19 de marzo de 2011

  (Primera parte)

Motivo de los graves enfrentamientos que se están llevando a cabo en Libia entre la población civil y el gobierno del presidente Gadafi, cabe preguntarse si dicha situación no se encuentra encuadrada dentro de los conceptos del delito de genocidio, tomando en consideración las masacres y violencia que está habiendo en dicho país; por lo tanto, bien vale la pena hacer referencia a lo que se ha entendido por genocidio, sin embargo, antes de entrar a este punto me voy a permitir recordar que a través de la historia de la humanidad siempre ha existido violencia en todos sentidos, sobre todo, en épocas de una revolución, de una guerra, declarada o no, y que por regla general ha sido la población civil la que más ha sufrido las consecuencias.

Ahora bien, respecto al concepto de genocidio, cabe hacer referencia al caso concreto del ilustre maestro y filósofo de Derecho Jorge del Vecchio, que fuera rector de la Universidad de Roma y por dos veces decano de la Facultad de Derecho, quien se vio privado de la cátedra y con el secuestro de sus múltiples libros, e inclusive, de tener domésticos de origen ario, a pesar de que Del Vecchio ostentaba, además, condecoraciones al valor militar obtenidas durante la Primera Guerra Mundial.

Dicho maestro y sobre todo el distinguido penalista polaco Rafael Lemkin, éste escapó a las depuraciones raciales saliendo de su país después de la invasión, refugiándose en la República de Argentina. Dicha persona fue quien estableció la designación jurídica del genocidio y quien posteriormente colaboró en las Naciones Unidas y en el Departamento de Guerra de Estados Unidos, y quien es considerado como el padre de la idea y de la denominación del entonces novísimo delito.

Íntimamente ligado con esta idea y el concepto de genocidio se encuentra el llamado Derecho de Gentes, considerados sobre todo en el Derecho Penal Internacional como el "juris gentium", por lo tanto, en 1918 tras la derrota de los países centrales se planteó la cuestión de las responsabilidades penales consiguientes con motivo de la agresión de la guerra, siendo el principal inculpado el ex emperador Guillermo II, pero no solamente se le responsabilizó penalmente, sino indirectamente por todos los daños causados.

El acuerdo de Londres del 8 de agosto de 1945 celebrado entre Estados Unidos, Rusia, Inglaterra y Francia en cumplimiento de las declaraciones hechas en Yalta, efectuadas por los presidentes Rooselvelt, Churchill y Stalin, creaba un Tribunal militar internacional destinado a enjuiciar a los grandes delincuentes de guerra que cometieron crímenes "carentes de localización geográfica".

Este Tribunal cumplió su cometido en los famosos juicios de Nuremberg, en donde fueron juzgados y sentenciados infinidad de presuntos responsables, no todos los que deberían, pero sí de los más importantes. Los delitos por los cuales deberían de juzgarse sobre cualquier ubicación en el espacio, o sea de acuerdo con las competencias nacionales de cada país, eran clasificados bajo tres categorías:

a).- Crímenes contra la paz (guerra de agresión o violatoria de tratados internacionales).

b).- Crímenes de guerra (violación de las leyes y usos de la guerra).

c).- Crímenes contra la humanidad.

En cuanto a los dos primeros, resulta hasta cierto punto más simple y sencillo llegar a la conclusión cuáles son estos tipos de crímenes; sin embargo, el contenido de los llamados crímenes contra la humanidad tiene mayores implicaciones, tanto desde el punto de vista dogmático como práctico.

Según el acuerdo de Londres, los delitos contra la humanidad consisten especialmente en: "asesinato, exterminio, sometimiento a esclavitud, deportación y otros actos inhumanos cometidos contra cualquier población civil, antes o durante la guerra, o persecuciones de orden político, racial o religioso, en ejecución o conexión con los delitos de competencia del Tribunal, sean o no violatorios de la ley interna del país donde se perpetuaron".

Ejemplo de lo anterior se pueden dar durante la Primera y Segunda Guerra Mundial, la Guerra de los Balcanes, las diversas revoluciones en diferentes países de África o de Latinoamérica, así como en la llamada Rusia Soviética.

A pesar de la distinción mencionada, el Tribunal de Nuremberg consideró que los "delitos contra la humanidad" tal como se definían en la carta convenio de Londres, se subordinaban a los "delitos de guerra" sobre todo por haber tomado en consideración los hechos cometidos antes del primero de septiembre de 1939.

Continuará.
 
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