Opinión / Columna
 
David Aréchiga Landeros 
¿Depresión o tiricia?
El Occidental
21 de enero de 2011

  DE TODO UN POCO

La depresión es un trastorno, psicológico o psiquiátrico que se define como un problema del estado de ánimo y su síntoma es un sentimiento de abatimiento e infelicidad que puede ser transitorio o permanente. El término médico hace referencia a un síndrome o conjunto de síntomas que afectan principalmente a la esfera afectiva: la tristeza patológica, el decaimiento, la irritabilidad o un trastorno del humor que puede disminuir el rendimiento en el trabajo o limitar la actividad vital habitual, independientemente de que su causa sea conocida o desconocida. Aunque ese es el núcleo principal de síntomas, la depresión también puede expresarse a través de afecciones de tipo cognitivo, volitivo o incluso somático. En la mayor parte de los casos, el diagnóstico es clínico, aunque debe diferenciarse de los cuadros de expresión parecida, como los trastornos de ansiedad. La persona aquejada de depresión, a veces puede no vivenciar tristeza, sino pérdida de interés e incapacidad para disfrutar las actividades lúdicas habituales, así como una vivencia poco motivadora y más lenta del transcurso del tiempo. Su origen es multifactorial, aunque hay que destacar factores desencadenantes tales como el estrés y sentimiento derivados de una decepción sentimental, la contemplación o vivencia de un accidente, asesinato o tragedia, el trastorno por malas noticias, pena, y el haber atravesado una experiencia cercana a la muerte.

La tiricia, en cambio, es un concepto que escuché muchas veces durante mi niñez de labios de mi abuela materna, referido a las personas que sufrían de tristeza, desánimo, silencio, falta de voluntad, que regularmente, decía, se encontraban tirados en la cama sin oficio ni beneficio. Por el tono poco ortodoxo que usaba mi abuela en esa expresión, la tiricia podía llegar a ser sinónimo de un estado de ánimo similar a lo que ahora se conoce científicamente como "la güeva".

De ahí nació la idea de analizar ambos términos, depresión y tiricia, para definir si son sinónimos. Así encontré que la tiricia, de acuerdo con la definición académica, significa "la enfermedad del alma", con síntomas de desánimo, silencio y falta de voluntad. La tiricia tiene cura y mi abuela decía que al paciente hay que llevarlo a recoger flores, las que se colocan en un depósito rebosante de agua reposada que ha de beber la enferma, para luego ensartar las corolas y hacer collares de flores. Se los pondrá al cuello y llevarán a la paciente junto al río. Allí soltará los collares floridos para que se los lleve la corriente, pero no mirará cómo se van (como Orfeo condenado a no mirar si Eurídice venía atrás). Así, río abajo se despedirá de esa tristeza. Con el depósito vacío llevan a los pacientes a donde las bandas toquen, la música la aliviará, escuchará hasta que sus pies quieran bailar. Entonces, sólo entonces, la tiricia se habrá ido.

Si me dan a escoger entre las dos definiciones, me quedo con la de mi abuela, es decir, prefiero convertir mis problemas en flores y lanzarlas al río para que se alejen de mi alma, bailando hasta que me desmaye con la Banda de El Recodo, que aceptar las pastillas del psiquiatra para convertirme en un farmacodependiente, es decir, en un robotito de por vida.

Resumo: Quiero beber el perfume de las flores y lanzarlas al río en tarde calma, y de fuerza hacer derroche para bailar 110 cumbias en la noche, con tal de que se alejen las tristezas alojadas en mi alma.

* Doctor en Ciencias, UdeG.

dalan16@hotmail.com
 
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