Guadalajara
Ataca el "perreo" a jóvenes en antros
"Perreo", ¿baile prohibido y sin sensura?
Baile erótico propicia consumo de drogas, embarazos no deseados y un "gran negocio" para dueños de bares
El Occidental
23 de agosto de 2010

Cristela Gutiérrez

Guadalajara, Jalisco.- La práctica de un baile erótico y el ambiente creado en torno a éste, pone en riesgo a cientos de jóvenes adolescentes -muchas de ellas menores de edad-, que en su afán de ser distinguidas como "la más sexy" se mueven al ritmo de "el perreo", mientras son involucradas en mucho más que movimientos provocativos, pues terminan implicadas en desnudos, manoseos, consumo de alcohol y de drogas para "animarse".

Varios antros en la Zona Metropolitana de Guadalajara se han "especializado" en este género que ha resultado un "gran negocio" y se les distingue ya incluso con videos en Internet. Los resultados: embarazos no deseados, inclusive se sospecha de violaciones.

Una noche en bares como el General, Dembow Club, Meridiano 60 o Djavu, comienza tranquila, unas cuantas cervezas en las mesas y algunos animándose a bailar; cuando la noche ha tomado su curso y el alcohol hace su parte, la música y el disc jockey (DJ) al micrófono comienzan a invitar a las chicas a formar parte de "el perreo" o lo que es lo mismo, "hacer el amor con ropa".

"El perreo" es un baile ligado a la música de reggaetón y sus variantes. Se basa en la imitación de los movimientos del coito del perro, se baila rápido y agresivo o lento y romántico; este rito ha capturado la simpatía de los jóvenes jaliscienses de entre 14 y 24 años, al grado de crear un estilo de vida.

"Aquí se viene a 'perrear', a cachondear, bailar así esta de moda, es divertido, la idea es terminar la noche con el título de la más zorra del bar", comentó una joven de 16 años que se movía al ritmo de "A que te pego" de Daddy Yankee, a las 12 de la noche en el Dembow Club.

Después de que decenas de parejas cumplieron con el rito de bailar el "perreo" por más de una hora, ya entrados en ambiente, se invita a las chicas a participar en varios concursos: el primero es "la que baile más sexy", y a cambio la que resulte ganadora recibe una cerveza.

De ahí, sigue algo un poco más atrevido, la que traiga la "tanga" más chiquita, en ese momento, algunas chicas en su afán de trascender esa noche, se suben a la barra y al ritmo de alguna canción que incita al sexo se mueven provocativamente hasta mostrar la prenda requerida en la competencia. Su recompensa: una cubeta de cervezas.

El ambiente se intensifica, los jóvenes están disfrutando, con sus celulares en mano toman fotos o videos de las atrevidas jovencitas que hacen posible el ambiente de "el perreo". Llega el clímax del espectáculo, el reto a cambio de una botella de tequila es atreverse a bailar e irse despojando de sus ropas, hasta quedar completamente desnudas, desafío que algunas cumplen, para el deleite de los varones del lugar.

Las consecuencias de formar parte de este ambiente no se han hecho esperar: muchas adolescentes tapatías aparecen como las protagonistas de un video en Internet, donde sin su consentimiento las exponen, pues con unas copas encima se atrevieron a desnudarse frente a muchos desconocidos que las captaron con el celular; otras están a punto de ser madres solteras.

"No culpo al baile, pero sí cuando salía del bar después de 'perrear', la verdad estaba 'cachonda', y pues yo y mi novio terminábamos haciendo el amor en el carro o en algún rincón antes de llegar a la casa; ahora tengo cuatro meses de embarazo y tengo 17 años", comentó para EL OCCIDENTAL Nuria Medina, estudiante de preparatoria.

Además en este ambiente tan candente, las jovencitas corren el riesgo de ser víctimas de abuso sexual. "Lo que pasa es que ya tomadas, muchas no saben con quién terminan; en mi caso, cuando desperté, estaba en la cama con un tipo que había conocido esa noche, afortunadamente no estoy embarazada, tampoco puedo decir que me violó porque yo acepté bailar con él, pero sí me saqué un susto", dijo Rita Pérez, de 19 años, quien asegura no volverá a "perrear".

ANTECEDENTES

"El perreo" se originó probablemente a finales de la década de 1990 en Puerto Rico y República Dominicana. Se cree que los jóvenes puertorriqueños adoptaron el estilo de baile sexual grinding del movimiento de hip hop estadounidense y lo vincularon con el reggaetón.

El objetivo del baile y la música es realizar representaciones provocativas del acto sexual contra las costumbres aceptadas por la sociedad. La actitud de los participantes es de bailar como si estuvieran tratando de seducir a la pareja en medio de la pista de baile con movimientos lascivos y sensuales.

Desde Puerto Rico se extendió rápidamente a toda Latinoamérica, y a través de turistas, a los Estados Unidos. El baile y la música alcanzaron popularidad mundial en el 2004. A la fecha ha tomado tal auge entre los adolescentes y jóvenes de clase media a baja, que la preocupación entre los padres de familia no se ha hecho esperar, pues muchos consideran que el baile es denigrante para la mujer.

La sociedad puertorriqueña respondió al "perreo" en un principio con disgusto, y el Gobierno trató de prohibirlo. Sin embargo, parece que las ventajas financieras, debido al éxito mundial del estilo de música fuera de la isla, logran desvanecer las protestas y ahora contrario a lo que se quería, ha ganado terreno.

BAILAN PARA "DESTACAR"

"Al bailar y ser de las que destacan esa noche en el bar, es como ganar un trofeo, como ser protagonista de un video clip musical o protagonista de tu propia novela, te empiezan a reconocer, luego llegas y alguno ya te conoce y dicen, ya llego 'La Rizos', o sea yo... (risas)", añadió una joven que baila "perreo" desde hace tres años.

La necesidad de trascender y alimentar la autoestima para los adolescentes es un factor muy importante, y más ante el desolador panorama que enfrentan, pues ya se ha reconocido por parte del Instituto Jalisciense de la Juventud (IJJ), que más de 200 mil jóvenes en el estado no tienen oportunidad de estudiar, mucho menos de encontrar un empleo.

Aunado a esto, y más allá de las cuestiones morales, el ambiente que se genera en torno a este baile se convierte en un factor más de riesgo que coadyuva en que cifras preocupantes en cuanto al número de madres adolescentes, contagios de VIH/sida o el incremento de mujeres alcohólicas, se estén dando a conocer en los últimos meses.

CIFRAS QUE ALERTAN

Datos del Consejo Estatal Contra las Adicciones en Jalisco señalan que el número de mujeres que beben alcohol en exceso hasta llegar a la adicción ha ido en incremento entre las estudiantes; en los últimos años, el índice de consumo de alcohol en mujeres creció un 300 por ciento.

De registrar un índice de 6.6 por ciento de abuso del licor en mujeres, pasó a 20.4 por ciento en 2009 y actualmente la tendencia alcista va más rápido que en los varones.

A esto hay que añadirle que el 90 por ciento de los casos de contagios del VIH/sida, se relacionan con las relaciones sexuales sin protección; Jalisco ocupa el cuarto lugar a nivel nacional con más de 11 mil casos acumulados de VIH.