Guadalajara
Escuela de sicarios opera en Guadalajara
Jóvenes tapatíos aceptan que hay organizaciones criminales que buscan adeptos. Foto: Archivo.
Reclutan grupos delictivos a jóvenes para iniciarse en el mundo de los cárteles
El Occidental
26 de julio de 2010

Redacción

Guadalajara, Jalisco.- Se entrenan en Guadalajara jóvenes para ingresar a las filas de los grupos delictivos más importantes a nivel nacional.

La "escuela" se encuentra en algún lado de la ciudad, a donde llegan chavos de 15 años de edad para adiestrarse y no fallar a la hora que tengan que jalar el gatillo y terminar con su encargo.

Muchos pasan de mendigos a sicarios o gatilleros, otros, de plano, apenas alcanzan a figurar muy sutilmente en un grupo delictivo y desaparecen, son aprehendidos o asesinados.

Muchos de estos jóvenes reciben llamadas telefónicas de los líderes de su pandilla o de plano son invitados directamente a formar parte de este "club del conocimiento".

A los mismos, en reuniones les ofrecieron dinero, un arma y la oportunidad de aprender a disparar y defenderse, entre muchas otras cosas, con el único objetivo de reforzar las filas de los cárteles de las drogas.

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El crimen organizado recluta a jóvenes menores de edad para prepararlos como sicarios en Jalisco; éste es el caso de "El Línea", un adolescente que está por cumplir 15 años y está listo para jalar el gatillo.

Hace seis meses, después de recibir una llamada del líder de su pandilla, se presentó a una reunión donde le ofrecieron dinero, un arma y la oportunidad de aprender a disparar y a defenderse, entre muchas otras cosas.

"Si me escogieron es porque he demostrado que tengo huevos, y si me dan lana y me enseñan cómo hacer las cosas, ni modo que diga que no; nos enseñan a disparar diferentes pistolas, a protegernos, a hacer hablar a los mudos y otras cosas que no se pueden contar, lo que sí es que para que aprendamos las reglas del grupo nos toca ver y hacer cosas muy cabronas".

Hijo de un padre alcohólico y una mujer encadenada a lavar ropa ajena las 24 horas del día, desde sus cuatro años "El Línea" comenzó a pedir dinero, ropa y comida -acompañado de dos hermanos- en algunas de las colonias más pudientes de Guadalajara; estaba obligado a llevar mínimo 100 pesos a su padre, "Si llegaba con menos lana me surtía de fregadazos".

Ante el temor de llegar a su casa, comenzó a reunirse con una pandilla de su colonia, a los 10 años ya fumaba mariguana y se distinguía de entre el grupo -pues parecía no temerle a nada-, esto le dio la oportunidad de dejar de mendigar y ganarse 500 pesos a la semana.

"Yo tenía que llevar paquetes -de mariguana, piedra base y cocaína- de una colonia a otra, o de una casa a un carro un par de veces a la semana, y ya me ganaba mi lanita; trabajé para este bato cuatro años, en enero me llamó y me dijo que si le quería entrar a jales más pesados, que al de arriba le gusté para matón, y pues dije que sí". Desde entonces las cosas para él han cambiado, nunca anda solo y viaja muy seguido, "nos entrenan en cerros o ranchos, nunca nos quedamos muchos días en un mismo lugar, la neta es que esto me hace sentir bien, me hace sentir chido, soy un profesional".

Con la mirada fría y una pose mediante la que intenta mostrarse poderoso, platica que los entrenamientos son intensos y a veces dolorosos, "pero aguas con que llores o quieras rajarte, las cosas ahí son serias, o haces lo que te piden o te desaparecen".

"El Línea", quien antes de aceptar la entrevista de EL OCCIDENTAL puso como condicionante cambiar su apodo, no dar a conocer sus características físicas, ni su voz, no describir el lugar del encuentro y contestar sólo lo que él quisiera, entre otras cosas, aseguró que no es el único de su edad que está practicando para no fallar a la hora que tenga que jalar el gatillo y terminar con su siguiente encargo.

"Yo te puedo hablar de mí, no pidas tanto, lo que sí es que no soy el único, hay otros cuantos de algunos pueblitos; cómo llegaron ahí, no sé, a mí me invitaron".

Este adolescente jalisciense, en seis meses de preparación para pertenecer a las líneas de la delincuencia organizada, porta una pistola Glock, y aseguró ha presenciado enfrentamientos y balaceras, aunque por su poca experiencia -hasta el momento- nunca ha encabezado un asesinato.

"Pero ya pasé la prueba final, eso indica que pronto me darán mi primer encargo y dejaré de ser un acompañante".

ANTECEDENTES

En enero de 2009, el diputado federal integrante de la Comisión de la Defensa Nacional, Eduardo de la Torre, denunció que jóvenes y menores de entre 12 y 16 años son reclutados por el narcotráfico para adiestrarlos como sicarios en Chihuahua, Tamaulipas, Zacatecas, Michoacán, Guerrero, Sinaloa y Coahuila.

En febrero del presente año, una menor de 13 años fue detenida en el municipio de Cárdenas, Tabasco; según la Procuraduría tabasqueña, la menor fue entrenada por la delincuencia organizada para delinquir y matar.

El 20 de julio, el procurador michoacano, Jesús Montejano Ramírez, reconoció que jóvenes de la entidad de entre 16 y 24 años de edad son llamados por el crimen organizado para integrarlos a sus filas y utilizarlos en sus diferentes actividades delictivas.

LA FALTA DE OPORTUNIDADES LOS LLEVA A DELINQUIR

"El Línea" es uno de muchos jóvenes que ante la falta de empleo o alternativas de desarrollo y educación, se han visto orillados a vivir sin ocupación en la calle, con el riesgo de encontrar la puerta de la delincuencia. Se estima que en México, cinco millones de jóvenes -de 27 millones- de entre 12 y 29 años no estudian ni trabajan; de éstos, 38 mil son jaliscienses.

El acceso a las aulas se ha convertido en una oportunidad para privilegiados, la Secretaría de Educación (SEP) reconoció que en el país no se superan los nueve años de estudio y sólo dos de cada 10 llegan a la universidad; es decir 7.5 millones de jóvenes están fuera de las universidades y 2.4 no entraron al bachillerato.

La Secretaría del Trabajo informó que durante el primer trimestre del 2009, 917 mil personas de entre 18 y 24 años no encontraron empleo.

Esta carencia a la que se enfrentan las nuevas generaciones comienza a dejar evidentes cicatrices sociales, pues el 50 por ciento de los pacientes de los centros de Integración Juvenil, tienen entre 15 y 19 años, el 90 por ciento son hombres.

Si esto fuera poco, 64.4 por ciento de los ejecutados durante la guerra entre los cárteles de la droga en México entre 2008 y 2009, tenían entre 16 y 35 años.

Priscila Vera Hernández, que dirige el Instituto Mexicano de la Juventud, sostiene que llega un punto en la vida de esos jóvenes a quienes "no les importa vivir cinco años más, mientras vivan bien, mientras disfruten la vida".

Esto lo confirmó el joven sicario, "yo me siento bien haciendo esto, dure lo que dure, no pienso en hijos y esas cosas, ahorita soy alguien y puedo comprarme cosas que siempre quise", dijo durante la entrevista "El Línea".

Según el Centro Binacional de Derechos Humanos en Tijuana, la expectativa de vida de un joven que se enrola con los narcotraficantes es de tres años. Lo saben y no les importa.

LAS LEYES INCENTIVAN RECLUTAMIENTOS

Las leyes que hay en el país permiten que la delincuencia organizada vea en los jóvenes a los ejecutores de los delitos mayores, lamentó -en entrevista para EL OCCIDENTAL- el ex ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Mariano Azuela.

"Existe toda una justicia para adolescentes, donde hay atenuantes en las penas, donde se les da un trato privilegiado; esta ley que se hizo en sentido positivo, es decir encontrar fórmulas para reintegrar a los jóvenes que caen en la delincuencia a la vida social, ha resultado contraproducente, pues la delincuencia organizada ha encontrado un nicho del cual se puede servir, ya que hay muchas formas de amparar o disminuir las sanciones".

A decir del jurista, es necesario y urgente analizar y ver de qué manera se pueden reestructurar las leyes para atacar la militancia de menores en la delincuencia organizada, un fenómeno que ha tomado relevancia en los últimos meses.