Policía
De la UAG, ejecutados en San José de Gracia
El Occidental
23 de marzo de 2010

Antonio Neri

Se encontraban festejando las fiestas patronales de la población de San José de Gracia, momento en el que dos estudiantes de la Universidad Autónoma de Guadalajara fueron ejecutados a balazos en el municipio de Marcos Castellanos.

Dicha población se encuentra a pocos kilómetros de Mazamitla, Jalisco, luego de que los ahora extintos se encontraban ingiriendo bebidas embriagantes dentro del salón conocido como La Terraza, cuando sostuvieron una riña con dos desconocidos individuos quienes les dispararon en varias ocasiones.

Los ahora fallecidos fueron identificados como Abraham Guerra González, de 30 años, y Ángel Guerra González, de 24 años, ambos originarios de este municipio, pero actualmente residían en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, ya que estudiaban en la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG).

De los hechos, el Director de Seguridad Pública Municipal de Marcos Castellanos, declaró a EL OCCIDENTAL que en San José de Gracia estaban celebrando las fiestas patronales donde hubo un jaripeo, el cual terminó a las 22:00 horas, por lo que la gente siguió festejando en el jardín principal donde se instalaron locales de comida y bebidas embriagantes.

Agregó que aproximadamente a la 01:00 horas de este lunes, se escucharon varios disparos de arma de fuego, por lo que elementos de Seguridad Pública salieron de la comandancia percatándose que la gente se estaba peleando en el jardín.

Al aproximarse al sitio, los uniformados se dieron cuenta de que en el interior del salón de baile La Terraza, lugar donde venden bebidas embriagantes, estaban tirados los cuerpos de los jóvenes.

Desgraciadamente Abraham falleció de forma inmediata, a consecuencia de las heridas producidas por un proyectil de arma de fuego, que recibió en la cabeza y en la parte media del tórax, sin embargo, Ángel fue localizado aún con vida, por lo que lo llevaron a la Unidad de Protección Civil, donde al brindarle los primeros auxilios, perdió la vida a causa de las lesiones que recibió en el abdomen y en la axila izquierda.

Para iniciar con las investigaciones de este crimen arribó un fiscal acompañado por agentes de la Policía Ministerial de Michoacán adscrito a la población de Jiquilpan.

Los peritos de criminalística localizaron a escasos cuatro metros del cuerpo de Abraham una pistola tipo escuadra, calibre .9 milímetros, marca Browning, con pavón color negro y cachas de madera, así como siete casquillos percutidos calibre .38 Súper, mismos que se encontraron esparcidos en un diámetro de cinco metros.

Tras las primeras investigaciones, el fiscal integró la Averiguación Previa penal número 86/2010-II, por el delito de homicidio y tras ello ordenó el levantamiento de los cadáveres, así como su traslado a las instalaciones al Servicio Médico Forense de la ciudad de Sahuayo, para la practicarles la autopsia de ley.