México
Derechos de la mujer: avances y desafíos
Organización Editorial Mexicana
7 de marzo de 2010


Judith García / El Sol de México

Ciudad de México.- En las últimas décadas, las mujeres mexicanas han logrado espacios políticos, acceso a la educación, colocarse en puestos que sólo eran considerados para los hombres, pero en nuestra cultura, siguen siendo vistas como las únicas responsables de lavar, planchar, hacer de comer, limpiar la casa y educar a los hijos, señalaron expertas en Desarrollo Social y Ciencias Sociales de dos universidades.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, las especialistas de la Universidad Iberoamericana y de la Universidad del Valle de México coinciden en que el machismo existe y se ha arraigado porque las mujeres lo han solapado y fomentado.

Denunciaron también que este machismo ha hecho que partidos políticos utilicen, en algunos casos, la supuesta defensa de los derechos de la mujer como un botín político.

A manera de ejemplo, Ivonne Acuña, especialista en estudios de la mujer en la Ibero, mencionó los casos de la ley de antiaborto, que está siendo apoyada por partidos políticos como el PRI, para que sea Constitucional y no sólo se aplique en algunos estados.

"Creo que estamos en un momento en que muchas cosas que se habían ganando están en riesgo de perderse. Y sobre todo cuando los intereses de las mujeres se convierten en botín político o para que los partidos negocien otras cosas".

En entrevista, explicó que la cultura machista ha sido base de educación tanto de hombres como de mujeres. "Son siglos de subordinación. Siglos en los que se nos han educado para obedecer, para ser violentadas, es muy difícil, es obra de titanes cambiar la cultura que por siglos nos ha alimentado".

Indicó que tanto los hombres como las mujeres somos socializados: uno para mandar y la otra para obedecer. Entonces, precisó, para una mujer es un valor enseñar a su hija lo que aprendió ella: enseñarle a obedecer. Es un valor para ella que si su hijo es el hombre de la casa, no tiene que ir por las tortillas ni tampoco tiene que tender la cama.

"No lo pensemos como culpa o responsabilidad sino como parte de un esquema que nos enseñan hacer eso. Lo que hay que hacer es reeducar a la mujer y a los hombres. Para que aprendan que hay otras formas de ser hombre y otras de ser mujer. A un hombre no le quita nada ir por las tortillas".

Ivonne Acuña señaló que cuando las mujeres llegan a la universidad, ven las cosas desde otro punto de vista, algunas logran romper con el estereotipo, no es fácil porque es una cultura.



* Las mujeres que asustan a los hombres

Ser mujer en esta época, dice, tiene muchas ventajas. Las mujeres ganamos muchos derechos, libertades, posibilidad de elegir, estudiar y trabajar. Hay que cuidar eso que no sufra graves retrocesos como está ocurriendo con la cuestión del aborto.

Para la especialista de la Ibero, la seguridad y una preparación sólida son los principales recursos para abrirse camino en la vida. De hecho -apuntó- se ha observado que a las mujeres se nos pide más preparación que a los hombres. Las mujeres tenemos que demostrar que sabemos más que un hombre para poder ser consideradas.

Muchas mujeres -detalló- lo están haciendo, incluso están modificando sus proyectos de vida: posponiendo su matrimonio, la hora de tener hijos y están dando primacía a la educación y a trabajo.

"Las mujeres vamos más rápido que los hombres. Muchos hombres se asustan ante una mujer que es independiente, ante una mujer que no los necesitan para que la mantengan, ni para que la proteja ni para que la cuide. Una mujer que se basta a sí misma siempre espanta a un hombre".

Para la socióloga, Ciudad Juárez es como el peor lugar para que las mujeres mexicanas puedan vivir: no se respetan sus derechos humanos y su vida se encuentra en constante riesgo. También, señaló, aquellas entidades donde tratan de imponer a las mujeres que renuncien a su derecho a decidir sobre su capacidad reproductiva.

Por su parte, Sandra Milena Herrera, directora del Premio UVM por el Desarrollo Social, consideró que en nuestro país todavía nos falta lograr igualdad de responsabilidades dentro del hogar, porque a nivel laboral las mujeres han ido abriéndose paso con mucho trabajo. La mujer -remarcó- tiene una doble carga que es lo doméstico y lo productivo. Esos espacios que las mujeres están ganando implican más carga para ellas, en lugar de ser un avance.

"Ser mujer en esta época es saber conciliar la vida de la familia y el trabajo. Las mujeres mexicanas son felices como están ahorita. Son concientes de los avances que representa el acceso al trabajo, la independencia de poder recibir su propio dinero y de que ahora en la sociedad tienen mayor voz y voto que antes".