Opinión / Columna
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Antonio Ochoa García de Quevedo
La solidaridad internacional: causa política y social de Latinoamérica
El Occidental
2 de febrero de 2010
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Los reyes católicos, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla fueron quienes financiaron la gran empresa del marino genovés, Cristóbal Colón, que surcara del puerto de Palos y llevara a cabo el descubrimiento de América, el 12 de octubre de 1492, como una consecuencia renacentista, ya que hay que tener presente que con este movimiento cultural se inicia la temprana Edad Moderna toda vez que la Era Moderna comienza con el estallido de la Revolución Francesa, con la que culminan 40 años de la Ilustración. Hacia el siglo XVI con el emperador Carlos V y el rey Felipe II tiene auge el Imperio Español el cual debe su grandeza esencialmente a la riqueza que se extraía de sus colonias americanas de ultramar, habiendo sido la principal de éstas: México.
En ese sentido hay que recordar y tener presente que buena parte de dichos recursos caracterizados en oro y plata estaban yendo a dar a Inglaterra y de hecho contribuyeron en el siglo XVIII, entre 1735 y 1750, en el financiamiento de la Primera Revolución Industrial, misma que se inicia con el surgimiento del ferrocarril y la máquina de vapor, al haber sido la hiladora hidráulica, aparecida en 1769 su más relevante invención. Ante dicha situación de transferencia de riquezas hacia la Gran Bretaña el Imperio Español creó dos instancias, con las que infructuosamente se trató de revertir dicha tendencia: el Consulado de Cádiz y la Casa de Contratación de Sevilla.
En efecto, fueron casi tres siglos o bien 300 años de dominación ibérica, tanto española como portuguesa en el caso de Brasil.
Sin embargo hay dos sucesos fundadores de la Historia latinoamericana en los propios umbrales del Bicentenario de los movimientos independentistas ocurridos a partir de 1810 en México, Colombia, Argentina y Chile: la emancipación de parte de las metrópolis europeas así como desde la década de los años ochenta del siglo XX, el renacimiento democrático como alternativa al militarismo y las dictaduras que antes tuvieron vigencia como, la de Leonidas Trujillo en República Dominicana, la de Stroessner en Paraguay, la de Anastasio Somoza en Nicaragua, la de Jorge Rafael Videla en Argentina y la de Augusto Pinochet en Chile. Hay que resaltar que a estas dos últimas se atribuyen respectivamente las pérdidas de 30 mil y tres mil vidas humanas de jóvenes que fueron detenidos, encarcelados, torturados, asesinados y desaparecidos por el legítimo derecho de expresar sus convicciones políticas y luchar por alcanzar sus ideales.
La Revolución Cubana, misma que obtuvo su triunfo el 1 de enero de 1959, encabezada por caudillos como Fidel Castro Ruz, Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos, se ha sostenido heroicamente a pesar de la disolución de la Unión Soviética en 1991 y el criminal bloqueo económico y comercial impuesto por todos los gobiernos norteamericanos, desde la época del presidente John Fitzgerald Kennedy, quien pagó con su vida el error estratégico de no haber apoyado en 1962, con la flota naval militar del Atlántico el desembarco de la contrainsurgencia en la Bahía de Cochinos. Los avances en el campo de la educación, la cinematografía, la ciencia médica, la biogenética y el deporte si bien son incuestionables se han visto opacados por la cancelación de las libertades individuales fundamentales. De hecho esto explica como en los últimos 50 años miles de balseros han decidido arriesgar y hasta perder la vida, con tal de no permanecer en la Isla.
Si bien son lamentables las salidas del gobierno cubano de personajes carismáticos y jóvenes como el canciller Felipe Pérez Roque y el ministro de economía Carlos Lague, que pudieron haber encabezado el proceso de transición, por lo demás hay que destacar que apremia transitar a una "Economía social de mercado" en la que participen por igual el Estado, los particulares y los trabajadores.
Respecto a Chile hay que resaltar que en 1970 es electo el presidente socialista Salvador Allende al triunfar el Frente de Unidad Popular. Contra lo que se pueda pensar dicha gestión sólo tomó algunas medidas moderadas como la nacionalización de la industria del cobre, misma que estaba en manos de empresas transnacionales, la cual fue apoyada por todo el Congreso chileno. En 1973 usurpó el poder, cobardemente, el dictador Augusto Pinochet tras el asesinato del carismático líder y mandatario Allende, llevado a cabo por el Ejército. En 1989 comienza la transición a la democracia que algunos lustros después cristaliza con la llegada al poder de dos presidentes socialistas: Ricardo Lagos y Michelle Bachelet.
Desde mi punto de vista los modelos socialistas chileno y brasileño bajo el liderazgo de Luiz Inacio Lula da Silva deben ser el nuevo paradigma a cimentar y edificar. Con todo hay que hacer memoria de la Revolución Sandinista en Nicaragua que triunfó, en julio de 1979, inspirada en los ideales de César Augusto Sandino y el periodista Pedro Joaquín Chamorro.
Esto sucedió bajo el liderazgo de Tomás Borge prestigiado líder del FSLN, Edén Pastora el "Comandante Cero", Ernesto Cardenal y el actual presidente Daniel Ortega Saavedra.
En 1980 en su alocución como invitado principal a la conmemoración del primer aniversario del triunfo sandinista en la Plaza de la Revolución, en Managua, el en aquel entonces presidente de México José López Portillo dijo que en la medida que la Revolución Mexicana sacrificó la justicia en aras de la libertad y el Movimiento Cubano sacrificó la libertad en aras de la justicia; el gran reto de la Revolución en Nicaragua era el encontrar un equilibrio sistémico entre la justicia y la libertad.
A mi forma de ver ese debe ser el ideario de solidaridad, que esbozado hace 30 años cobre vigencia en la actualidad, guiado asimismo por el veredicto popular expresado en las urnas para la democratización de los pueblos hermanos de Latinoamérica. Por otra parte ante realidades nuevas como el fenómeno de la globalización de los mercados y la conformación de áreas geoestratégicas como la Unión Europea, la ASEAN en Asia y la Unión Africana; creó que la Unión Sudamericana de Naciones, el Parlamento Latinoamericano y el Banco del Sur, ante el hecho de que ahora 80% de la inversión extranjera directa se concentra en tres países: Brasil, Chile y Colombia en efecto deben promoverse urgentemente mecanismos económicos que fomenten la captación de los capitales foráneos, habida cuenta que sin una adecuada integración comercial no podrá convertirse en realidad el sueño del ilustre libertador Simón Bolívar, quien anheló una América Latina justa, libre e independiente.
* Catedrático universitario de la UNIVA.
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