Comunidad y Cultura Local
Las iglesias ortodoxas griegas
"La moderna Grecia es un país joven fundado a principios del siglo XIX, cuando los griegos expulsaron de su territorio a las tropas turcas de ocupación". Foto: Archivo.
El Occidental
18 de noviembre de 2009

Wolfgang Vogt

(Segunda parte)

A las ocho de la mañana me despierta el teléfono. Me levanto y abro un poco la cortina para ver la luz del sol que con dificultad penetra al gran patio interior del hotel. El grueso techo de vidrio apenas deja pasar los rayos del sol. Nuestro cuarto es lujoso y cómodo. El aire acondicionado mantiene una temperatura agradable, pero no sabemos si afuera está haciendo frío o calor. Decidimos desayunar en un pequeño café cerca del hotel que nos habían recomendado, porque en el hotel el desayuno cuesta veinticinco euros, un precio muy exagerado para cualquier país de Europa. En Grecia por lo menos es posible comer o cenar decentemente por un precio de 10 o 15 euros, igual que en España, Francia o Alemania. En el minibar de nuestra habitación una cerveza cuesta más de seis euros, sin embargo en los restaurantes nunca más de tres.

En la recepción nos espera Clarita, quien conoce el camino al pequeño café. En la barra de este lugar se ven empanadas saladas y dulces, sándwiches, yogures y muchas otras cosas. Dos jóvenes griegas muy rubias venden la comida y preparan el café. Todos los letreros del lugar están en griego. Así pido al azar una empanada que aparentemente es dulce, pero luego resulta salada. Por todos lados en Atenas se ven mujeres rubias, pero se nota que su pelo es oxigenado.

Tomamos el metro para ir a la estación de Sintagma. Clarita nos explica que esta palabra significa "constitución". Sintagma es la plaza central de Atenas. Llegamos justo a tiempo para asistir al cambio de guardia del Palacio Presidencial. La guardia viste un uniforme blanco y un alto gorro rojo. Estos soldados tienen un aspecto más oriental que occidental. El Palacio Presidencial es un edificio del siglo xix. No hay que olvidar que la moderna Grecia es un país joven fundado a principios del siglo xix, cuando los griegos expulsaron de su territorio a las tropas turcas de ocupación. El espectáculo del cambio de guardias nos parece exótico e incomprensible. En la orilla de la explanada del Palacio hay una pequeña multitud compuesta de espectadores griegos y turistas. En la ceremonia que se observa participan además de los soldados en uniformes de gala, funcionarios vestidos de civiles quienes aparentemente rinden homenaje a héroes que no conozco. Militares, civiles y clérigos están presentes en el acto. Un obispo ortodoxo apoyándose en una especie de báculo corto cruza el grupo de espectadores y varias señoras se lanzan sobre él para buscarle la mano.

La Plaza de la Constitución está relativamente cerca de la Acrópolis. Continuamos nuestro camino por una calle estrecha bordeada de edificios altos y llena de comercios. No se permite la entrada de coches en esta calle estrecha y por eso se camina más a gusto. Pero hay que tener cuidado, porque muchas motos manejadas por hombres y mujeres pasan por ella. Si Ámsterdam es la ciudad de las bicicletas, Atenas es la capital de las motos. Durante toda mi estancia en Grecia no he visto ni una sola bicicleta.

En medio de los rascacielos descubrimos una iglesia ortodoxa del siglo xi o xii. Seguramente durante la Edad Media era un edificio majestuoso, pero hoy día sus cúpulas se ven chaparras e insignificantes en medio de tantos rascacielos. Las antiguas iglesias griegas no suelen tener torres y naves altas como las catedrales góticas. Se componen más bien de cúpulas y la cúpula central es la más alta y alrededor de ella, en forma de cruz, se colocan las demás.

Al entrar a estas iglesias la gente se siente cobijada, son como pequeñas fortalezas que ofrecen tranquilidad, seguridad y protección contra el ajetreo de la gran ciudad. Allí se olvida uno de la prisa de los transeúntes, del intenso tráfico ruidoso y de los altos edificios. Casi todas las iglesias están repletas de íconos o imágenes de Cristo, la Virgen y los santos. Muchas veces frente a una imagen hay velas ofrecidas por los fieles. Al turista de occidente le llama la atención el estilo particular de los retratos de santos que es más bien oriental y de tradición bizantina. Estos santos pintados sobre un fondo de oro tienen rostros inmóviles y parecen vivir en otro mundo que está muy alejado de nuestra realidad. Me fascinan sus facciones serias y sus barbas. Sus caras son más tiesas que las de los santos de la Iglesia católica. Se siente que el mundo ortodoxo es muy diferente del católico. Los dogmas tal vez no se diferencian tanto, pero la forma de vivir y sentir la religión es otra. Así por ejemplo el altar se esconde detrás de una pared y sólo durante la misa el sacerdote ortodoxo abre una puerta para dirigirse hacia él y celebrar allí la eucaristía.

A primera vista el mundo ortodoxo es alejado del catolicismo romano, pero en el campo de la veneración de la Virgen y los santos hay mucha semejanza. Durante nuestro recorrido por el Centro de Atenas entramos a varias iglesias y en una de ellas había una imagen milagrosa de la Virgen que atraía a mucha gente. Vi cómo un joven gordito irrumpió a la iglesia lanzándose sobre la imagen de la Virgen y besando su vidrio con una cara que expresaba felicidad y gratitud. Seguramente la Virgen le había hecho el milagro que le había pedido.

Grecia es la cuna de la Iglesia ortodoxa y desde los inicios del cristianismo se utiliza allí como lengua de la liturgia el griego que es también el idioma del Evangelio. Los monjes San Cirilo y San Metodo cristianizaron a los rusos y otros pueblos eslavos y crearon el alfabeto ruso que se parece al griego. Los sacerdotes de Grecia, Rusia, Bulgaria y Serbia se llaman "popes" y atraen la atención con sus largas sotanas negras. Muchas veces los "popes" forman de sus largos cabellos una colita y cubren su cabeza con su alto sombrero redondo. En Grecia los "popes" tienen una fuerte presencia en la vida pública y con frecuencia los encuentra uno en la calle de Atenas. Aparentemente Grecia no es un país menos religioso que México.

Continuará...