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Toros
"El Conde": Cortó una oreja toreando con gusto e inteligencia
Alfredo Ríos "El Conde": Sorteó dificultades y triunfó. Foto: Alejandro Madera / El Occidental.
El Occidental
9 de noviembre de 2009
José Luis Cuéllar de Dios
Guadalajara, Jalisco.- Hay tardes en las que el toreo se convierte en un ejercicio de seducción y otras en las que el toreo se convierte en un ejercicio de inteligencia y actitud. La diferencia entre unas y otras las decide el toro. Hoy (ayer) se ha corrido un encierro de la ganadería de Real de Saltillo, toros excelentemente bien presentados, con edad, peso y trapío, asunto que no es menor, tomando en cuenta lo que se torea en otras plazas. Sin embargo el juego que han ofrecido ha dejado mucho que desear. Complicados, desarrollando sentido, defendiéndose, rajándose algunos desde la suerte de varas, otros a media faena de muleta y lo peor, sin el menor asomo de clase. Ante tales condiciones los tres alternantes han tenido que echar mano de valor, sitio, firmeza y sobre todo inteligencia taurómaca. Finalmente el único que ha podido alzarse con el triunfo ha sido el tapatío Alfredo Ríos "El Conde" quien a base de entender, aguantar y afinar maneras, logró cuajar un trasteo con intensidad y por momentos con profundidad al cuarto de la tarde, para terminar cortándole una oreja. Alfredo se había lucido en el toreo de capa, luego cubrió espectacularmente el tercio de banderillas, colocando tres pares en todo lo alto del que destacó el tercero. Con la muleta, a base de sobar al de Real de Saltillo, de ponerse en el sitio que el toro pedía, "El Conde" logró domeñar a su enemigo para luego, con gusto, pasárselo por la faja en series por la derecha y por la izquierda, de las que algunos muletazos alcanzaron alturas artísticas. De certero espadazo despachó a "Bonito" y "El Conde" paseó el trofeo merecido por su faena intensa y de contenido artístico. Con su primero, que por nada lo hiere, al torear de capa poco hubo de relevancia debido a las malas condiciones del burel. El torero abrevió. Partió plaza como segundo espada un diestro sevillano, que a base de esfuerzo, dedicación y por supuesto mucho profesionalismo ha logrado convertirse en un torero importante, me refiero a Antonio Barrera. Por el amor que le tiene a esta tierra, seguramente, Antonio tenía mucha ilusión de triunfar, desafortunadamente ha pechado con el lote más malo y eso que hubo toros malos. En Barrera hay emoción en su toreo y éste produce emoción, esto se pudo confirmar en los dos trasteos que hoy ha realizado. Firme, valiente, sereno, pensando y sabiendo lo que a cada toro dentro de sus complicaciones y deslucimiento había que hacerles, logró momento de alto valor taurómaco por las complicaciones de los toros. A estas alturas de su carrera, Antonio es un torero con lenguaje, técnica y ritmo, hoy lo ha demostrado y se ha demostrado así mismo que conserva una intensa vocación por ser figura del toreo. Mal matando ha escuchado un aviso en su primero en el que salió al tercio. Cuesta trabajo entender por qué el público local exhibe, con más frecuencia de la deseada, inexplicables reacciones de repudio hacia los toreros de la tierra. Hoy sucedió con el tercer espada Guillermo Martínez. Memo ha toreado bellamente de capa a su primero, tercero de la tarde, un toro de hermosa lámina que se empleó con calidad y codicia en los dos primeros tercios. Empujó con fiereza al caballo, provocando un tumbo espectacular. Martínez quitó por faroles tapatíos con gracia y arte. Luego en el tercio de banderillas, "Cantador" con 550 kilos, hirió de mucha gravedad al excelente banderillero Gustavo Campos, al que cogió para matarlo, pegándole un cornadón en el escroto con pronóstico grave. Cuando todos esperaban la gran faena, el trasteo vino a menos, en parte por la falta de dominio y sitio del diestro, en parte porque el toro desarrolló sentido. Hay que reconocer que a Memo le faltó temple y mando para ligar al morito, tema que era básico para bordar al toro. Para colmo el puntillero paró al toro y el torero tuvo que escuchar los tres avisos. El cierra plaza no se empleó con el capote, era soso y sin clase. Antes de tomar la muleta Memo se encaró con un aficionado que lo había increpado, Memo, enrabietado le brindó el toro sin considerar que siempre habrá aficionados que gritan sin mucho entender el espectáculo. Se esforzó hasta lograr momentos de temple y calidad. La faena no rompió por las condiciones del toro. Lo pinchó y se retiró entre división. Malvado azar, gasta bromas muy crueles. Hoy el toreo propone, Dios dispone y el toro lo descompone. Un aficionado me comentó que había preferido acudir a la plaza que quedarse a ver en la tele a Ponce, le pregunte por qué y me contestó contundentemente, ¡aquí se lidia el toro! Implacable respuesta en el nombre del toro y del torero y del público, amén. |
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