Policía
Se enfrentan narcos y militares, en Magdalena
UNO de los detenidos en Magdalena. En total hay 17 capturados.
El Occidental
10 de octubre de 2009

Antonio Neri, enviado

MAGDALENA, Jalisco (OEM-Informex).- Durante más de cuatro horas se convirtió en zona de guerra el poblado Lo de Guevara, cuando un grupo de "Zetas" se enfrentaron contra soldados, policías de diferentes corporaciones y agentes de la Procuraduría de Justicia del Estado que pretendían detenerlos.

Estuvieron próximos a derribar un helicóptero de la Procuraduría de Justicia.

La lluvia de balas dejó saldo de cuatro civiles muertos, supuestamente miembros del grupo delictivo, hubo un hampón herido, un soldado lesionado también de un balazo y un agente investigador que se fracturó el pie al caer por un barrancón.

Todo comenzó cuando dos agentes de la Policía Judicial del Estado, comisionados en la investigación de Homicidios Intencionales, acudieron en busca de una casa de seguridad que tienen los integrantes del cártel del Golfo, quienes se establecieron en la Región Valles desde hace meses para incorporarse a la lucha contra otros grupos de narcos por el control de la venta de droga en los municipios de Tequila, Magdalena y Hostotipaquillo.

Cuando se acercaban los investigadores al sitio donde se encuentra la finca de referencia, detectaron un convoy que los seguía, por lo que esperaron para dejarlos pasar, pensando que pudieran no ser delincuentes, pero en cuanto se acercaron aquellos, comenzó el tiroteo a la altura del kilómetro 72 de la carretera libre Guadalajara-Tepic.

Apenas los malhechores abrieron fuego contra los agentes, suspendieron los disparos para darse a la fuga por una brecha, con la evidente intención de que los policías fueran tras ellos, aunque aparentemente intentaban refugiarse en la casa de seguridad situada en dicho cerro, sin embargo al acercarse al nido, se percataron los policías de que había en torno al mismo aproximadamente 30 individuos apostados en puntos estratégicos y que al ver que se acercaban los investigadores se remontaron a la parte alta del cerro, para mejorar su posición de tiro y tener mejor visión. Los policías no tuvieron más que pedir refuerzos y esperar la llegada de miembros de otras corporaciones.

REFUERZOS

Fue entonces cuando se presentaron miembros de diferentes corporaciones municipales, como fueron de la Policía de Tequila, de Hostotipaquillo, de El Arenal, de Etzatlán, de Magdalena, y luego se presentó también la Policía Estatal.

Más tarde llegaron refuerzos de la Policía Judicial, de la Policía Federal y un pelotón del Ejército. Para entonces ya había transcurrido una hora de enfrentamiento, pero el descontrol era evidente, desde el momento en que corrían riesgo de matarse entre ellos los policías.

CONFUSIÓN

En los radios de la Policía sólo se escuchaban gritos de los agentes, "¿quién está tirando? Espérense no nos disparen nosotros somos los negros", y luego se escuchó en los radios de los policías: "nosotros somos judiciales y estamos provocando un fuego cruzado y nos vamos a matar entre polis", "cesen el fuego".

Tal desorganización permitió que los delincuentes tomaran ventaja al reagruparse en la cima del monte, desde donde estuvieron disparando. Un agente investigador que pretendía escalar el cerro se resbaló y resultó herido de una pierna.

DESESPERACIÓN

Pasaba el tiempo y la desesperación de los uniformados seguía aumentando: "me están tirando estos desgraciados, apóyenme, estoy atrás de una torre de la Comisión Federal, ¡auxilio! Se escuchaban sonar los radios policiacos opacados por la tormenta de balas y las detonaciones.

Por ello, se hicieron cargo de las operaciones los militares, que de inmediato entraron a la batalla ordenando que se concentraran los investigadores y uniformados de las Policías Municipales y del Estado, en la retaguardia.

GRANADAS

A partir de ese momento se recrudeció el tiroteo, de modo que incluso los malhechores lanzaron e hicieron estallar cuando menos quince granadas de fragmentación. Un soldado resultó herido de bala.

Los helicópteros de la Secretaría de Seguridad y de la Procuraduría de Justicia del Estado, comenzaron a sobrevolar la zona, pero los pistoleros dispararon contra las aeronaves. El helicóptero de la Procuraduría recibió un balazo en la parte de atrás, en "la cola", y solamente no se estrelló gracias a la habilidad de su piloto, quien logró aterrizarlo y evitó una desgracia de gravísimas consecuencias.

ATAQUE

Ante la magnitud del ataque terrestre y la potencia de las armas que ostentaban los criminales, el helicóptero de la Policía Estatal suspendió el sobrevuelo en la zona por espacio de una hora, y fue entonces cuando pidieron refuerzos a la V Región Militar para que los apoyara con sus helicópteros, ante la necesidad de combatir desde el aire a los delincuentes que evidentemente estaban fuertemente armados.

Fue 30 minutos más tarde cuando arribaron tres helicópteros Bell 208 del Ejército, con los logotipos de la Secretaría de la Defensa Nacional y otro más de la Policía Federal, para tratar de contrarrestar a los sicarios, pero en eso comenzaron a escucharse varias balaceras por diferentes partes, ya que los helicópteros aterrizaron en diferentes zonas del cerro para colocar soldados en puntos desde donde pudiera comenzar a cerrarse la pinza en torno a los narcos.

Luego arribaron varios vehículos Hummer de los militares, quienes se internaron entre la maleza cerro arriba, para tomar el control de la situación, ya que para esos momentos los agentes policiacos habían sido rebasados por los "Zetas". Fue un coronel del 14 Batallón de Infantería de la XV Zona Militar, quien tomó las riendas de la balacera, logrando neutralizar a los pistoleros.

Los tiroteos se prolongaron por cuatro horas, cuando los soldados alcanzaron con sus balas a cuatro de los individuos que se les enfrentaban. Tres de ellos murieron en el lugar y otro falleció horas después, cuando le era proporcionada la atención médica por parte de paramédicos de la Cruz Roja. Hubo otro lesionado, supuestamente "Zeta" que hubo de ser trasladado a la sala de Detenidos del Hospital Civil Antiguo de Guadalajara.

Los operativos policiacos se prolongaron aún hasta el momento de cierre de nuestra edición, puesto que los detenidos, al ser interrogados, evidenciaron la ubicación de otros nidos de narcotraficantes y de personal armado de los diversos cárteles de la droga para los que ellos trabajan.