Opinión / Columna
 
Herberto Sinagawa Montoya 
4 de octubre de 2009

  LAS "TRANVIAS" DE ANTAÑO

Babunica

Desde muy joven he sentido una poderosa atracción hacia Babunica, en el municipio de Badiraguato. ¿De dónde arranca esa atracción? Voy a confesarlo, lisa y llanamente: oí hace muchos años un corrido que me movió a profundas cavilaciones sobre la influencia que ejerció en el carácter del sinaloense.

Desde luego, usted lo habrá descubierto fácilmente, se trata del corrido del mayor Martín Elenes Landell y Valente Quintero: Año de mil novecientos veintidós al contado,/ fue el 19 de marzo,/ ay que día tan desgraciado,/ un domingo fue, por cierto,/ día de todos mis desdenes,/ murió Valente Quintero/ y el mayor Martín Elenes./ La esposa le decía tú te vas a embrocar,/ no vayas a Babunica,/ porque te van a matar./ Y Valente Quintero le contestó/ no me pongas ningún plan,/ tráime mi bosa de caza/ para traértela llena de pan./ Se fajó la "45" con sus cuatro cargadores/ yo me voy pa Babunica,/ voy a ver a esos señroes./ Cuando llegó a Babunica/ mandó tocar el Toro,/ si Martín elenes paga con plata, yo les pago con oro./ Los Músicos contestaron/ no lo podemos tocar,/ aquí están los de Santiago,/ y nos pueden matar./ Quintero les contestó aunque les parezca mal,/ yo no vengo de Santiago,/ pero vengo de Bamopa,/ si no me tocan el Toro/ Tóquenme Heraclio Bernal,/ Se salió d ela enramada/ con su sombrero ladeado,/ dirigiéndole insultos a todos los de Santiago./ El mayor Martín elenes lo siguió/ haciendo a un lado a la gente/ lo que tu tienes, Valente,/ es que eres muy ocasionado./ Quintero le contestó yo no soy ocasionado,/ pero con esta "45"/ no respeto ningún grado./ Se agarraron de la mano/ dándose luego de balazos/ yo no me rindo, Valente,/ aunque me hagas mil pedazos./ Valente cayó primero/ dándole cuaenta al Creador/ alevantó la cabeza/ y le hizo fuego al mayor./ Martín Elenes quedo de pie/ pero muy mal herido,/ dio unos cuantos pasitos,/ y también quedó tendido./ alevantaron a elenes,/ ese sería su destino,/ y se lo llevaron pa Santiago,/ y se les murió en el camino./ Llegaron los de Bamopa/ a la casa de Lucas Payán,/ venimos por Valento/ pa irlo a sepultar./ Lo llevaron a su casa muerto/ y muy ensangrentado;/ adiós, Valente Quintero,/ que Dios te haya perdonado./ Lo velaron en su casa,/ metido en un cajón,/ lo llevaron sus amigos/ a enterrarlo al panteón.

Tal parece que esta fue la letra original de Rosendo Monzón. Parece.

ELENES NACIO EN SANTIAGO

DE LOS CABALLEROS EN 1890

Martín Elenes Landell nació en Santiago de los Caballeros en 1890, y Valente Quintero en Bamopa en 1887.

Los dos jóvenes sierreños se unieron a otro militar de origen sierreño como fue Ramón F. Iturbe.

Pero en Sinaloa dos generales formados en la revolución se convirtieron en acérrimos enemigos: Iturbe y el general Angel Flores. Querían ser el primer gobernador constitucionalista luego de la promulgación de la Constitución que nos rige hasta hoy.

Iturbe, con el apoyo del presidente Venustiano Carranza, fue "electo" gobernador, Angel Flores se retiró resentido convirtiéndose en la pesadilla del flamante y joven gobernador constitucionalista.

A causa de las rencillas que ya afloraban Elenes siguió fiel a Iturbe, Valente Quintero se "ladió" hacia Angel Flores, y la enemistad creció entre los dos badiraguatenses. Dicha rivalidad concluyó con el duelo de Babunica, que, naturalmente, tiene varias versiones.

OTRA VEZ A LA SIERRA

DE BADIRAGUATO EN CAMION

Repetí el viaje que hice el año pasado en los tres días de descanso de la Semana Santa, conocido camión que choferea Juanito Payán, y me preparé para disfrutar de un viaje que me llena de juvenil alegría y me restituye energías perdidas por el agravante de los años impunes que me mantienen en perpetuas dolencias.

Juanito siguió la ruta a partir de Pericos. Extrañeé la ausencia de El Burro Calabacero, parece que ya abandonó el negocio del transporte.

Hace muchos años, cuando no había carretera, el transporte de pasajeros se hacía en las simpáticas "tranvías". Recordé las platicas de mi suegra Elodia Goicoechea de Pablos sobre las viejas tranvías". Me platicó de La Gitana de Gil Caro, y La Paloma de Ignacio Landell. Esas modestias tranvías sirvieron de enlace en una región abrupta, sumergida en inmensos barrancos, olvidada de Dios y de la gente. Eran las mismas tranvías que hicieron el servicio de Culiacán a Cosalá de Enrique Amaral y Fidencio Félix, pioneros oscuros, olvidados, del transporte que no dejó morir de "tiricia" a la sierra ni el intercambio de gente y mercancías.

"LAS TELARAÑAS TRAEN

MALA SUERTE": CHEPA

En Santiago de los Caballeros sorprendía a Chepa Lerma de Goicoechea limpiando los cuartos de su vieja casa de paredes de adobe crudo y techo de teja de telarañas "porque las telarañas traen mal suerte".

Después gracias a Poncho Goicoechea y su camioneta Ford pude ir, por fin, a conocer Babunica.

De Santiago el camino se desplomó sobre el barranco. Arriba, casi en las faldas dela Sierra Madre Occidental, está Tameapa que me trae también grandes recuerdos. (cuando yo vivía, de niño, en Calabacillas, en el Distrito Mina de Guadalupe y Calvo mi padre me compró una silla de montar que había hecho un talabartero de Tameapa; ser dueño de una silla de montar y un caballo era algo grandioso para un bodoque como yo).

al pasar por un rancho dividido por un arroyo seco supe que allí habían vivido dos familias en santa paz; las familias de Porfirio Zavala y Trinidad Payán. Surgió la rivalidad de las dos únicas familias del rancho a causa de unos cochis que se metieron en una siembra. Fue tanta esa rivalidad que hubo un muerto, luego otro, y así fueron cayendo todos, uno a uno, hasta que desaparecieron todos.

Es el eterno drama rural de nuestra tierra caliente y mal geniuda.

Sin detener la marcha pasé por La Noria, tierra de Rafael Caro quintero. Vi su inmensa mansión y la hermosísima iglesia que mandó construir. En una zona terriblemente árida hay álamos y praderas artificiales donde pastan los venados quitados de la pena.

BABUNICA, LA SILENCIOSA

BABUNICA, Y SU DUELO

Me detuve en Babunica y platiqué con los vecinos. Quería yo saber el sitio exacto donde ocurrió el duelo de Martín Elenes y Valente Quintero el año de 1922. Pregunté por la casa de Lucas Payán; nadie me supo "dar razón". Alguien me dijo: -Uy, maestro, usté pregunta algo que ocurrió cuando ni nacía mi padre. Nosotros no sabemos nada, somos muy plebes.

Entendí que a pesar de los 87 años transcurridos todavía hay rescoldos, y preferí dejar las cosas en paz sin insistir más con mis preguntas a plebes habituados a no soltar la lengua frente a un extraño.

Hay que tener presente que esta región ha sido muy lastimada.

El arroyo de Tameapa luce seco como si jamás hubiera corrido por él una gota de agua. Una sequía cruel, que ha agotado los manantiales como nunca, ha sometido a Badiraguato a una cruel prueba de resistencia.

Pero ese arroyo de Tameapa seco lleno de una arena blanca y fina, tipo Sahara, de pronto es un arroyo con agua justamente a la altura de Bamopa.

Bajo la sombra de un árbol hermosísimo, que yo no había visto nunca jamás, en la huerta de Abelino Ortiz, me puse a jugar conquián con Poncho mientras éste se bebía unas ampolletitas Pacífico muy heladas para envidia y angustia de un servidor que no puede beber tan agradable aguita que empezaron a embotellar los alemanas en Mazatlán hace mas de cien años.

En Bamopa tampoco me pudieron dar razón de Rosendo Monzón, el que compuso el corrido de Martín Elenes y Valente Quintero. Nadie sabe de él, nadie sabe que existió.

Monzón favoreció a Valente Quintero en el corrido porque los dos eran de Bamopa. Rosendo Monzón era un músico de la sierra, de esos de guitarra y acordeón.

¿DE DONDE SACASTE ESO

DE MUSICO Y POETA?

Juan José Goicoechea, el juez de Santiago de los Caballeros, increpó a Rosendo Monzón: -¿De donde me saliste con que eres músico y hasta poeta? si siquiera hubieras dicho la verdad en el corrido, pero nada: puras mentiras.

Bamopa es la puerta de entrada a Copaequin, en la sierra de Durango.

Hace muchos años, cuando todavía no había tranvías, el transporte ge gente y mercancías se hacía por medio de las recuas de mulas y burros.

De Copalquín salían dichas recuas y se ajilaban por el arroyo de Tameapa, afluente del río Humaya, y pasaban por Babunica, La Noria, Guanajuato, Santiago de los Caballeros, Alisos, Los Naranjos, La Cieneguilla, La Lapara y, finalmente, Badiraguato; era un viaje de cuatro y cinco días.

Los arrieros pasaban rezando por la región de San Juanico donde eran frecuentes los asaltos, hasta hoy. (San Juanico queda cerca de La Lapara).

BACOCARAGUA, SOYATITA,

EL LLANO Y HUIXIOPA

Corre el rumor por la sierra de que ya/ va la carretera rumbo a la Mesa de San Miguel. Se dice que ya pasó equipo de la Constructora ya que los síndicos y comisarios así como dirigentes ejidales y ganaderos dieron su anuencia para destinar parte del subsidio Progresa a la construcción de la añorada carretera, sueño de muchos años de los pueblos sierreños. Ahora ya está pavimentada hasta la altura de Santiago de los Caballeros y enfila a Tameapa.

TAMEAPA O LA MUERTE DE

LATALABARTERIA

En Tameapa ha muerto la talabartería, ya no se hacen sillas de montar ni aparejos para la arriería ni arneses para animales de labranza. todo murió. Ahora todas esas cosas se llevan de Culiacán.

Las famosas talabarterías de Tameapa sólo son un vinito recuerdo.

Aquella vaqueta de Tameapa famosísima en todas partes ya no se encuentra en ninguna parte. Aquella vaqueta era de cuero de res curtido con cáscara de palo chino o tepehuaje, no se utilizaban sustancias químicas, por eso era tan resistente y tan olorosa.

Yo recuerdo aquellos guaraches de tres agujeros, o de tres puntadas, hechos con vaqueta de Tameapa, de la talabartería de los Monzón. Después esa vaqueta que usaban nuestros campesinos la hizo la tenería de Timmermann, en El Barrio, pero no era tan resistente y fragante como la de los artesanos de Tameapa cuyo secreto para curtir cueros de res se llevaron a la tumba.

LAS MULAS DE BALLEZA,

RESISTENTES, FIELES

Junto con la desaparición de las talabarterías de Tameapa se fueron las "mulas de silla o de carga", compradas a los que las traían de Balleza, Chihuahua. Eran mulas sanas, resistentes, tranquilas y fieles.

Los arrieros de Copalquín y de Huixiopa y de Tecuxiapa preferían esas mulas chihuahuenses. Esos arrieros traían carne de tercio y huacales de manzanas y membrillos en tiempos remotos; todo eso se acabó; ahora la carne y las frutas se llevan de algún Súper de los ley o de los Zaragoza o de Soriana.

LAS TELARAÑAS DE

CHEPA LERMA DE GOICOECHEA

En Santiago de los Caballeros, el viejo real de minas de los españoles, Chepa Lerma de Goicoechea limpiaba las telarañas mientras yo repaso los viejos dramas que todavía salen a relucir en las pláticas al amparo de una buena fogata con leña de mezquite.

Me vienen a la memoria el drama de Babunica, el sacrifico de Alfonso Leyzaola en Alisos,/ la matazón de El Realito en 1971, el cuerpo carbizado de Manuel Iribe al caer la avioneta sobrecargada, y tantos otros suceso trágicos que ha acuñado esta región.

No puedo dormir por el frío nocturno de Santiago de los Caballeros, y prendo el foco con las manos porque no hay "switch", y leo a Thomas Mann, curiosamente donde uno de sus personajes de Los Buddenbrook dice algo que diría de mil amores un buen ranchero santiagueño o badiraguatense: -Era un hombre de tan buena suerte, pero de tan buena suerte, que hasta los bueyes parían.

LOS PANTALONES EN

LA EPOCA VICTORIANA

George Orwell escribió en "Rebelión en la granja" lo siguiente: "No es que se prohíaba concretamente decir "esto" o "aquello", es que no está "bien" decir ciertas cosas, del mismo modo que en la época victoriana en Inglaterra no se aludía a los pantalones en presencia de una señorita".

A Orwell se le tildó de traidor, cuando, poco antes de su muerte, ocurrida en 1950, entregó una lista de "comunistas" o "fellow travellers"; en esa lista figuraban Charles Chpalin y el escritor J.B. Priestley. Se llevó a la tumba el estigma de ser un tridor.

FLORESCANO EN CULIACAN

El doctor Enrique Florescano, ilustre historiador veracruzano, merecedor en 1982 de las Palmas Académicas de Francia, estuvo en Culiacán el tiempo justo para cumplir dos tareas gratas a la historia y la cultura: la presentación de su libro "Atlas histórico de México", y la impartición de una conferencia en la que ilustró a numerosos oyentes congregados en el Museo de Arte sobre los aspectos más relevantes de la etapa del segundo imperio de Agustín de Iturbide hasta las fiestas del centenario auspiciadas para dar lustre a la figura del general Porfirio Díaz.

Florescano Mayet, quien nació en San Juan Coscometepec, Veracruz, en 1937, fue presentado al público por el licenciado José Angel Pescador Osuna, coordinador general de los festejos del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana.

Dijo que tan distinguido historiador ha sido un innovador del estudio de la historia, "pues introdujo en México el enfoque historiográfico de la escuela francesa de los Annales que ha permitido aclarar muchos aspectos un tanto imprecisos de la historia nacional".

ES UN LIBRO DE TEXTO

VALIOSO: AGUILAR ALVARADO

Al comentar el libro del célebre historiador, el doctor Modesto Aguilar Alvarado manifestó que se trata de una obra de fácil lectura donde los episodios más relevantes de la historia se mezclan en un relato lúcido y absorbente.

Expresó que dicha obra ha incluido el tema de la distribución de la población, la migración interna y externa, el peso del petróleo en la economía del país, y los límites del crecimiento agrícola, industrial y de servicios.

SOBRE LOS SIMBOLOS PATRIOS

Florescano Mayet proporcionó una generosa información sobre los símbolos patrios que surgieron en los primeros titubeos de México como nación.

Hizo, además, una referencia a la entrada de Agustín de Iturbide al frente del Ejército Trigarante en la ciudad de México el 27 de septiembre de 1821, como uno de los momentos culminantes de la historia nacional. Al consumarse la independencia Agustín de Iturbide, se hizo cargo de la dirección de los asuntos públicos, nombrando una Junta Gubernativa. Fueron los primeros pasos del México que surgía como nación independietne.

Estuvieron presentes en la memorable jornada el licenciado Sergio Jacobo Gutiérrez, director general del Instituto Sinaloense de Cultura, y el diputado Eligio Medina, en representación del Congreso local.

Y, Jesusa Rodríguez, dijo, con su humor acido, que "el que no conoce a Dios donde quiera se anda hincando".




 
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