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Guadalajara
Luz y fe
Samuel Joaquín Flores, líder espiritual de La Luz del Mundo.
El Occidental
15 de agosto de 2009
José Mendoza Navarro
Emoción indescriptible que conduce a las lágrimas y el éxtasis. Son las palabras de Samuel Joaquín Flores -el apóstol de Jesucristo como lo llaman- las que provocan ese sentimiento en la multitud que ayer, como cada año, abarrotó el templo sede de la Luz del Mundo y las calles que convergen. Ataviados de blanco, símbolo de la pureza, hermanas y hermanos escucharon el mensaje del Director Internacional de la Asociación Religiosa, con un fervor superado tan sólo por el momento de compartir el pan y vino, que Samuel Joaquín Flores consagró "Quiero entonces que se cumpla el anhelo de vuestro corazón, el propósito de vuestro corazón, de nuestro espíritu que está luchando con nuestro cuerpo: guardar la limpieza que el Señor nos dio cuando bajamos a las aguas del bautismo. Que esa limpieza vuelva a estar en nuestro corazón. Tengo fe y confianza que seremos revestidos este día por la intersección apostólica ante Cristo Jesús", imploró el denominado Apóstol del Señor. Se trata del ritual central por el que acuden año con año a la Santa Convocación, más de 300 mil files de más de 40 naciones y de todas las entidades de la República Mexicana. El mensaje llegó a los continentes a través del internet, para beneplácito y gloria de Dios y regocijo de los más de 5 millones de feligreses que esta religión acumula ya en el mundo. Como a las 17:30 horas llegó el clímax, cuando Samuel Joaquín Flores imploró el perdón de los pecados y sentenció que no habrá tal para los impíos e impías que después de la Santa Cena vuelvan al sendero del pecado. "Cómo ha sido posible que las tentaciones me hayan apartado de ti. Te amamos y pedimos perdón", fueron palabras del pastor que horadaron el corazón de los hermanos y arrancaron de nuevo lágrimas, mientras el monumental coro de Estados Unidos interpretaba una alabanza, en tanto la feligresía oraba postrada. "Bienvenidos a las bodas del Cordero", retumbó la voz de Samuel Joaquín al tiempo que extendió sus manos como signo de apertura al banquete espiritual y añadió: "Cuánto he deseado cenar con vosotros esta cena espiritual. Cuánto, ¡oh, Cristo! Hemos deseado sentarnos a tu mesa". Luego cerca de las 20:00 horas, Samuel Joaquín Flores personificó a Jesús en la consagración y partición del pan: "La bendición sea para cada uno de vosotros. Tomo este pan en mis manos y lo parto (señor) en nombre de tu hijo Jesucristo". Acto seguido otorgó por gracia de Dios el diaconato a hermanos de Costa Rica, Panamá, El Salvador y México, quienes su primera encomienda con la nueva misión fue repartir el pan y el vino conjuntamente con otros diáconos y pastores. Tocó a los hermanos Usiel Joaquín, José Hernández y Daniel Núñez, llevar, respectivamente, el pan y el vino a los hermanos que esperanzados esperaban en las colonias Aarón Joaquín y El Bethel, así como a los jóvenes y señoritas. "Que no sea vuestra voz sino la voz de Dios y la de Cristo la que llegue a través de ustedes", les encomendó Samuel Joaquín. Este año, una de las costumbres religiosas anuladas por la influenza humana es el "ósculo santo", práctica que consiste en que los fieles se besan la mano mutuamente a manera de saludo, comentó el vocero de la iglesia en la región occidente, Armando Maya Castro, quien confirmó la incorporación de más de seis mil personas que durante le festividad recibieron el sacramento del bautismo. Sólo resta la tradicional y emotiva despedida que Samuel Joaquín Flores les da a los hermanos para que regresen a sus países y entidades con felicidad. |
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