Opinión / Columna
 
Guillermo Cosío Vidaurri 
Recordando a don Juan Gil Preciado
El Occidental
22 de junio de 2009

  EN EL CENTENARIO DE SU NACIMIENTO

Se dijo por un filósofo: "El agradecimiento es la memoria del corazón". Arropado en ese texto, hoy he querido comentar algo que para mí en lo particular tiene especial significación, como es el primer centenario del nacimiento del señor profesor don Juan Gil Preciado, quien viera la luz primera en Juchitlán, Jalisco, el 26 de junio de 1909, habiendo sido hijo de los señores Anselmo Gil y María de la Luz Preciado.

Yo en lo particular debo mucho de mi formación política a él y por ello no puedo dejar pasar por alto las efemérides, sin recordarlo y sin valorar lo que él fue como hombre público, así como la forma en que sirvió a sus coterráneos en los distintos cargos que ocupó a lo largo de su vida.

Una vida dedicada durante muchos años al servicio colectivo, conforme a la sucinta relación: Maestro en diversas poblaciones del Estado, Mascota, Ocotlán y algunos otras, Secretario de la Escuela Politécnica, Secretario particular del Gobernador de Baja California Sur, Jefe de Turismo del Gobierno del Estado de Jalisco, Diputado Federal y Local, Presidente Municipal de Guadalajara, Gobernador Constitucional de Jalisco y Secretario de Agricultura y Ganadería del Gobierno de la República.

En cada una de esas facetas de su vida dejó profunda huella, significándose por su acendrado sentido de responsabilidad y su cabal entrega al servicio que le fuera encomendado.

Prolijo sería reseñar su actuar, pormenorizando acciones y aciertos que en su oportunidad le fueron reconocidos y apreciados. Por ello, me concretaré a puntualizar lo más relevante en su gestión como Alcalde de Guadalajara, Gobernador de nuestra Entidad y Secretario de Agricultura y Ganadería.

Al hablar de su paso por la alcaldía, no puede dejar de mencionarse la obra material realizada, ni tampoco, lo valioso que fue el acercamiento con la sociedad y los clubes de servicio, estableciendo una especial armonía entre gobernante y gobernados, lo que propició acciones conjuntas en beneficio colectivo como fue la creación de la avenida De las Américas, obra que hasta la fecha sigue constituyendo un ejemplo de lo que puede alcanzarse mediante la conjunción de esfuerzos públicos y privados.

En cuanto a su obra material podría relatar muchos aciertos de diferente relevancia, pero solamente citaré algunos que para mí son de especial significación: La transformación del Mercado Libertad o San Juan de Dios, y con ella, la de toda el área frontera, incluyendo la avenida Javier Mina, con lo que la zona cambió su fisonomía.

De igual manera, la adecuación del Parque Alcalde, cuya construcción y fastuosa ornamentación, marcó un hito en la vida de la ciudad, habida cuenta que con esa obra se dio nuevo rostro a una zona que hasta en ese entonces carecía de atractivos y elementos de esparcimiento para los vecinos de la zona en que está enclavado. A partir de ese avance urbanístico, el lugar llegó a ser escenario de múltiples eventos sociales y artísticos, que precisamente por la belleza y funcionalidad de sus instalaciones ahí se realizaron. Lástima que a la fecha no reciba la atención que merece y eso impida hacerlo lucir como antaño.

El Mercado Libertad, tiene como todos los tapatíos sabemos, un valor muy especial para nosotros y recientemente, un autor jalisciense, Guillermo Gómez Sustaita, en una magnífica edición, se ha encargado de ponderarlo destacando su importancia comercial y social, y también lo hicieron por su parte en otro libro los señores José Emilio y Oscar David González Padilla en unión de Gina Zohn Muldoon, descendiente del arquitecto Alejandro Zohn, que fue autor de tan espléndido trabajo.

Si como alcalde don Juan Gil Preciado realizó una obra ejemplar, como Gobernador del Estado, no podía ser menos. Unas cuantas pinceladas dejan testimonio de ello, ya que el hacer un balance total de su labor, llevaría varias páginas y en la prensa no se puede disponer de mucho espacio.

De ahí, que únicamente me refiera a lo más notable que está a la vista y es ampliamente conocido; así puedo citar la reconstrucción del Teatro Degollado, la hermosísima y emblemática Plaza Juárez, el Teatro Experimental de Jalisco, la Casa de las Artesanías, las Unidades Deportivas "Adolfo López Mateos" y "Revolución", la Puerta Sur a la Costa de Jalisco, la terminación de la carretera Guadalajara-Autlán, la construcción de la que comunica la troncal de Ameca con San Marcos, pasando por El Refugio, Teuchitlán, Ahualulco y Etzatlán, enlazando de esa manera una zona que pese a su cercanía con Guadalajara, se encontraba lastimosamente incomunicada, sobre todo en época de lluvias.

A todo ese acervo de obras en beneficio del Estado, tiene que incluirse obligadamente la labor en materia educativa y ahí están: la nueva Escuela de Medicina, los edificios para las Facultades de Derecho, Filosofía y Economía, el correspondiente a la Facultad de Comercio y Administración Pública, el de la Facultad de Odontología, la Preparatoria Número 3 y los planteles que albergaron inicialmente a las Escuelas de Agricultura y Medicina Veterinaria. En fin: merced a él, a sus gestiones y al apoyo de un gran rector como fue el doctor Roberto Mendiola, la Universidad de Guadalajara, vivió una etapa de realizaciones que mucho incidieron en su actual desarrollo material y cultural.

No puede dejar de mencionarse en este rubro la edificación de los Centros Escolares "Francisco Márquez" y "Adolfo López Mateos" en Tlaquepaque, éste con la colaboración de dos distinguidos jaliscienses: don Luis Álvarez del Castillo y don Francisco Silva Romero.

Por último: don Juan Gil Preciado, como secretario de Agricultura y Ganadería realizó una labor ejemplar. Basta decir que en su balance puede y debe consignarse: que nuestro país fue autosuficiente en la producción agrícola y pecuaria; tuvimos para exportar cereales, azúcar y ganado en pie destinado a abastecer el mercado americano, para al través de él, acrecentar nuestra balanza de pagos con el exterior. Y algo muy importante: la ciencia encontró especial acogida y de los campos de Chapingo salieron por el conducto del CIMMyT -Centro Internacional para el Mejoramiento del Maíz y Trigo- semillas mejoradas que fueron vitales para la Revolución verde y el desarrollo agrícola de países como India y Pakistán.

Esa parte de su obra al frente de una de las Secretarías más importantes del Gobierno, fue debidamente reconocida a su tiempo por organismos internacionales como la FAO.

Por todo lo anterior, a casi 100 años de que él nació, es dable rendirle el homenaje que corresponde a un jalisciense ilustre, a un hombre que con especial vocación de servicio entregó lo mejor de sí a Guadalajara, al estado y a su país, para sin regateos servir al pueblo como el pueblo lo requería.

Es muy lamentable el que ni la actual dirigencia en Jalisco, del partido al que él aportó grandes empeños, ni las autoridades estatales, por tratarse de un gran Gobernador, se hayan tomado la molestia de prepararle el correspondiente homenaje, dejando pasar de lado sus grandes merecimientos.

¡Honor a quien honor merece!
 
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